Febrero 22, 2007

SI EINSTEIN LEVANTARA LA CABEZA
Redacción Quo

Este cuerpo no me corresponde (I)

Mucho se ha escrito, hablado y discutido sobre el “problema” y tema transexual: si debe pagar la Seguridad Social la operación o por el contrario, al ser algo personal, que se lo costee el afectado. Por otro lado, los problemas psicológicos que arrastran dichas personas toda su vida por estar atrapados en un cuerpo que no les corresponde, la exclusión social, el ser “parias” de una sociedad que los mira como bichos raros, etc.

El angelito que suscribe.En mi modesta opinión, la Seguridad Social o el Gobierno deberían cubrir todo tipo de intervención que sea para mejorar la calidad de vida de las personas, y más si son contribuyentes que pagan sus impuestos religiosamente. Y es en uno de esos puntos donde me gustaría centrarme, el problema psicológico: confusión, dudas sobre la personalidad, indecisión, falta de confianza, limites en su vida diaria….

Todo esto y más lo sufro yo en mis carnes día tras día, y no, no es por que me sienta mujer, no es algo físico ni sexual, sino psicológico, ya que estoy atrapado en un cuerpo y una vida que no me corresponden –bueno, de mi cuerpo no tengo casi pegas, la verdad– ya que yo, aunque de clase obrera, mentalmente soy un millonario atrapado en un cuerpo proletario.

Me explico: mi cuerpo no esta diseñado para los madrugones a los que le someto, se resiente a media mañana. Me estresa pensar que tengo que pasarme 8 horas entre 4 paredes 5 días a la semana, y tansolo disponer de unas 50 horas de ocio en 3 días para hacer todo aquello que realmente me gusta, lo cual me indica que soy parte de un sistema mal estructurado.

Mi ropero no es suficientemente grande para albergar todas las prendas que me gustaría tener, y sin embargo, le sobra espacio. Muchos días, y aún sin tener demasiado fondo de armario, me congestiono mentalmente con el “¿qué me pongo?”, algo que no me ocurriría nunca si pudiera ir a todos lados en batín, como Hugh Hefner, el mandamás de Playboy.

Hala, y mañana sigo porque tengo la segunda parte de mis reivindicaciones.

Oscar Lara Sújar (”enmoquetador” de QUO)

Febrero 21, 2007

EL PARAGUAS
Jorge Olcina

¿De verdad tenemos clima mediterráneo?

Comentamos aquí a menudo los informes sobre el cambio climático y sus consecuencias de futuro. Parece que nos hayamos olvidado de lo que está pasando a diario con nuestro tiempo. Y ahí está uno de los inviernos más cambiantes y “raros” de los últimos años. meteo.jpg

Febrero está siendo destacado por la visita frecuente de las borrascas que no paran de entrar por Galicia y barren todo nuestra geografía… Cada dos o tres días, una nueva borrasca, y nubes, y lluvias…y viento. Y así vamos a seguir unos días más…

Pero hay otra cosa que no se comenta tanto. Se ha dicho siempre que España tiene un clima mediterráneo, con lluvias en los meses fríos del año y sequía en verano. Pero hay que comenzar a desmitificar algunas cosas.

De entrada, España tiene climas muy distintos. Y, en segundo lugar, lo más significativo son sin duda las borrascas del Atlántico que nos “barren” de oeste a este. Lo esencial de las lluvias nos viene del Atlántico. Y las lluvias son el elemento más importante de nuestro clima. El que más condiciona nuestra vidas y nuestra economía.

Por último, la falta de lluvias en verano no es un rasgo propio de lo “mediterráneo” sino de lo “subtropical” es decir, un fenómeno vinculado a la instalación del anticiclón subtropical de las Azores, que en esos meses es el protagonista principal del tiempo diario.

Así las cosas, podemos afirmar que España no tiene un clima “mediterráneo”, salvo en una estrecha franja de territorio próxima al dicho mar. El grueso de climas de España tiene una estrecha relación con lo “atlántico”, aunque el carácter macizo de nuestra península se encargue de matizarlo…

Febrero 20, 2007

EL CAZAFANTASMAS
Javier Armentia

Beber con moderación pitagórica

Estas semanas atrás, la regulación de las bebidas alcóholicas para los menores ha levantado ampollas, especialmente con el vino. Lo digo porque, como bebedor habitual de vino, sé que tiene mucho de placer y de cultura. Y defiendo, con los antiguos, que la moderación es fundamental.

