Marzo 30, 2009

EL PARAGUAS
Jorge Olcina

Cuando el ozono no es bueno

Justo cuando llevamos unos años con la esperanzadora noticia de la recuperación de los niveles de ozono existentes en la estratosfera sobre la Antártida, nos llega una noticia sobre el “otro” ozono, el de las capas bajas de la atmósfera, que resulta preocupante. En algunas regiones del mundo, entre ellas España, el ozono de la troposfera, que se ha venido en llamar el “ozono malo”, porque sus altas concentraciones pueden provocar problemas respiratorios y de piel en el ser humano.
ozono.jpg
(Pincha en la imagen para ver una animación de la evolución de la capa de ozono en 2008)

La evolución de la concentración de ozono en diversas ciudades españolas durante los últimos años se puede consultar en el informe Perfil Ambiental de España, 2007, que ha publicado recientemente el Ministerio de Medio Ambiente.

Y los datos diarios de las concentraciones de ozono en ciudades europeas se pueden consultar en la página de la Agencia Europea de Medio Ambiente, que ha dedicado una sección específica a esta cuestión.

En España, el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo, lleva unos años investigando sobre las causas de concentración de ozono y sus efectos sobre los seres vivos. En esta dirección podéis encontrar predicciones diarias sobre concentraciones de ozono en España.

La actividad del ozono de la troposfera aumenta en verano, porque la mayor radiación de esta estación del año favorece la concentración de este gas. La concentración de gases procedentes de la combustión de combustibles fósiles también aumentan sus niveles de concentración en las ciudades.

La Unión Europea ha publicado en 2008 una Directiva sobre contaminación atmosférica donde se establecen los niveles tolerables de ozono. El dato es preocupante y nos obliga a hacer un seguimiento constante por sus repercusiones sobre la salud humana.

LA CAMA ELÁSTICA
Manuel Lucas

Video-BIRTÁQUORA/ ¡Cómo que bio-Viagra!

Unos científicos del hospital berlinés de La Charité han elaborado un nuevo ”filtro del amor” con un extracto de la planta Tribulus terrestris, más conocida en España como abrojo, cadillo o tríbulo, al que le han añadido policosanol procedente de la caña de azúcar y el arroz, el aminoácido L-arginina, que contienen los cacahuetes y los brotes de trigo, así como ginseng peruano.

Ha sido probado por 50 voluntarios en la capital alemana. “Su libido fue comparativamente más elevada que la del grupo de control que tomó viagra”, declara en el diario Olaf Schröder, del Instituto de Transfusiones Médicas de La Charité.

Si la noticia está bien elaborada (ya nos escribió una vez un investigador para decirme que había sido mal interpretado), yo me quedo estupefacto e incrédulo. No ya porque dude más o menos del efecto del “potingue”, sino porque comparar un supuesto afrodisíaco con el viagra, se puede admitir de personas sin formación científica.

Pero de investigadores, es un despropósito. Viagra es un vasodilatador selectivo de los cuerpos cavernosos. No aumenta la libido. De modo que por poco efecto afrodisíaco que tenga, le gana a la viagra, que tiene cero. Ahora, a llenar los cuerpos cavernosos de sangre, seguro que no le gana.
¡Vaya investigaciones!

Screencasts and videos online

Marzo 20, 2009

BLOGOBATES
Fernando Berlín

BLOGOBATE/ ¿Estamos cambiando el clima?

La discusión tiene tantas aristas y está tan candente que es difícil de seguir. Para empezar: ¿existe o no un calentamiento global? Y si resolvemos que sí, ¿es este culpa del hombre?

nacho.jpg
Nacho Palou es uno de los tres autores de Microsiervos.com, una de las bitácoras más respetadas y visitadas en castellano.

No soy muy radical porque, con lo que sabemos –y lo que no– hoy, las posiciones extremas están igualmente equivocadas. No hay aún conocimiento suficiente sobre todos los mecanismos del clima. Por ejemplo, las mediciones fiables de temperatura apenas abarcan lo que dura un pestañeo a escala de tiempo geológica.

Es imprescindible respetar el trabajo científico. No es conveniente el alarmismo, y no hace ningún bien. En los medios son habituales las afirmaciones categóricas sobre la responsabilidad del hombre en el cambio climático. Y no se puede hablar de cambios cuando no se conoce el significado de “normal”. Eso no quiere decir que no haya que hacer por mejorar el uso de los recursos y reducir la contaminación.

Eso hay que hacerlo porque es la forma correcta. Que no sepamos en cuánto somos responsables no significa que no lo seamos. Un ejemplo habitual en los medios es el que vincula la acción del hombre –de las emisiones de CO2– con el deshielo de los glaciares, cuando realmente no hay certeza absoluta. Incluso pudiera ser que tales glaciares fueran una anomalía originada en una perturbación climática de la Edad Media.

