Pornografía: el bueno, el feo y el malo
Según un estudio realizado por el doctor Alan McKee, en Australia, de mil usuarios de pornografía 900 aseguraron que ésta tenía un efecto positivo en su vida, ya que les hacía tomar mayor conciencia sobre el placer de su pareja, además de sentirse menos críticos con respecto a los atributos físicos.
El resultado de esta investigación no se aleja mucho de la obtenida el año pasado en la Universidad Brigham Young (Provo, Utah), realizado por Jason Carroll, donde tras hablar con 813 universitarias, la mitad dijo que ver pornografía era una manera aceptable de expresar su sexualidad.
Hace algunos años, Berl Kutchinsky, criminólogo de la Universidad de Copenhague, afirmó que la cantidad de crímenes sexuales disminuyó en tierras danesas cuando el gobierno levantó las restricciones sobre la pornografía. Kutchinsky sostuvo que “la disponibilidad de pornografía descomprime impulsos sexuales peligrosos”.
En el lado contrario, los investigadores Dolf Zillman y Jennings Bryant estudiaron los efectos de la pornografía no violenta, en la crueldad sexual y en la trivialización de la violación. Encontraron que la pornografía desensibiliza a las personas hacia la violación, como una ofensa criminal.
¿A quién hacemos caso? Pues si la pornografía, no fuera tan repetitiva, falocrática y gentilizada yo me quedo “el bueno”. Pero tal como es, me quedo con “el feo”, aunque nunca con el “malo”.


LA CAMA ELÁSTICA
Estoy de acuerdo en que la disponibilidad de pornografía “soft” puede servir como “relajante” en cuanto a la materialización de crímenes sexuales en cuanto que tiene la facultad de provocar el alivio de la tensión sexual generada y acumulada en los hombres. Al menos de modo temporal. No obstante, también creo que sólo es un retardo ya que se necesitaría un visionado habitual y que no provocase habituación para que esto fuese efectivo. Sin embargo, la pornografía es tan repetitiva, falta de imaginación y cuadriculada en sus estereotipos y costumbres que provoca una falta de saciedad lo que lleva a buscar nuevas experiencias visuales. En resumen, en mi opinión podría retardar pero dudo que elimine el impulso criminal si lo hay.
En cuanto al porno en sí, tal vez si existiesen directores realmente creativos como en cualquier género cinematográfico, éste sería algo digno de ver pero en la actualidad hasta un director de serie Z hace películas más interesantes.
Se puede aprender algo en una película porno? Tal vez, pero sólo viendo una y no más y dejándote llevar luego por tu propia inventiva e imaginación… si no.. estás perdido.
En fin, si el porno es el cine del sexo explícito no me extraña que se le dediquen cuartos apartados en los videoclubs (esa especie en extinción) porque hay mucho que esconder, no porque sea el sexo algo de lo que avergonzarse sino porque la vergüenza la provoca la simpleza y estupidez exasperante de directores, guionistas y todos los responsables desde que se hace hasta que llega a la estantería (salvo quizá los actores porque ellos hacen lo que se les dice aunque muchas veces te entre la risa, la verdad es que una de las veces que más me he reído en mi vida ha sido con una peli de estas.. pero sólo ha sido una vez, las demás normalmente me hastían).
Sin duda alguna… es el feo.
Comentario por JLLB — Agosto 19, 2008 @ 3:27 am