Nos falta preparación para emergencias naturales
Un nuevo drama, un sin sentido más. El pasado domingo una madre con sus tres hijos es arrastrada por las aguas del barranco de Pandols en la carretera que une las poblaciones de Calig y Peñíscola, en la provincia de Castellón. El coche cruza el barranco sin ser consciente de la violencia de la corriente y ocurre lo peor.
La noticia es tremenda y lo es sobre todo la explicación que nos ofrece la madre al relatar esta terrible situación. Siguen muriendo personas en España a causa de las inundaciones. En la última década, algo más de 250 victimas.
El problema son estos pequeños cauces (barrancos, ramblas, rieras, torrentes) que normalmente no llevan agua salvo que se produzcan tormentas fuertes, como las ocurridas el domingo pasado en la provincia de Castellón.
En España, sigue faltando educación para el riesgo. No sabemos como actuar cuando acontece un fenómeno extraordinario. Y el nerviosismo conduce normalmente a la tragedia. La polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía sería un marco idóneo para incluir este tipo de enseñanzas sobre riesgos, catástrofes y protección civil. Unos ciudadanos bien informados serán –seremos– siempre ciudadanos más seguros.

EL PARAGUAS