Transexuales, homosexuales, intersexuales…
El obispo de Tarazona arremete esta semana contra la ley de identidad sexual. La ignorancia, aparte de atrevida, puede ser dañina. Para empezar, el obispo confunde transexualidad con homosexualidad. Como hace mucha gente. La homosexualidad tiene que ver con la orientación del deseo, pero no con la identidad sexual. La transexualidad sí.
Más sencillo, los homosexuales desean a personas de su mismo sexo. Los transexuales desean ser del otro sexo. Se encuentran cruelmente encerrados en una cárcel, que es su propio cuerpo; porque desearían estar en otro. Sus sufrimientos son muy considerables y tienen un alto índice de suicidios, sobre todo durante la adolescencia.
El enfoque un tanto sadomasoquista de algunas visiones religiosas, parece preferir más, que las personas sufran que sean libres para elegir su identidad sexual. Además, el obispo, dice que “Dios creó al hombre, varón y mujer y no se arrepiente de ninguna de las criaturas que Él trae a este mundo”. Si fuera así, habría que pensar que a Dios, le gusta gastar bromas de mal gusto.
¿Que haría el señor obispo ante un Síndrome de Morris o SIA Completo (CAIS)? Para entendernos: un hombre genético (XY), con testículos, con hormonas masculinas, y sin embargo, con genitales externos femeninos y con el fenotipo perfectamente femenino; tanto, que nunca tendría que hacerse la cera. Y todo porque le falta una “proteinita” receptora de hormonas masculinas. ¿Le decimos que es un hombre? ¿O una mujer?
¿Qué haríais vosotros? ¿Qué haríamos con todos los casos de intersexualidad? ¿Les diría el señor obispo que se queden como están, porque así lo ha querido Dios? ¿Que le hagan un DNI, específico para hermafroditas, y todo arreglado?

LA CAMA ELÁSTICA
Con todo esto cabe pensar y preguntarnos si la Iglesia ha evolucionado en algo desde la Inquisición. Dificil respuesta.
Parece que vivir en el engaño es la respuesta según esta valoración.
A veces es mejor no recitar poesía a una vaca ya que no solamente ella no se entera de nada sino que los demás te tomarán por loco. No hay que responder a este tipo de “pastorales”.
Comentario por Javier Vázquez — Diciembre 1, 2006 @ 6:16 pm
Comparto con Manuel Lucas sus opiniones acerca de los comentarios del obispo.
Me parece lamentable e indignante que ya bien entrado el siglo XXI siga la Iglesia con semejantes monsergas y en las cavernas.
Y sobre todo su discurso, en este tema, me parece de una falta de sensibilidad y de solidaridad con quien sufre pasmosa. Ya está bien, hay que contrarrrestar sus discursos, pobres, injustos e inhumanos, sobre todo, inhumanos.
Estos planteamientos indican la INMOVILIDAD más absoluta a través de los siglos en entender al ser humano. La “doctrina” la ponen por encima del ser humano; y así es imposible poder dialogar con ellos y no digamos poder hacerles entrar en razón.
No bajemos la guardia, alcemos tambíén nuestra voz;ha de triunfar nuestra visión más humanista y humanizada del ser humano.Y que ellos cada vez sean menos y se queden en su rincón, en su caverna, si así lo prefieren. Pero que nos dejen de una vez por todas, que nos “condenemos” en paz.
Comentario por patachula — Diciembre 1, 2006 @ 7:43 pm
Una vez más la Iglesia hace caso omiso al verdadero funcionamiento de la naturaleza sexual humana intentando endemoniar aspectos naturales.
Comentario por Maribel — Diciembre 1, 2006 @ 9:10 pm
El tema está claro: que cada uno haga su trabajo… Dios el suyo y los seres humanos el nuestro, pero… ¿y si Dios no hace el suyo “bien”?. Pues nada, los humanos hacemos el nuestro lo mejor que sabemos e intentamos humanizar y “arreglar” medicamente la incógnita. Mientras Dios no nos diaga exactamente a cada uno lo que somos, deberemos seguir utilizando la libre decisión personal de lo que nos sentimos y de como queremos vivir nuestra vida y nuestra sexualidad. De todas formas, si nos equivocamos no hay problema: ‘la redención de Cristo es gracia abundante’, como diria monseñor. Bienvenida a la nueva ley de identidad sexual.
