Beber con moderación pitagórica

Estas semanas atrás, la regulación de las bebidas alcóholicas para los menores ha levantado ampollas, especialmente con el vino. Lo digo porque, como bebedor habitual de vino, sé que tiene mucho de placer y de cultura. Y defiendo, con los antiguos, que la moderación es fundamental.

Algo así, cuentan, decía Pitágoras hace 2.500 años. A Pitágoras se le asocian muchas más cosas que el famoso teorema, o que la doctrina filosófica un tanto esotérica que fundó… Entre las historias menos conocidas, aunque más divertidas, está el concepto de una copa en el que la moderación es fundamental. Si uno se sirve más de lo que debe, la copa pierde todo el contenido. Todo.

copa1.jpgEn Grand Illusions (una página que –en inglés, eso sí– es muy recomendable porque está llena de sorpresas) podemos ver una de estas copas de Pitágoras.

El exterior es como cualquier recipiente, pero en su interior tiene una columna que aparentemente no tiene más orificios que un par de ellos en su base. La cosa es que si vamos llenando el vaso, no pasa nada raro, hasta que superamos un cierto nivel (el nivel máximo de la moderación pitagórica). Cuando eso sucede, el líquido vertido se escapa por completo por un orificio en la base de la copa -si no tiene uno cuidado, además, le caerá encima de la barriga.

La explicación de por qué sucede algo así no es complicada: un simple sifón cuyo funcionamiento podemos entender gracias a la explicación que da la Wikipedia, y al corte transversal de una de estas copas.

Como vemos aquí abajo, en el interior de la columna central hay otra columna, ésta conectada con el exterior por el agujero central hasta la base de la copa. pythagoras_cup.jpgCuando vamos llenándola, el líquido pasa al espacio entre las dos columnas (para los amantes de la física: este es el clásico principio de los vasos comunicantes de Pascal). Pero cuando alcanzamos el borde de la columna central, el líquido comienza a caer por ese orificio y escaparse del vaso.

Aquí entra la segunda ley física del invento: la presión hidrostática crea un sifón, que hace que caiga no sólo el líquido que estaba por encima de ese nivel, sino todo el que contenía la copa. Cuando nos excedemos, parece decirnos la copa pitagórica, nos quedamos sin nada.

Y si todo esto os parece un lío, os cuenta cómo funciona este vídeo del impepinable YouTube:

1 Comentario »

  1. Coincido con usted que beber vino puede ser placentero, aunque no me guste buscar una distorsión de la realidad por medios químico-fisiológicos (para el heroinámano, tambien es placentera la administración del tóxico), pero no consigo imaginar que cultura puede ir asociada al vino o a cualquier otra bebida alcohólica. (¿Tal vez “Los borrachos” de Velazquez?) El término “cultura del vino” me parece acuñado por los vinateros con el fin de hacer que pseudointelectuales no vean inconveniente ético alguno en el consumo de alcohol, incluso por los mas jóvenes, a juzgar por el revuelo que han organizado ante el borrador del proyecto de ley….

    Comentario por Adolfo — Marzo 9, 2007 @ 10:00 am

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