El orgasmo como derecho
La muerte de una niña de 12 años durante una operación de ablación del clítoris la semana pasada ha levantado tal polémica nacional en Egipto, que ha llevado al gobierno a prohibir definitivamente esta práctica . La ablación del clítoris es la demostración más descarnada del desprecio por la sexualidad femenina. El clítoris es fundamental en la estimulación sexual femenina. El glande del clítoris, igual que el glande del pene, contiene unos corpúsculos sensitivos muy especiales. Se trata de los corpúsculos de Krause-Finger, que terminan en un abultamiento en forma de maza y actúan a modo de acumuladores, y que son los detonantes del circuito neurológico del orgasmo. Aunque no son totalmente imprescindibles para conseguir un orgasmo, hay muchas mujeres que sí necesitan la estimulación directa del clítoris. ¿Qué pensaríamos los hombres si nos quitaran el glande del pene, de forma sistemática?
Ya en abril, el Gobierno de Eritrea decidió prohibir la ablación femenina en todo el país por considerar que “pone en peligro la salud de las mujeres”. No ha sido el respeto a la sexualidad femenina la causa de estas prohibiciones, pero bienvenidas sean. Por cierto que un juez de Gerona ha prohibido la salida del país a una niña gambiana, para evitar que le amputen el clítoris y curioso, ¡ha sido el padre el que ha denunciado el caso! A ver si cunden los ejemplos.

Es la brisa marina. Un viento curioso pero de gran importancia climática en las costas española, sobre todo en las mediterráneas. La brisa es un viento saludable o, como se denomina ahora técnicamente, un viento de “confort climático”. Sopla en las áreas litorales debido al contraste de temperatura y presión atmosférica que se produce entre la superficie del mar y la tierra. De día sopla de mar a tierra (es la brisa marina o marinada), por la noche cambia de dirección y sopla de tierra a mar (es el terral).
Lo publica hoy El País:
Antes de contaminarlos con nuestra cultura, antes de casi exterminarlos (en la isla de Tasmania no queda ni un solo aborigen desde hace más de un siglo), vivían una sexualidad relajada. La homosexualidad desempeñaba un papel relevante en la vida de las muchachas aranda. Las mujeres aranda hacían una danza llamada “wuljankura” para atraer a los extranjeros. Los murngin practicaban una ceremonia llamada “gunabibi”, con intercambio de esposas. Las mujeres solían alardear del número de varones con quienes han copulado.