Comentario por A. B. — Diciembre 1, 2006 @ 9:19 pm
Lo que se debería hacer es dar de lado a la iglesia y los miembros que la componen, y dejar que ellos se crean sus tonterías y payasadas. Para ver y oír ficción ya tenemos cine, literatura, etc… y no hace falta que vengan con monsergas de que si Dios, que si Adán y Eva. Si quieren que pasemos por su aro que se aguanten y vivan en su mundo, aislados de la realidad.
Comentario por Palmz — Diciembre 1, 2006 @ 9:41 pm
La rigidez de las ortodoxias facilita la cohexión de personas inseguras y su gobierno. No olvidemos que cada cual habla para su público. Es difícil penetrar en la lógica del otro. Pero en aras de la conviviencia ciudadana intentemos mantenernos lúcidos para que nadie nos imponga sus propias visiones de la vida. Es interesente el tema que plantea Manuel Lucas de la relación entre el deseo y la identidad: tanto uno como otra tienen fuertes ondicionantes sociales que interactúan con el bagage genético de cada persona.
Comentario por silverio — Diciembre 1, 2006 @ 10:16 pm
Independientemente del estado confusional (¿o confesional?) que parece impregnar las palabras y el cerebro del señor obispo, habría que recordarle que la transexualidad, que es de lo que trata la ley, es un hecho real constatado y avalado por estudios científicos e importantes organismos internacionales como la mismísima OMS. También el Parlamento Europeo ha emitido múltiples resoluciones a favor de los derechos de los transexuales y propone que se legisle por sus países miembros, políticas antidiscriminatorias que reconozcan sus derechos como hombres y mujeres de primer orden.
Lo que sigue siendo una “teoría” es defender por parte de la iglesia católica, la existencia de un Dios que predica amor, paz y respeto al prójimo, al mismo tiempo que sus representantes, en este caso el señor obispo, predican exclusión y marginación hacia todo lo que a su juicio sea contrario a la “verdadera naturaleza” del hombre, como se encargaron ya en su día de recordarnos los señores de la conferencia episcopal el año pasado a propósito de los matrimonios de homosexuales.
En este caso ni siquiera es necesario que seamos nosotros quienes desmintamos sus argumentos sobre la transexualidad, pues, como bien dice el Dr. Lucas, es la propia naturaleza la que se encarga de desmentirlo, desde el momento que niños y niñas, nacen en estados intersexuales. Si hay algo en lo que la comunidad científica internacional esta de acuerdo es que las causas de la transexualidad se producen ya en la fase gestacional del feto probablemente con un origen neurobiológico durante el desarrollo intraútero del sistema nervioso central. Sin duda le vendrían bien al señor obispo unas clasecitas del Dr. Lucas y es que (sin querer hacer ningún guiño político a nuestro presidente) “zapatero, a tus zapatos”
Por cierto, dado que intentar solucionar médicamente los estados intersexuales se interpreta por el señor obispo como una extorsión de los planes de Dios yo le cuestionaría si, cuando enferme, él propondría que no se le tratara, pues sin duda la ayuda médica sería interferir en los planes que su Dios tiene trazados para él.
Finalmente solo me gustaría añadir que, además, no son los señores obispos los más indicados para hablar de la verdadera naturaleza en el hombre en un sentido antropológico, puesto que de forma antinatural, niegan su propia sexualidad con el celibato.
Comentario por Luis Garrido — Diciembre 2, 2006 @ 1:00 am
La cosa es bien sencilla, viven en su mundo y se desvirtúan de la realidad, por mucho que les pese. Digan lo que digan, hagan lo que hagan, la realidad es muy diferente de lo que ellos imaginan. Lo que no entiendo es como no se actúan con las religiones de la misma forma que con los futurólogos y demás.
Comentario por Palmz — Diciembre 2, 2006 @ 11:54 am
Pienso que con las iglesias, con los dioses y sus intérpretes, desde el mayor respeto, no se puede dialogar. Dialogar en el sentido completo, que no monologos alternativos y sucesivos. Y ello porque ellos ponen por ENCIMA de la razón, la fe y sus creencias. Si los convences de algo distinto a lo que profesan y son sinceros, deben abandonar su fe; ésto para cualquier ciudadano es relativamente fácil y todos los días pasa. Pero con un profesional de la religión como un cura o más aún un obispo, lo dejas sin trabajo (efecto pesebre).
