Ya expliqué en la entrada anterior lo que contaba la gente del aura y de cómo se suele decir que las “fotografías Kirlian” son la prueba de su existencia. Como siempre, veamos lo que se dice de estos efluviogramas:
- Son la impronta de una energía sutil que emana de todo ser vivo.
Basta un vistazo a cualquier buscador de imágenes y nos encontramos con una enorme colección de kirliangrafías de manos, plantas, hongos, etc. Parece que el aura emana, en efecto, de los seres vivos, una energía sutil que gracias a la tecnología podemos captar. (Sólo hay que pagar unos 900 euros al menos por una cámara adecuada). Pero… es fácil también encontrar (por ejemplo, en Extreme Electronics hay una buena galería) efluviogramas de una llave inglesa, de una moneda, de un coche de juguete… ¿Cómo? Para defender al Aura, suelen decir que los registros de seres vivos son diferentes que los de los muertos. Claro que eso también se justifica símplemente en términos de conductividad eléctrica, como veremos en nada.
- La intensidad y frecuencia (color) de esa emanación tiene que ver con la salud, el bienestar, la espiritualidad.
Por ejemplo, ese aura cambia si se somete a un estrés al ser vivo. O se ha afirmado, y hay fotos que lo muestran, que hay un eco que permite obtener una imagen del aura del contorno de un miembro amputado recientemente. (Abro un paréntesis: a menudo estas investigaciones se hicieron con plantas porque no era cosa de ir amputando miembros a animalitos o personillas… Pero si las plantas tienen su cuerpo astral, ¿no será un atentado enorme hacer eso contra ellas? ¿No deberíamos dejar de comernos cosas con aura, es decir DEJAR DE COMER EN ABSOLUTO? Preocupante esto del aura) Se habla siempre de Dennis Milner y Edward Smart, de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), quienes en 1973 probaron lo de la hoja de una planta cortada. Se comentó que la misma humedad dejada sobre el papel donde estaba la planta antes de contarla producía lo mismo. No era el aura de un “miembro fantasma”.

- Todo tiene sentido.
Lo cierto es que la fotografía Kirlian viene de perlas para justificar algo que muchas disciplinas bastante pseudocientíficas nunca habían conseguido explicar. De repente, como esa “energía sutil” puede ser captada, tienen sentido las afirmaciones de las llamadas medicinas energéticas, como las de origen chino, donde esa supuesta energía se denomina chicún (Qi-jong). Así, no es raro ver el aura en textos de acupuntura, iridología… También dicen usarla para el diagnóstico médico.
La explicación más sencilla.
Como suele pasar, quizá antes de inventarnos una envoltura radiante para cada persona, animal, planta, hongo, incluso bacterias y virus, cabe pensar, pero también llaves inglesas, bustos de escayola, piedras y posiblemente todo objeto al que se le pueda meter en un campo eléctrico de alto voltaje, es conveniente ver si hay una explicación más sencilla, o más convencional. En este caso, el fenómeno es simplemente una descarga eléctrica conocida como efecto corona. El aire es muy mal conductor eléctrico (afortunadamente, deberíamos decir), pero a veces el voltaje -diferencia de potencial- puede ser suficiente como para que se sobrepase esa característica (que se dice dieléctrica) y entonces se produce una descarga a través del aire. Los rayos son un buen ejemplo de esto, a lo bestia. En Red Eléctrica Española saben bien que un conductor puede perder energía por este tipo de descargas, porque si hay dos materiales conductores cercanos y un gran voltaje, puede saltar esa chispa -especialmente, por el llamado efecto de puntas, partiendo de cualquier irregularidad aguda de las superficies-. Para evitar que de los cables del tendido de alta tensión se descargue a las torretas se colocan aislantes cerámicos que alejan ambos conductores. Incluso así, en circunstancias determinadas de humedad y presión, esas descargas pueden llegar a ser visibles, debido a que ionizan el aire. También producen ozono, así que podemos olerlas. Y estos fenómenos están descritos desde hace mucho tiempo: el conocido como fuego de San Telmo en los mástiles de los barcos es un efecto corona también.
La fotografía Kirlian establece un alto voltaje entre el objeto y la superficie donde reside. No es suficiente como para ionizar tanto aire que resulte visible a simple vista (nos freiría), pero sí para que una sensible placa fotográfica lo registre. Misterio resuelto, cabría pensar. Pero no, ya sabemos que un buen misterio nunca muere. Más que nada porque así podemos seguir vendiendo generadores de alta tensión por mil euros la pieza.