Un tremendo galimatías sexual
Ahora resulta que la sexualidad está banalizada, y según Pilar Rahola, ése es el motivo de las violaciones entre adolescentes. Por otro lado los mismos que se rasgan las vestiduras con la capacidad de decidir sobre su futura maternidad, de las chicas de 16 años, piden la cárcel para los menores que cometan delitos sexuales. Incluso el psicólogo Javier Urra, que también habla de la banalización de la sexualidad, relacionando esto con el machismo, sitúa la edad penal en los 12 años. Es solo una muestra del terrible, cadente y dañino galimatías que durante siglos hemos tejido alrededor de la sexualidad.
Poner en el mismo plano sexualidad y violaciones, da muestra clara de cuál es la actitud que tenemos ante una de nuestras mejores capacidades. Desgraciadamente la represión de la sexualidad, no evita la violencia machista, ni las violaciones. Todo lo contrario. Ahí está nuestra historia. Y la historia de muchas culturas. En octubre de 2008 me refería a un estudio que durante 18 años realicé en 66 culturas, de las cuales, a dos las estudié sobre el terreno, en un estudio de campo en la Micronesia. Relacioné en cada una de ellas, la agresividad, el grado de salud sexual y el papel de la mujer. Y el resultado es que las culturas más pacíficas, son a su vez las que tienen un alto grado de salud sexual, y en las que las mujeres tienen un importante papel social, sexual y económico. Y al contrario.
No, no hemos banalizado la sexualidad. La hemos demonizado. La hemos relacionado con enfermedades, con agresiones, con drogas, con perversiones y con otros muchos malos rollos. La hemos reducido a los genitales. Y lo que es peor, hemos ninguneado lo que más caracteriza la sexualidad humana: nuestra necesidad de contacto, de comunicación, de apego, de piel. Y hemos obviado esto en la educación de nuestros hijos. Y por lo que leo y oigo parece que queremos seguir haciéndolo. Mala será la cosecha.

LA CAMA ELÁSTICA