¿Asexuados? ¡Qué aburrimiento!
Resulta que ahora alguien intenta demostrar que el sexo no es necesario para la evolución. ¡Pues vaya descubrimiento! Desde hace mucho tiempo sabemos que los seres asexuados tienen una capacidad para cambiar y un potente vigor evolutivo. Que se lo pregunten al virus de la gripe, que muta todos los años.
Pero esa es toda la capacidad de cambio que tienen los seres asexuados: las mutaciones. La fórmula asexuada es económicamente más rentable, porque consiste en que uno se divide y da dos iguales, y así sucesivamente, dos dan cuatro, cuatro dan ocho, y ocho dan dieciséis. En cambio la fórmula sexual consiste en la fusión de dos para dar uno, más exactamente, para dar “otro”.
Por eso hablar de reproducción sexual es un contrasentido, porque no se reproduce nada, si no que se crea algo nuevo. Y eso es un verdadero “cohete” de cambio y de variabilidad. Ése es el secreto de la enorme potencialidad del sexo para la creatividad. La partenogénesis, la gemación, la mitosis directa y la clonación artificial son fórmulas de reproducción asexuada que dan seres idénticos, con una única posibilidad de cambiar; mutar. Para luego seguir reproduciendo seres iguales.
El sexo es variabilidad, democracia, colorido, y diversidad. Me apunto a seguir evolucionando así, frente a la gris uniformidad de “lo asexuado”, salteada a veces por mutaciones, para luego seguir en otra uniformidad. Yo… sigo… con el sexo.



