ESPECIAL AGUA/ Hache dos O extrema
Comienza la fiesta del agua en Zaragoza. Sin tanta promoción como puedan tener otros eventos mundiales (Juegos Olímpicos, Conferencias Internacionales), la Expo de Zaragoza ha llevado una labor callada y constante para presentar una propuesta original con un protagonista único: el agua.
No cabe añadir mucho más sobre la importancia de este elemento del medio natural para la vida en la Tierra. Por eso ha sido un acierto que a comienzos del nuevo siglo, y en medio de un momento histórico de cambios e incertidumbres, se haya elegido el tema del agua para este evento. Es un recordatorio necesario para todos los habitantes del planeta. La oportunidad de reflexionar sobre la obligación que tenemos de cuidar y gestionar de manera responsable el agua, aunque sea durante unas semanas, debe movilizar a los gobiernos y los ciudadanos de todo el mundo.
El agua es elemento de vida y gracias a ella se han organizado civilizaciones y culturas. Pero puede ser –es– elemento de destrucción y muerte. La Expo de Zaragoza ha dedicado uno de sus pabellones temáticos al Agua Extrema. Aquí se hace repaso de los episodios extraordinario del agua: sequías, inundaciones, huracanes, tsunamis, temporales. Y todo ello de forma didáctica, participativa, para que el visitante se sienta implicado en lo que se muestra.
He tenido la suerte de participar en el catálogo que se ha preparado para este pabellón. Mientras preparaba el texto, un dato me resultó aterrador: en los últimos veinte años, alrededor de 250 millones de personas han sido afectadas anualmente, por término medio, por los desastres relacionados con el agua extrema. La Declaración Universal de los Derechos Humanos señaló en 1948 que todos tenemos derecho a la seguridad de nuestras vidas, pero aún hoy las manifestaciones extraordinarias de la Naturaleza se empeñan en mostrar que este precepto está muy lejos de ser realidad. No hay espacio geográfico de la superficie terrestre que quede ajeno a los desastres del agua, por su exceso o por su falta.
El aumento de la población mundial, muy intenso en algunas regiones, y la ocupación de espacios poco aptos por su elevado nivel de peligrosidad frente a los extremos de agua, ha ocasionado un incremento notable del riesgo. La sociedad del riesgo ha democratizado los efectos de las catástrofes y las respuestas de las administraciones para minimizar sus consecuencias suelen llegar con retraso…o, en países menos avanzados, a veces nunca.
No quiero olvidarme, permitidme la licencia, de tres colegas de profesión que han jugado un papel importante en la organización de la Expo de Zaragoza, tanto en el staff directivo como en la tematización de algunos pabellones. Son Francisco Pellicer, Javier Martín Vide y Emma Pérez-Chacón. Desde aquí mi felicitación sincera por el prestigio que su labor supone para nuestra querida ciencia geográfica.

Por otro lado, una proporción muy importante de nuestras vivencias como seres humanos tiene que ver con la sexualidad. Sin más remedio por tanto, el agua y la sexualidad están íntimamente ligadas. Pablo Neruda lo enfatiza en su poema
Después de un mes de mayo que ha batido