Más directa y más fácil de resolver es la acción directa sobre el entorno. Este deterioro lo podemos ver y medir: paisajes arrasados, ecosistemas destruidos, especies amenazadas o desaparecidas… Si no somos capaces de impedir cambios en la puerta de casa que suponen la destrucción inmediata de la costa o de los bosques, no tiene sentido que nos preocupemos por los imponderables del clima.

jose.jpg
José Rodríguez escribe su propio y reputado blog de medioambiente. Es físico y doctorando en Sociedad de la Información (UOC).

El debate científico está claro: hemos de esperar un aumento de la temperatura en el siglo XXI de 2ºC si hacemos algo, y de 4ºC si no hacemos nada. Aunque se acusa al IPCC de alarmista y de no considerar las objeciones mostradas por algunos científicos, esto no es así. La ciencia no se construye en las páginas de la prensa, ni tampoco en blogs o en institutos más opinativos que científicos.

Un argumento científico requiere que sea expuesto en una revista científica (Geophysical Research Letters, Science, Nature), sometida a Peer-Review, para que pueda garantizar que este cumpla con la condición de poder ser falsable, y sus análisis y experimentos puedan ser reproducibles. Este debate científico es el que refleja el IPCC, y aunque, obviamente, todo en ciencia está en permanente duda, sus modelos son los mejores existentes en climatología, y son útiles hasta que se demuestre lo contrario (mediante un artículo científico publicado en una revista indexada).

En cambio, existe un debate económico y social más abierto. Luchar contra el calentamiento global tiene costes económicos hoy; no hacerlo tendrá repercusiones económicas y sociales graves en un futuro no muy lejano. El Informe Stern, que propone un gasto del 1% del PIB mundial para reducir las emisiones, es un buen comienzo para poder calcular cuánto hemos de invertir en la lucha contra el calentamiento. Debemos afrontar la lucha del calentamiento global sin alarmismo, pero sin pausa. Que hay calentamiento está claro; ahora toca calcular cuánto queremos sacrificar hoy para evitar las peores consecuencias.

Marzo 11, 2009

LA CAMA ELÁSTICA
Manuel Lucas

Los antepasados del pene

pene.jpgSiempre se piensa que un macho es un ser vivo que tiene un pene pegado a su cuerpo. Y esto no es así. Existen muchos machos sin pene. Las tuátaras, que son reptiles primitivos parecidos a las iguanas, acoplan sus cloacas para la transmisión de semen. Los machos por tanto no poseen un aparato copulador o pene. Igual ocurre en las aves, pues salvo en las ratites (avestruces, ñandús, etc.), anátidas y unas pocas especies más, el grupo carece de órgano copulador.

Y en una especie, en la actualidad amenazada de extinción, el hipocampo o caballito de mar, es la hembra la que tiene una especie de pene (ovopositor) con el que inserta los huevos maduros dentro de la bolsa incubadora del macho, que queda así “embarazado”, y que luego parirá con “dolor”. Claro que otros machos, como muchos reptiles, tienen un pene doble.

Pero el pene, no siempre estuvo ahí. Aparece a través de la evolución, después de la aparición de la cópula, como un eficaz remedio contra la ineficiencia procreativa que supone dejar al azar la fusión de los óvulos y los espermatozoides, y el posterior desarrollo de los huevos fecundados.

Ahora parece que unos paleontólogos, John A. Long y otros dos colegas australianos, examinando a dos ejemplares adultos de Incisoscutum ritchiei, (orden de los artrodiros), concluyeron que ya en el Devónico, los machos artrodiros fertilizaban a las hembras manipulando su aleta pélvica para hacer llegar su esperma. Es decir, el precursor del pene, con casi 400 millones de años de antigüedad. ¡Qué invento más antiguo!

EL PARAGUAS
Jorge Olcina

Reunión de escépticos y negacionistas

st-paraisos-140109_91632.jpgSe ha celebrado estos días en Nueva York una reunión internacional sobre cambio climático. No sería noticiable un encuentro de este tipo si no fuera porque la reunión tiene un matiz especial: es un encuentro de escépticos> del cambio climático actual.

Hay quien va más allá y la ha calificado de reunión de negacionistas. La conferencia está organizada por el Instituto Heartland de Chicago que en los últimos años se ha caracterizado por su postura contraria al alarmismo originado en la divulgación de noticias del cambio climático. La reciente evolución de las temperaturas planetarias, que ha amortiguado el calentamiento exagerado de los años ochenta y noventa del pasado siglo, ha dado nuevas alas a esta corriente de críticos del cambio climático. La crisis económica ha desplazado de los titulares y primeras páginas a las noticias de cambio climático.

Mi postura en esto es clara: es bueno que existan opiniones diversas en el tema del cambio climático porque eso permite avanzar a la investigación científica. No obstante, parece que cada vez es más evidente el protagonismo de los gases de efecto invernadero en el calentamiento térmico que se está experimentando en nuestro planeta desde hace treinta años. Otra cuestión son las numerosas incertidumbres que quedan en la modelización climática actual. No sabemos cómo van a evolucionar las precipitaciones en muchas partes del mundo y la “regionalización” de las proyecciones de subida de temperatura, todavía, es imperfecta.st-paraisos-140109_91632.jpg


 
Siguiente Página »