España compra derechos para emitir más CO2
Estos días se publicaba una noticia interesante sobre la vertiente “económica” del cambio climático. España ha comprado derechos de emisión de gases de efecto invernadero a Polonia.
Puede sorprender este titular pero no nos debe extrañar. El Protocolo de Kyoto, que ahora se va a revisar, y los acuerdos posteriores sobre el cambio climático, contemplan la posibilidad de que los países que emiten por encima de lo establecido puedan comprar derechos de emisión a aquéllos que no estén utilizando su cuota.
Es el caso de España, que no ha podido cumplir en estos años el porcentaje de reducción de emisiones de CO2 que se incluye en el Protocolo, y de Polonia, que no ha utilizado su cuota de emisión porque su industria y el resto de actividades económicas contaminantes no han producido emisiones en el nivel permitido.
La noticia encierra una realidad cruda pero cierta: España no ha hecho sus deberes y tiene que acudir a este mecanismo de mercado para saldar su “deuda” ambiental en materia climática. Y así es.
Y además este mecanismo encierra otra lectura de fondo. Hasta ahora el principio que animaba las leyes ambientales europeas era el de “quien contamina, paga”. Así se ha aplicado, por ejemplo, en España en materia de aguas. Pero el Protocolo de Kyoto ha abierto otra variante perversa de este principio “puedo contaminar porque pago”.
No es la primera vez que España compra derechos de emisión de CO2; en los últimos años se han comprado derechos de emisión a varios países del este de Europa, que desde la caída de los regímenes comunistas han experimentado una caída importante en la actividad de la industria pesada, en un proceso de reconversión que todavía continúa.
Y tampoco España, es el único país que acude a esta “práctica”. Canadá y Japón también tienen que comprar regularmente derechos de emisión para cumplir los objetivos de Kyoto.
Particularmente no me gusta este mecanismo de mercado en materia climática. Lo mejor es cumplir lo que se firma en estos tratados. Es una cuestión de responsabilidad ética con nuestro planeta.

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