La jubilación no quita las ganas de sexo
Según la Encuesta Nacional de Salud Sexual, la falta de deseo aumenta progresivamente con la edad, siendo el 13% de los casos en hombres entre 55 a 64 años y convirtiéndose en el primer motivo (21,8%) para el grupo de 65 años y más. Aunque para las mujeres el principal motivo es la falta de pareja, el deseo también disminuye con la edad. ¿Por qué esta progresión?
Se trata de una generación que ha interiorizado falsas creencias sobre la sexualidad en la vejez como que:
La actividad sexual es mala para la salud.
La actividad sexual debilita.
La satisfacción sexual decrece con la menopausia.
No se suele facilitar a los mayores el que puedan establecer relaciones nuevas y aceptar las libertades que deseen y los compromisos que consideren oportunos.
Nuestra cultura, dificulta que las personas mayores se reconcilien con su figura corporal y con los cambios que supone el proceso de envejecimiento.
Las resistencias de los hijos y de la familia en general, que tienden a rechazar las manifestaciones sexuales de sus mayores.
Pero la sexualidad es una función del ser humano que está presente siempre. No se es asexuado por tener 80 años o cinco o veinticinco… La sexualidad es como un lenguaje, una forma de comunicación y tiene que ver con el amor, con la ternura, con los afectos…
Los cambios y limitaciones que van llegando con la edad pueden suplirse con la fantasía, capacidad para estimular y un concepto menos encorsetado y genitalizado de la sexualidad y de las relaciones sexuales, en definitiva del ars amandi.
Eso, aunque en reportajes que hablan de aprender a disfrutar de la jubilación, no se mencione para nada a la sexualidad.

LA CAMA ELÁSTICA