El tongo sobre que el alunizaje fue un tongo

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Se las prometían muy tecnológicas en los años 60: los dos imperios en guerra fría (o moderadamente templada) construyendo silos nucleares y bombas atómicas de nueva generación para asegurar el principio de la Nueva Paz: la DMA. No, no era una droga psicodélica de las que se popularizaban en un occidente crítico con esa situación de hegemonía tecnológico militar, DMA es la Destrucción Mutua Asegurada. A comienzos de los 60, Kennedy supo que el espacio era el nuevo escaparate para mostrar un mundo en el que ese desarrollo se convirtiera en imagen de una nueva Era. Breznev apostaba por lo mismo, pero tirando para lo suyo. Así que en los 60 los estadounidenses conseguían poner a trabajar a casi medio millón de personas para llegar a la Luna. No se suele comentar que otras tantas hacían lo propio en la Unión Soviética. Y el 20 de julio de 1969 (21 ya en la vieja Europa), el Apolo 11 se posaba en la Luna.
Al día siguiente, el Pravda soviético saludaba la hazaña de la banderita lunar. ¿Alguien puede creerse que si hubiera sido un tongo yankee los bolcheviques habrían dejado el gol sin protestar? De hecho, si no hubieran tenido algún accidente mortal, lo mismo ellos podrían haber llegado antes. En aquel mundo de los dos bloques, la llegada a la Luna fue todo un golazo incontestable. Y los árbitros, todo el mundo entonces, estábamos de acuerdo: era un pequeño paso para un hombre pero un gran salto para la humanidad.
Y ahora, cuarenta años después, nos encontramos con una generación entera de jóvenes que, cuando han oido hablar de lo del viaje a la Luna, ha sido a gente que presenta programas en los que se pone en duda que todo eso fuera real, que el programa Apolo no llegó a la Luna o que llegaron pero las imágenes eran trucadas y emitidas desde la Tierra, o que llegaron y se encontraron una base de alienígenas y decidieron contar otra milonga… Las caras de la conspiración lunar son infinitas, pero siempre vienen de la mano de un pretendido periodismo de investigación que no es tal, sino directa promoción de las pseudociencias. O engaños, que también hay, como siempre.
Entonces aparecen los elementos de las leyendas urbanas, como lo de la famosa banderita que se ve ondear en los vídeos. ¿Dónde? Es como aquel perro que se llamaba Ricky Martin de un programa de televisión: no existía en absoluto. Pues lo mismo: en los vídeos se ve que la bandera NO ondea. Para colmo, las fotos que sacaron en las casi 3 horas de paseo lunar, muestran siempre la bandera con los mismos pliegues. Si hubiera aire, si la bandera realmente ondeara, eso sería imposible. Así que lo que es prueba de la veracidad del viaje, es usado para cuestionarlo.
Y así hasta ciento: que si no se ven estrellas, que si hay mucha luz, que si Kubrick filmó todo, que si las sombras, que si una misteriosa C en una roca… Eugenio Fernández Aguilar, que es profesor de ciencias en un colegio de secundaria, se ha preocupado por contestar y contrastar con datos las cincuenta afirmaciones de esa pretendida conspiración lunar que más se repiten. Y las ha puesto en un libro que se titula La conspiración lunar, ¡vaya timo!, el décimo ejemplar de una colección que dirijo para la Editorial Laetoli y ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, que es de lectura obligada para esos que ven la tele y se creen lo que les cuentan sin más. Por cierto, que si uno se apunta para seguir en twitter las novedades de esta editorial @edLaetoli, entra en un sorteo de un lote de los 10 libros de la colección.
Lo cierto es que, como comenta Eugenio Fernández Aguilar, “la mayor parte de las teorías de la conspiración fueron diseñadas por tipos -chiflados o inteligentes- sin escrúpulos que querían enriquecerse a costa de la ingenua credilidad de sus semejantes”. Es curioso que el viaje a la Luna, que costó tanto y fue tan arriesgado, sea puesto en entredicho sin argumentos de peso. Solo por la voracidad de los vendedores de misterio.Como 40 años no es nada, me parece estupendo que en QUO hayan decidido celebrarlo montando la Luna misma aquí. Como se merece una ocasión tan histórica (y tan cierta).

EL CAZAFANTASMAS
A mí siempre me quedará la luna… digo, la duda.
Comentario por Bernarda. — Julio 21, 2009 @ 11:55 am
es muy importante el informarse para luego dejar por tierra lo de los demas. Muchas gracias, me ofreceis mis ilusiones de que si hemos llegado al queso de bola que sale por las noches.
Comentario por jordi — Julio 22, 2009 @ 7:29 pm
Particularmente no se si se llegó a la luna o no, pero esta claro que los españoles no somos quien para criticarlo. No hemos sido capaces ni de fabricar un helicoptero en condiciones ni de atravesar tan solo la litosfera, estamos en el 2009, siglo 21, y no tenemos ni la mitad de la tecnología ni invertimos en investigación ni l amitad delo que invertía USA hace 50 años. Vergüenza nos tendría que dar. Primero solucionemos lo nuestro, y cuando crezcamos tecnológicamente ya criticaremos a otros paises de nuestro nivel, pero ahora… que nos creemos?.. que por decir que lo de la luna fue un fiasco somos superiores tecnológicamente a los americanos?. vamos por favor… un poquito de por favor…
Comentario por CHEMA — Julio 26, 2009 @ 12:41 am
A mí siempre me ha parecido extraño que la verdadera leyenda urbana no sea precisamente que los soviets hubiesen llegado primero. De todos formas, banderitas y sombras a parte, comparto que el principal argumento de peso contra el timo de la conspiración es la ausencia de denuncia o propaganda negativa sovietica. Pero lo mas filipante, es el contexto y las temáticas en las que se suele denunciar la llegada del hombre a la luna; Una civilización que reside en la cara oculta de la luna -por cierto fotografiada por los rusos en el año catapún-, los extraterrestres que se colaron en la frecuencia y charlaron con Amstrong, o como el amigo Chema que todavía no se ha enterado que hace 2 semanas se puso en órbita un satélite español entre otros.
Comentario por xavi — Agosto 25, 2009 @ 10:30 pm