VídeoBITÁQUORA/ El gen de la infidelidad
El Instituto Karolinska de Estocolmo lleva años en primera línea, con sus polémicas investigaciones sobre diferentes aspectos biológicos de la sexualidad. Algunos ejemplos entre muchos:
2005: Feromonas y preferencias sexuales.
2006: El sexo oral frecuente, aumenta el riesgo de cáncer de amígdalas.
2008: El cerebro de los gays se parece al de las mujeres. Es lo último de otras muchas sobre el origen biológico de la homosexualidad
Ahora nos vuelve a sorprender con un posible gen de la infidelidad. Hasse Walum, investigador principal de un estudio sobre 1000 parejas heterosexuales, dice que “el gen que ha sido estudiado ejerce un mayor papel en los cerebros masculinos que en los femeninos, de ahí que el estudio se haya centrado en varones, y que los hombres con dos copias de este gen tienen el doble de riesgo de experimentar disfunciones matrimoniales, con una amenaza de divorcio durante el último año, comparados con los hombres que tiene una copia o no tienen”.
Siempre he tenido la impresión que estas investigaciones del prestigioso Instituto, han ocupado portadas y suscitado numerosas polémicas, pero no acaban consolidando nada.
De todas formas, si me lo aplico a mí mismo, no me lo explico. Hace años, yo tenía seguramente duplicado el gen. Ahora soy fiel. ¿Se me habrá traslocado el gen?

LA CAMA ELÁSTICA
Hombre un gen el culpable de la infidelidad… pues no se, pero creo que también tendrá que ver el objeto del deseo que provoca la infidelidad y las circunstancias en que uno se vea metido, así como lo que tenga uno en casa y el propio atractivo físico de cad cual, y los mayores o menores escrúpulos, y la edad, y… y…
En mi pueblo dicen “se le veía venir..los generos son los géneros (por genes)”
Digo yo que todo tendrá que ver, pero lo de los “géneros” no lo veo yo muy demostrado.
Comentario por gorgollito — Septiembre 8, 2008 @ 2:21 pm
En el fondo la atracción es una estrategia procreativa que hace de protuberancias musculares y otras sensuales colinas y depresiones corporales objetos de devoción sexual.
Inevitablemente vamos a sentir el deseo (la tentación bíblica de pecar) por la mujer o el hombre de otr@, o mejor dicho por otro que no es nuestra pareja más o menos oficial.
Todos somos infieles de alta frecuencia, pero como dice Gorgolito, circunstancias, posibilidades, creencias u otros prosaicos intereses, dejan este magnetico deseo en el campo del imaginario. Las culturas, creencias, religiones, costumbres y nuestra propia censura lo acomodan en nuestra memoria como recreación o como culpa y casi nunca se manifiesta en conducta. Y es a la conducta, presumiblemente a lo que se refieren estos estudios. A lo mejor sería de mayor interés saber por que se produce el paso a la acción y por que no y que interés hay en seguir siendo consumidores de una fidelidad que solo sostiene beneficios sociales, desde luego no personales, aunque fingamos compartir…. por miedo, por inercia, por comodidad y… Es verdad, durante un tiempo (más o menos breve) por idolatría y fijación neurótica hacia el ser amado (Enamoramiento)
Comentario por ELMER — Septiembre 11, 2008 @ 11:34 am
Gen de la infidelidad? Que conveniente! como excusa, excelente, aunque no proteja de las represalias…Entonces…eventualmente el futuro… ¿pondría a nuestro alcance la fidelidad en forma de vacuna? O tal vez de comprimidos(no me gustan las inyecciones!).O algun suplemento sin sabor para agregar al almuerzo de mi marido.
Bueno, el ya lo sabe, esta excusa no le servirá conmigo.
Aunque todo puede ser!!!
Comentario por Marcela — Septiembre 19, 2008 @ 9:16 pm