Algo así, cuentan, decía Pitágoras hace 2.500 años. A Pitágoras se le asocian muchas más cosas que el famoso teorema, o que la doctrina filosófica un tanto esotérica que fundó… Entre las historias menos conocidas, aunque más divertidas, está el concepto de una copa en el que la moderación es fundamental. Si uno se sirve más de lo que debe, la copa pierde todo el contenido. Todo.

copa1.jpgEn Grand Illusions (una página que –en inglés, eso sí– es muy recomendable porque está llena de sorpresas) podemos ver una de estas copas de Pitágoras.

El exterior es como cualquier recipiente, pero en su interior tiene una columna que aparentemente no tiene más orificios que un par de ellos en su base. La cosa es que si vamos llenando el vaso, no pasa nada raro, hasta que superamos un cierto nivel (el nivel máximo de la moderación pitagórica). Cuando eso sucede, el líquido vertido se escapa por completo por un orificio en la base de la copa -si no tiene uno cuidado, además, le caerá encima de la barriga.

La explicación de por qué sucede algo así no es complicada: un simple sifón cuyo funcionamiento podemos entender gracias a la explicación que da la Wikipedia, y al corte transversal de una de estas copas.

Como vemos aquí abajo, en el interior de la columna central hay otra columna, ésta conectada con el exterior por el agujero central hasta la base de la copa. pythagoras_cup.jpgCuando vamos llenándola, el líquido pasa al espacio entre las dos columnas (para los amantes de la física: este es el clásico principio de los vasos comunicantes de Pascal). Pero cuando alcanzamos el borde de la columna central, el líquido comienza a caer por ese orificio y escaparse del vaso.

Aquí entra la segunda ley física del invento: la presión hidrostática crea un sifón, que hace que caiga no sólo el líquido que estaba por encima de ese nivel, sino todo el que contenía la copa. Cuando nos excedemos, parece decirnos la copa pitagórica, nos quedamos sin nada.

Y si todo esto os parece un lío, os cuenta cómo funciona este vídeo del impepinable YouTube:

Febrero 19, 2007

DIARIO DE C3PO
Ícaro Moyano y Pablo Fernández

Proteger las copias ya no sirve

iluvp2p.jpg
Es el sonido de una maquinaria que chirría desde hace tiempo. En diciembre, Bill Gates deja caer ante Michael Arrington su decepción con las protecciones tecnológicas contra la piratería. El DRM causa demasiados quebraderos de cabeza a los consumidores, no funciona.

En enero, Noruega le enseña los dientes a iTunes. Steve Jobs, que no es tonto, intenta llevar el debate a la puerta de las discográficas, y esta semana un informe de Jupiter Research golpea de nuevo al DRM: el sistema actual no vale, el 70% de los directivos de la industria cree que los beneficios serían más altos con un único esquema de protección, abierto e interoperable.

Pero ojo, este estándar no tendría futuro sin el apoyo de la iTunes Store. La pelota vuelve al tejado de Apple. Parece que si Jobs no se decide a dar el paso por propia iniciativa, otros pueden animarle a hacerlo, a fuerza de ley o de P2P.

Febrero 16, 2007

LA CAMA ELÁSTICA
Manuel Lucas

Las drogas del amor

Cuando llega San Valentín rebrotan en la prensa los debates sobre el amor, y sobre todo, algunas cuestiones como ésta: ¿podemos explicar las relaciones amorosas como puras reacciones bioquímicas? Helen Fisher, antropóloga estadounidense, sostiene que las parejas humanas tienen una fecha de caducidad de cuatro años.

Helen Fisher.Transcurrido ese tiempo, el enamoramiento se desvanece. Y todo por una cuestión química. Porque se viene abajo la dopamina, que según Fisher es la responsable, junto a la serotonina de la pasión amorosa, a la que ella asemeja a un trastorno obsesivo compulsivo. Y a partir de ahí aparecería el amor tranquilo y estable de la oxitocina. No sé, no sé. ¡Mira que a mi me gusta eso de la química para explicar las cosas!

Pero no puede ser todo tan simple. Los maridos celosos podrían poner oxitocina en el café de sus mujeres, para consolidar su monogamia. O los enamorados podrían usar filtros de amor a base de dopamina. Claro, que la persona deseada, podría enamorarse de otra o de otro. En definitiva, drogas de la fidelidad, filtros de pasión, etcétera, para controlar lo que nunca pudimos controlar: la fuerza del amor. Que me perdone mi admirada Helen Fisher, pero con esto se pasa un pelín. ¿O no?


 
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