Se acabó la sequía
Caprichos de nuestro clima. Han bastado un par de semanas de lluvia en casi toda España, especialmente en las regiones del este y del sur, para que comiencen a echarse las campanas al vuelo anunciando el fin de la sequía. 
Menos mal que desde la Administración ambiental se reclama prudencia a la hora de valorar las últimas aportaciones pluviométricas.
En materia climática, en España estamos acostumbrados a funcionar sin promedios. De poco sirve hablar de temperaturas o de precipitaciones medias al año o entre diversos años. Nuestros climas –en menos medida los del Cantábrico- son climas de “sobresalto” continuo, de escasa regularidad. Y esto es lo que ha ocurrido al inicio de la primavera de 2007. Un par de semanas de nubosidad y lluvias abundantes dan al traste con las previsiones pesimistas que hablaban de una agudización de la sequía esta primavera.
Pues no, de momento, la situación mejora considerablemente, aunque la prudencia exige no dar por concluido un ciclo seco que comenzó para el sur, sureste y este peninsular, hace dos años.
Me vais a permitir esta licencia para concluir: a este paso, ni trasvases ni desaladoras; ¡¡¡las lluvias son la solución natural a nuestros problemas de sequía!!! Pero ¿no nos están indicando que vamos hacia una progresiva desertización? Bueno, ¡qué follón!, de esto ya hablaremos otro día…




