“Por San Mateo, tanto veo como no veo”
El 23 de septiembre el sol pasó por la línea del Ecuador, procedente del hemisferio Norte en su camino hacia el hemisferio Sur. Fue el equinoccio de otoño en el hemisferio norte. A partir de ahora los días irán acortando su duración hasta que en diciembre alcancemos el solsticio de invierno, que es el momento del año en el que menos horas de sol registramos en nuestras latitudes. En las proximidades del Polo Norte, este momento del año es importante porque marca el paso del “día de 6 meses” a la “noche de 6 meses”. El Ártico se transforma en el reino de penumbra.

Aquí en España, el otoño es una estación muy “movidita” en lo atmosférico. Después de meses de calor, bajan las temperaturas y comienza a sentirse “fresco” o “frío” según las zonas. Y aumenta la inestabilidad. En muchas regiones el otoño es la estación del año con más lluvias, que a veces caen de forma torrencial. Incluso aparecen las primera nieves que pintan de blanco las cimas de nuestros relieves. Es un momento de cambios importantes en el paisaje. Los árboles pierden la hoja, inician su letargo.
Para algunos el otoño es una estación alegre y llevadera después de los calores y bochornos del verano; para otros, es una época triste del año. Se habla incluso de la “depresión de otoño”, en relación con la reducción de las horas de sol y de la luz. Y se proponen incluso remedios para superar el “bajón”.
Son los caprichos de nuestro Sistema Solar, que nos muestran como el ser humano es un mero espectador de las fuerzas y movimientos de la Naturaleza…Afortunadamente es así.
El refranero popular nos dice que “Por San Mateo –21 de septiembre– tanto veo como no veo”, curiosa manera de explicar este fenómeno astronómico de tanta implicación climática.

EL PARAGUAS