Nuestro corresponsal en Birmania
Se llama Carlos Sánchez. Es un lector de Quo que trabaja 6 meses en Londres, ahorra todo lo que puede y luego se da viajes de meses y meses por todo el mundo. Salió de Vietnam, ya ha pasado por Laos y ahora sigue por el sudeste asiático. Y cuenta estas cosas tan escalofriantes con toda naturalidad. Aún le quedan 11 meses de periplo.
Hawaii-Bombay (así titula él el correo electrónico).
Hola!
Estamos en la India, en Bombay, en compañía de otros 16 millones de personas (por lo menos).
Estuvimos bastante menos tiempo del previsto en Birmania debido a nuevas restricciones en la frontera con Tailandia, pero lo suficiente pare apreciar el espanto de vivir bajo una dictadura militar: al hermano de un chaval del hotel, en un partido de fútbol contra un equipo del ejército, se le ocurrió protestar al árbitro que un rival metió un gol con la mano tras un corner. Falleció 4 días después en el hospital tras la paliza que le dieron despues del partido.
Algunos coches tienen una estrellita en la matrícula; son los de los militares. Si no les cedes el paso, olvídate. Y nadie sabe ni quiere saber por qué cambiaron la capital desde Rangún a un solar en el que todavía están construyendo los ministerios.
En los próximos días iremos a Rajastán, ya os contaré.
Un abrazo,
Carlos

SI EINSTEIN LEVANTARA LA CABEZA
Yo de mayor quiero ser este titán. Y conozco alguna que quisiera serlo ya.
¡Ánimo Carlos!
Comentario por mojarra — Enero 23, 2007 @ 1:49 pm