Canon digital, ¿sí o no?
La nueva ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, ha vuelto a poner en la palestra este debate. En Quo hemos consultados a dos ‘bloggers’ cuyas opiniones son opuestas. ¿Cuál es tu favorito?

ANDRÉS VILLENA es economista, autor del blog Molestar es lo que cuenta, y es, además, colaborador de elplural.com donde ha sido redactor jefe.
Sí, porque tenemos que llegar a un modelo de descargas sostenible: que no sea considerado robo, pero que permita democratizar la cultura. Un canon pagable que nos permita un uso y un acceso a la cultura no excesivamente caro. Aunque también es verdad que, para eso, las industrias culturales también han de colaborar.
Pero en mi opinión hay que pagar, aunque sea una cantidad discreta, que nos permita defender la cultura y sostener la industria. Incluso se puede llegar a un acuerdo no polarizando la situación, no politizándola. El modelo del canon de la SGAE es un camino de consenso. Lo malo es que en este debate se mezclan intereses políticos: la derecha lo utiliza para erosionar al Ejecutivo y pervierte el debate.
Las críticas que ha recibido la nueva ministra son un ejemplo de cómo ha sido instrumentalizado el asunto por la política para atacar a Zapatero. Porque ese Ministerio ha sido muchas veces una cartera ocupada por personas ajenas al mundo de la cultura. Que haya una persona al frente del mismo que ha trabajado en el sector del cine, incluso como guionista y como directora, es un buen comienzo. Es posible que no lo haga bien, pero no ha habido tiempo para evaluar eso.
Pienso que está, cuando menos, capacitada para promover la cultura española y su adaptación a los nuevos soportes. Se trata de una experimentada cineasta que viene de un puesto de muchísima responsabilidad. Ya quisiéramos que otros ministros llevaran la misma experiencia en lo suyo.

ENRIQUE DANS. Referente en nuevas tecnologías, autor de uno de los blogs más populares y profesor en la IE Business School.
Es absurdo penalizar algo que no puedes controlar. Incluso en el entorno más restrictivo, que puede ser EEUU –porque defiende una industria importantísima–, las descargas siguen produciéndose. Y EEUU ha demostrado que es posible competir contra algo gratuito, pero hay que ofrecer otras ventajas. La revolución tecnológica es completamente imparable, y eso te obliga a rehacer toda tu cadena de valor, a transformarlo todo.
El modelo que ha existido hasta ahora no nació para proteger la cultura, nació como forma de proteger al copista. Los derechos de autor lo que hacen es proteger un modelo que consiste en que cada vez que se comercializa una obra, el artista percibe una pequeña cantidad del importe, pero el copista percibe una mucho mayor.
¿Por qué? Porque se presuponía que era quien tenía la responsabilidad de reconocer el talento, distribuirlo, etc.
El problema ahora es que la venta de copias no puede ser una métrica válida. Hoy, cualquiera puede hacer una copia en las mismas condiciones que cualquier copista. Es como si se hubiera alcanzado la utopía marxista en la que los medios de producción están en manos del pueblo.Respecto a la nueva ministra, ¿cómo dar una oportunidad a quien procede de un sector tan concreto, y que ha dicho que el ancho de banda no es importante, o que hay que parar las descargas como sea? Nos están enviando la señal de que van a intensificar la guerra contra algo contra lo que pensamos que no hay que luchar y, por lo tanto, hay que responder de manera inmediata.

Ahora, sí. El verano ya está aquí. Es cierto que nos quedan unas semanas para el solsticio de junio que marca el inicio del verano astronómico. Pero este año el mes de mayo está resultando muy cálido y poco lluvioso. Ya se han superado los 30º C en varias ciudades del centro y sur de España. Y durante