25 años de la catástrofe de Bhopal
Fue uno de los accidentes químicos más catastróficos del pasado siglo. En la madrugada del 3 de diciembre de 1984 una fuga de 42 toneladas de isocianato de metilo en la fábrica de productos químicos que la multinacional Unión Carbide instaló en la ciudad hindú de Bhopal, ocasionó la muerte de más de 8.000 personas, que fallecieron –muchas de ellas- en la cama, mientras dormían.
Ahora se celebra el 25 aniversario de aquella tragedia. Y todavía están vivos los efectos de aquel desastre químico. El relato de los hechos ocurridos ese día resulta espeluznante. La nube tóxica que se formó sobre la ciudad pilló a la gente en sus casas, matando a miles de personas. La huida desesperada de otros, acabó también en tragedia porque fueron también muchos los que murieron atropellados.
Se habla de entre 6.000 y 8.000 muertes directas por la inhalación de los gases tóxicos, y de cerca de 12.000 muertes más con posterioridad, por los efectos latentes de dichos gases. La multinacional propietaria de la planta química nunca respondió de los hechos. Y aún hoy muchos niños, mujeres y hombres sufren los efectos de aquel escape químico en forma de malformaciones, enfermedades pulmonares, ceguera.
El relato de los hechos que incluye el libro de Dominique Lapierre y Javier Moro (Era medianoche en Bhopal, 2001) resulta estremecedor. Es una lectura obligada para toda persona interesada en las cuestiones ambientales.
En España, afortunadamente, no hemos tenido un desastre químico de tanta magnitud, aunque la tragedia del camping de Los Alfaques, en el verano de 1978, dejó un rastro de 243 fallecidos y varios cientos de heridos graves. Son los denominados “riesgos tecnológicos”, de los que no escapa ningún país, rico o pobre, en todo el mundo.

EL PARAGUAS