‘Amor’ no es un disco malicioso
Es raro pero a veces ocurre: te llega alguien con un disco y te pide que seas sincero en la crítica. Digo que es raro porque la honrilla de los músicos es muy fácil de herir y la gente no se expone fácilmente. Pejo, compañero y eterno ex batería de Polanski y el ardor, me pidió esto mismo acerca de su reciente criatura, Amor, bajo el nombre de Malicia Cool.
Yo siempre digo que la maravilla del rock y el pop es que los mimbres son tan pocos y tan fáciles que, por fin, en el siglo XX todos pudimos comenzar a tocar lo que nos diera la gana y a pasarlo bien sin previa autorización de un conservatorio.
Es lo que hace Malicia Cool y su banda, y además llevándolo al extremo: la voz siempre despreocupada (Fuego), la guitarra siempre rasgada en los 10 temas (hay uno a capela) y sin casi efecto, los coros escasos (ni uno en Humo, cenizas y brasas) y la batería trabajando pero sin hacer florituras para pedir un ascenso (no cae en la tentación ni en la juguetona Sentir). Otra cosa no sería rock ni pop.
¿Qué pasa? Que eso tiene sus desventajas. ¿Cuáles exactamente? Que en esta época en que escuhamos a lo zapping, o sea canciones sueltas, si escuchamos un disco así nos suena monótono. Este disco lo es un tanto pero sospecho que pretende serlo; está muy al servicio de las letras y se ve que muy pensado para el directo.
Otra desventaja, si queremos mirarlo desde el lado comercial o audible, es que se parece rabiosamente a una época a la que Pejo y Alicia tienen todo el derecho a parecerse; a la de la famosa Movida (Aerolíneas Federales, Ana Curra, Siniestro Total, Los Pistones…). No hay más que oírse el órgano de La casa.
¿Ya os lo han dicho 100 veces? No importa, un día decía un locutor de Radio 3 algo así como que los Rolling Stones habían vuelto a sacar un disco en que se imitaban a sí mismos. ¿Y qué?
Enhorabuena por el parto.
Iñaki de la Torre

SI EINSTEIN LEVANTARA LA CABEZA
“Amor” es una joyita conceptual en forma de rueda en la que cada canción abre paso a la siguiente de forma muy pensada y estudiada. Está despojado de coros, efectos y florituras innecesarios (aunque abunda en juegos de voces maravillosos, guitarras y percusiones igualmente maravillosas) porque a mí nunca me gustaron los adornos de más; me parecen una cursilada y una horterada (igual que la bisutería y el maquillaje). Nos sorprende que lo encuentres algo monótono porque nosotros lo encontramos variadísimo; cada canción es rotundamente diferente a las demás y no hay dos que se parezcan ni remotamente. El concapto de canción y las letras y arreglos tienen mucho más calado y profundidad que los de Aerolíneas, Siniestro, Pistones o Ana Curra (la voz, en concreto, le da mil vueltas a lo que yo he oído de la Curra); por no hablar de la experimentación y el ruidismo, lo que, a juicio de muchos y muchas, nos coloca mucho más en el Siglo 21 (quizá por eso le guste a Fernando Flores) que en los ochenta (que empiezan a parecerse a la iglesia católica; todo tiene que pasar por ese limitadísimo espejo).
“Amor”, sin embargo, no tendrá problemas por eso; los tendrá por ser autoeditado (es decir, rabiosamente independiente), lo que inmediatamente lo excluye de ciertos circuitos.
Para saber si el disco es o no magnífico hay un test infalible; prueba a quitarle a alguien su “Amor”; lo agarrará con fuerza y no lo soltará ni a tiros (yo ya lo he intentado).
Gracias por prestarnos atención, Iñaki.
Alicia XX
Comentario por Alicia Malicia Cool — Junio 4, 2008 @ 9:59 am