VideoBITÁQUORA/ Intimidad, con permiso de Google
La necesidad de intimidad es una de las principales peculiaridades de la sexualidad humana, frente a la de otros primates. Por ejemplo, los chimpancés o los bonobos, que son los que genética y evolutivamente están más cerca de nosotros (solo un 2% de diferencia con nuestro genoma), realizan sus prácticas sexuales en público y sin ningún tipo de recato. En cambio los humanos, buscamos la intimidad.
Y además eso es universal porque todas las culturas, incluso en las que de forma ritual, realizan periódicamente orgías públicas, como ocurre en las Islas Yap de la Micronesia. Fuera de estas celebraciones, prefieren también la intimidad. Posiblemente esto sea motivado por la necesidad de calidad y calidez comunicativa que los humanos tenemos de forma muy especial, y también por otros factores que ahora sería muy largo explicar.
Esta semana sabemos que el servicio de mapas de Google, ha comenzado a mirar a través de nuestras ventanas vulnerando esa necesidad de intimidad y privacidad, que no solamente en lo sexual, sino en todos los aspectos de nuestra vida, tanto apreciamos los humanos. Mala noticia, excepto para los exhibicionistas y los voyeur.

Se trataba de una decisión prudente porque realmente el cuerpo humano necesita un tiempo para llevar a cabo la digestión de los alimentos y el mantenimiento de unas condiciones de temperatura ambiente más o menos homogéneas facilita el proceso. Aunque, como con todo, éste depende también del metabolismo y fisonomía de cada cual.