Y en España, todavía peor
No terminan los ecos del informe sobre el cambio climático del IPCC. Ya ahora le toca el turno a España. El fin de semana se ha hecho público el avance de los resultado del informe que ha encargado el Ministerio de Medio Ambiente a un grupo de expertos de la Universidad de Castilla-La Mancha y de la Fundación para la Investigación del Clima sobre los efectos del cambio climático en nuestro país.
Y los resultados son, de nuevo, inquietantes: subida de temperatura más allá de lo previsto en el propio IPCC. Se calculan incrementos de la temperatura media entre 4 y 7 grados hasta 2100 en el peor de los escenarios, es decir, con el mantenimiento de las condiciones actuales de emisiones y con escaso cambio tecnológico. Menos precipitaciones en forma de nieve, alteración de las estaciones tal y como las conocemos. La cuestión de las temperaturas no da lugar a dudas.
No obstante, quedan incertidumbres importantes: No se sabe bien cómo va a ser el comportamiento de las precipitaciones. En los últimos años, se ha afirmado –tal vez alegremente– que iba a llover menos en toda España y sobre todo en el sureste peninsular. Pero el tema no está nada claro.
Y en cuanto a la subida del nivel del mar, tampoco los datos son concluyentes. Se habla de 20 cm hasta 2050, pero de forma no uniforme. En el Mediterráneo, por ejemplo, la variación sería muy poco importante.
En mi opinión, lo peor del cambio climático es el posible carácter extremo que puede adquirir nuestro clima. Eso sí supondría una alteración para el normal comportamiento de la sociedad. El ser humano y las especies vegetales y animales podrán adaptarse a un cambio térmico más o menos paulatino. Lo peor podrá ser el aumento de aparición de fenómenos violentos.
Habría que pensar si en la divulgación de este tema a la sociedad, no estaremos equivocando el mensaje, al presentar la subida de temperaturas como el único efecto maléfico del proceso, olvidando otros que pueden tener peores consecuencias, como el mencionado aumento de fenómenos atmosféricos de rango extraordinario… ¿o no?


¿Podríamos estar ante el Romeo y Julieta del Neolítico? Junto al esqueleto masculino se encontró, a la altura de las cervicales, una punta de sílex, mientras que en el de la mujer se halló una cuchilla alargada entre uno de sus muslos y el costado. ¿Amor pasión en el Neolítico?
Pero servidor, que nunca pensó que estos correos podían pesar más allá de la papelera del buzón, se ha dado de bruces con 