Mi infancia gore
Mar es una niña muy rubia y muy mona que decide trocear su lengua y servírsela para merendar con una pizca de mostaza. Su amiga Ada tiene las piernas y los brazos separados del tronco. Su amigo Cesáreo vomita cabezas verdes y Serafín almacena en un bol el pus generado por un acné precoz.
¿Permitirías que tus hijos coleccionaran cromos con estos personajes como protagonistas? ¿Sería posible hoy en día editar y vender en España una colección infantil como La Pandilla Basura? ¿Cómo pueden afectar estas imágenes a un niño de diez años?

Yo misma coleccioné con entusiasmo La Pandilla Basura y, casi veinte años más tarde, creo no haberme convertido en ninguna sádica. Corría el año 1988 y los niños españoles disfrutábamos viendo La bola de cristal en el salón de casa e intercambiando cromos gore en el patio del colegio. Los profesores nos decían que escondiéramos “esas guarradas”, los papis no controlaban en qué se gastaban sus hijos la paga semanal de 200 pesetas y a nadie se le había ocurrido elaborar un código que regulara los contenidos infantiles en televisión, por lo que de los cromos ya ni hablamos.
Ayer, revisando el álbum completo con mi amiga Carolina, recordamos nuestra “època basura” en Las Palmas y, he de reconocer, que nos llegamos a escandalizar con algunas de las estampas.
Googleando un poco descubrimos que los Garbage Pail Kids fueron creados por Topps en 1985 como respuesta burlona a la afición de las niñas americanas por las Cabbage Patch Kid Dolls (conocidas en nuestro país como “Muñecas repollo”). El éxito se extendió por todo el planeta y se editaron los Basuritas en Chile, los Sgorbions en Italia, los Bukimi Kun en Japón… y en España no íbamos a ser menos.
Resulta evidente que la mentalidad respecto a lo que deben y lo que no deben ver los niños ha cambiado mucho en los últimos años. Basta contrastar algunos apartados del “Código de autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia” redactado en 2004 con algunos de estos cromos para darse cuenta:

A) “Evitar la incitación a los niños a la imitación de comportamientos perjudiciales o peligrosos para la salud…”
B) “No se mostrará a menores identificados consumiendo alcohol, tabaco o drogas…”

C) (Mira un poquito más abajo, a la izda.) “Evitar los mensajes o escenas de explícito contenido violento o sexual que carezcan de contenido educativo o informativo…”
La tercera edición de La Pandilla Basura en España sólo se podía comprar enviando por correo un cupón que venía en la “Super Pop”, y el logo de la revista aparecía en la portada del álbum y en los 56 cromos que formaban la serie. La colección de la Super Pop se ha convertido en una auténtica joya para los coleccionistas, y yo me pregunto que pasaría en 2007 si una revista juvenil patrocinara unos cromos con estas características. ¿Tú que opinas?
Sara Ocón (edición gráfica)

SI EINSTEIN LEVANTARA LA CABEZA
En nuestra cultura está prohibido prohibir (ya desde Mayo-68 creemos en este slogan). Sin embargo si creo en el buen gusto y con esto no se nace…los educadores sean o no padres deben educar en el buen gusto. Los griegos tenian claro las diferencias entre la belleza, lo bueno y la verdad (Estetica, Etica y Ciencia) y lo feo, lo malo y la mentira. ¿Que ha pasado desde entonces…?: el subjetivismo a ultranza y el mercado. Lo malo es que no se hasta donde se llegará así.
Buen fin de semana
Comentario por Luis Rodriguez Molinero — Marzo 2, 2007 @ 3:27 pm
A mí me parece que nos la cogemos con papel de fumar. Y pasa una cosa muy sencilla: dice Sara que ella leía La Pandilla Basura y no salió sádica. Seguramente porque alguien se ocupó de explicarle que una cosa es un cómic y otra cosa es la vida real. Pero ahora hay niños que no tienen quién les explique eso porque sencillamente no están en casa. Tienen que trabajar mucho para pagar las hipotecas y que los constructores y promotores paguen así a niñeras para no ocuparse tampoco de sus hijos.
Comentario por mojarra — Marzo 8, 2007 @ 11:23 am