El verdadero influjo de la Luna
Se cumplen ahora 40 años de la misión espacial que culminó con la llegada del hombre a la Luna. Un hito histórico. Los norteamericanos se ponían delante de los soviéticos en la frenética carrera espacial de aquellos años.
El acontecimiento representaba algo mucho mayor que la simple “conquista” de la Luna. Y tenía una implicación directa en la ciencia meteorológica. Iniciaba la era de la llamada “meteorología de satélites”. La ciencia climática ha avanzado vinculada, en gran medida, a la industria y a los programas militares. La propia teoría de los “frentes” surgida tras la Gran Guerra; el descubrimiento del radar o de las corrientes en chorro, en la Segunda Guerra Mundial… Y el último gran paso, la puesta en marcha de los satélites meteorológicos que se produjo en el contexto de la carrera espacial.
El Meteosat y el resto de satélites que hoy nos ayudan a pronosticar el tiempo atmosférico deben, por tanto, mucho a los avances que fueron produciéndose en la Guerra Fría, cuando las dos grandes potencias (USA y la URSS) disputaban la primacía del conocimiento del espacio.
Y junto a esto, la Luna tiene otras consecuencia para nuestro Planeta. Por ejemplo, sus efectos directos en la génesis de las mareas en los grandes océanos del mundo. Por no hablar de la elaboración de calendarios lunares que regían la vida de antiguas civilizaciones. O por no referirnos a la influencia que la Luna tiene, según parece, en el comportamiento de algunas personas….Y un dato curioso: las fases de la Luna creciente y menguante se observan de forma distinta según el hemisferio donde estemos. En nuestro Hemisferio cuando la parte iluminada de la Luna “pinta” una D estamos en fase creciente y cuando pinta una C en fase menguante… En el Hemisferio Sur es al contrario. Podéis comprobarlo en esta página.

EL PARAGUAS