El 23 de septiembre el sol pasó por la línea del Ecuador, procedente del hemisferio Norte en su camino hacia el hemisferio Sur. Fue el equinoccio de otoño en el hemisferio norte. A partir de ahora los días irán acortando su duración hasta que en diciembre alcancemos el solsticio de invierno, que es el momento del año en el que menos horas de sol registramos en nuestras latitudes. En las proximidades del Polo Norte, este momento del año es importante porque marca el paso del “día de 6 meses” a la “noche de 6 meses”. El Ártico se transforma en el reino de penumbra.
Aquí en España, el otoño es una estación muy “movidita” en lo atmosférico. Después de meses de calor, bajan las temperaturas y comienza a sentirse “fresco” o “frío” según las zonas. Y aumenta la inestabilidad. En muchas regiones el otoño es la estación del año con más lluvias, que a veces caen de forma torrencial. Incluso aparecen las primera nieves que pintan de blanco las cimas de nuestros relieves. Es un momento de cambios importantes en el paisaje. Los árboles pierden la hoja, inician su letargo.
Para algunos el otoño es una estación alegre y llevadera después de los calores y bochornos del verano; para otros, es una época triste del año. Se habla incluso de la “depresión de otoño”, en relación con la reducción de las horas de sol y de la luz. Y se proponen incluso remedios para superar el “bajón”.
Son los caprichos de nuestro Sistema Solar, que nos muestran como el ser humano es un mero espectador de las fuerzas y movimientos de la Naturaleza…Afortunadamente es así.
El refranero popular nos dice que “Por San Mateo –21 de septiembre– tanto veo como no veo”, curiosa manera de explicar este fenómeno astronómico de tanta implicación climática.
La utilización de argumentos supuestamente científicos para justificar actitudes y conductas represoras de los derechos de otras personas es demasiado frecuente. Con la homosexualidad esto ocurre el menudo. Y algún juez, que también se siente experto afirma que “no hace falta ser perito para saber que un niño necesita un padre y una madre, y que si le falta una de esas referencias crece ‘cojo”, en referencia a la adopción por parte de parejas homosexuales. ¿Cojo de qué?
¿Qué necesita un niño para su crecimiento y maduración como persona? Fundamentalmente formación y afecto. Crecer en un ambiente de libertad y de tolerancia determinará una forma de ser y de estar en la vida, y otra, por supuesto, si el ambiente es represivo e intolerante. Son dos tipos de formación opuestos entre los cuales hay grados intermedios.
Y en cuanto al proceso de vinculación afectiva, las figuras de apego tienen un papel central. Si son capaces de llenar las importantes necesidades de afecto que tiene el niño desde que nace, se completará un proceso maduro.
Si no es así, la inmadurez efectiva, la celotipia y los problemas relacionales y sexuales inundarán su vida. Y todo esto, según muchos estudios, tiene poco que ver con el sexo de las figuras de apego y si con su capacidad para serlo.
Un 15 de junio de 1995, el matrimonio de astrónomos formado por Jerry Bonnell y Robert Nemiroff, puso a punto uno de los sitios emblemáticos de Internet: APOD (Astronomy Picture of the Day). Día a día, iban colocando una imagen astronómica -habitualmente bellísima, además- acompañada de una explicación y enlaces sobre lo que se estaba tratando. Ahora a eso le llamamos “fotoblog”, pero entonces casi nadie había pensado en darle un nombre. Desde entonces han servido cientos de millones de imágenes, y APOD se puede ver no sólo en la web de la NASA, sino también en otros lugares y en diferentes idiomas.
En España, una iniciativa que también lleva años funcionando, AstroRed (que dentro de poco, según nos informa su responsable, Alex Dantart, va a cambiar su diseño y ampliar sus contenidos) se encargaba de ir poniendo las fotos de APOD en castellano, aunque con cierto retraso. Ahora no: un equipo de traductores voluntarios (¿alguien se anima a colaborar?, que pulse aquí) asegura que OBSERVATORIO.INFO tenga día a día la imagen, con su artículo y los enlaces, pero además con comentarios de los visitantes y con la posibilidad de votar si nos gusta -web 2.0 que le llaman-. Y han conseguido tener ya casi el 70% de los archivos de APOD completados, unas 2.800 imágenes.
Darse un paseo por Observatorio permite aprender mucho, pero sobre todo maravillarse con imágenes que a veces provienen de los telescopios más avanzados o de las misiones espaciales, pero también, y a menudo, de aficionados a la astronomía que colaboran con estas instantáneas apasionantes del Universo.
Sustancioso verano en estudios sorprendentes. Para terminarlo la revista científica Nature Neuroscience publica esta semana un estudio según el cual ser liberal o conservador, de derechas o de izquierdas, tiene que ver con las diferencias en la actividad cerebral, en la que los liberales muestran mayor actividad neuronal en el córtex cingulado anterior, una zona del cerebro que se activa siempre en situaciones en las que se impone solucionar un conflicto. En cambio los conservadores suelen mostrarse menos flexibles en las situaciones en las que se requiere cambiar un hábito.
Frank J. Sulloway, uno de los responsables del estudio, es autor del libro Rebeldes de Nacimiento, en el que se plantea por qué, dentro de la misma familia, algunos hijos aceptan la autoridad mientras otros se rebelan.
Lógicamente, si el estudio fuera concluyente y corroborado con otros, los terapeutas sexuales, tendríamos que afinar más, a la hora de plantear cambios de actitudes y de conducta, con respecto a la sexualidad, y también, en las situaciones de conflictos de pareja. ¡Mira que si al final, hemos de incluir en la historia clínica el perfil político del cliente!
Lorena Sánchez (hoy redactora jefe) y nuestra querida Palma Granados (a la sazón directora) no encontraron otro inocente que quisiera prestarse a aquel delicioso suplicio. Máxime cuando la red y las conexiones de entonces en España eran “un camino de cabras”, como me escribió un desencantado (y tempranero) tendero online cuando quise pedirle unas sábanas.
Así que le deseo suerte, aunque sus dolores creo que van a ser menores: (me hacía una almohada con pan de molde), yo tuve que estar 29 días, sin ropa ni cama al principio no podía recibir ayuda externa y estaba vigilado por 3 webcams (también se podía acceder a mi monitor a ver en qué andaba). Tuve que comprar hasta las bombillas, hice ciber-amigos, casi me vuelvo loco y escribí el reportaje más emocionante de mi corta carrera. Y todavía guardo los calzoncillos de la foto con los que entré (al cuarto día estaban “como el papel de las magdalenas” como me espetó Gomaespuma). Pero qué recuerdos…