Crisis económica, alegría medioambiental
Hace unos días se hacía público un informe de la sección ambiental de Comisiones Obreras en el que se denunciaba que en 2007 España ha vuelto a incumplir sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, tal y como nos exige el protocolo de Kyoto. En concreto, el pasado año aumentaron las emisiones un 2,8% respecto al año base (1990) y un 1,8% respecto a 2006, que había sido el único año de estos últimos en el que se habían conseguido reducir mínimamente las emisiones. 
La situación, con toda seguridad, va a cambiar en 2008. La crisis económica que estamos viviendo trae como efecto señalado la drástica reducción de la venta de vehículos. Además, este invierno pasado no ha sido muy duro y por tanto la producción energética (centrales térmicas de carbón) y el consumo de gas natural ha sido menor que el del año pasado. Se espera también un menor consumo de combustibles para la industria y los servicios hasta final de año.
En medio de esta difícil coyuntura, el cambio climático cobra, pues, protagonismo. Porque la crisis puede ir en beneficio de la reducción de emisiones, como se ha visto. Pero también porque el mercado de la venta de derechos de emisión de gases se ha reactivado.
Hay empresas que tienen asignados más derechos de emisión de los que están utilizando por efecto de la crisis y ha puesto en venta estos derechos para obtener liquidez económica. Se trata sobre todo de industrial relacionadas con la construcción, que es la que más está sufriendo las consecuencias de la crisis. Podríamos decir que no hay mal que por bien no venga. Aunque nunca he entendido este aforismo porque debería formularse al revés…

EL PARAGUAS