Comentario por Juanjo — Diciembre 3, 2006 @ 8:01 pm
A mi me gustaría que en este blog intervinieran todos los religiosos con habito que tengan esos problemas de sexualidad.Estoy segura que tiene que haber tantos curas como monjas, que desean a personas de su mismo sexo, (o sea, homosexuales) , como curas y monjas, a los que les gustaría levantarse sus habitos , y verse con un sexo distinto al que tienen (o sea, transexuales)Pero han optado por ponerse ese uniforme, para tapar sus deseos y solamente gozar cuando consigan su éxtasis.
Comentario por celeste — Diciembre 3, 2006 @ 9:04 pm
Esto es sin duda otra de las grandes declaraciones de retraso social, cultural y humano de la santa madre iglesia, al igual que otros tantos a los que nos tienen acosumbrados.Me parece parece muy mal que la iglesia opine en temas sociales pero mucho peor que lo haga en temas medicos,como en este caso de intersexualidad.
Enhorabuena por el Blog.
Comentario por ana — Diciembre 3, 2006 @ 9:42 pm
En general la religión niega la reconciliación con el cuerpo, ¿como íbamos a esperar otra cosa del arzobispo?, yo digo que si su reino no es de este mundo, ¿que hacen mandando en este?. ¿O es que su historia no es realmente de otro mundo y si lo es del control de las miserias de este que estan dispuestos a gestionar como si estubiésemos en la edad media?. Bueno la cosa tiene su interes porque es como hacer un viaje espacio temporal… claro que no es gratis, ojo :-)
Comentario por uno más — Diciembre 4, 2006 @ 12:03 am
Antes de publicar semejantes disparates, los líderes de la iglesia deberían preocuparse por no defraudar a sus propios seguidores. En primer lugar tendrían que tener claro de qué están hablando; como apunta Manuel Lucas que se informen, en nuestro pais ya hay sexólogos bién formados a los que pueden consultar. En segundo lugar que miren entre sus refajos.
En un mundo “ideal” no necesitaríamos expresarnos o identificarnos con uno u otro sexo en cada una de sus dimensiones. En este caso, no tendrían sentido las intervenciones quirurgicas para el cambio de sexo ni el cambio de DNI. Pero en la vida real, hasta los obispos dben tener una apariencia “masculina”.
A estas alturas, declaraciones como la del obispo sólo son una amenaza para las personas que no quieran conocer de forma científica y razonable las características de la naturaleza humana.
Comentario por PAPA TANGO — Diciembre 4, 2006 @ 7:44 pm
Parece haber unanimidad en todos los comentarios que he leido en este blog, sobre este asunto, en que el arzobispo se ha pasado y sus comentarios están fuera de lugar.
No obstante creo que hoy día las declaraciones de un obispo señor mayor “con una intensa y rica vida sexual” producen, a mi juicio unas reacciones demasiado contundentes.
Sus comentarios no merecen tanto antagonismo. Quizas la iglesia católica sigue teniendo más influencia en nuestro fuero interno (colegios religiosos) de la que se merece una opinión de un señor mayor concreto.
Comentario por gorgollito — Diciembre 5, 2006 @ 9:39 am
¿Como que no merecen tanto protagonismo las declaraciones del señor obispo? Cuando uno no se ocupa de defender su posición y su espacio, otro -Sr. Obispo y partidarios- lo ocuparán, de tal forma que parecerá “normal” y “adecuada” la respuesta de este señor a situaciones muy complejas como las que la ley se propone contemplar. ¿Es que a gorgolito le parece una respuesta adecuada? ¿quizá deberíamos contemplar a los transexuales desde la óptica del obispo? supongo que no es eso lo que propone. por lo cual, aunque solo sea para que no se cree confusión, tenemos la obligación de aclarar los términos y los conceptos.
Ellos, los obispos y partidarios no dudan ni un minuto en salir a la calle a exponer sus argumentos y razones aunque muchos estén muy mal traídos y no resistan el análisis serio. así que…o defendemos a estos seres humanos o lo harán los obispos…a su manera.
Comentario por Mara — Diciembre 5, 2006 @ 1:48 pm
Otra ocasión mas, de los responsables eclesiásticos para quedarse callados, que vuelven a desperdiciar y van….
Me resisto a creer que la púrpura y la estulticia no van asociadas pero después de esto me resulta difícil.
Nunca se ha caracterizado “el gremio” por comprender la ciencia, (¡ay Galileo!), mas bien lo contrario, y me pregunto ¿era necesario que fuera así para mantener su hegemonía social?, si, rotundamente SI.
Hasta cuando la Iglesia va a mantener “dogmáticos” de este tipo, que ofenden al mas mínimo atisbo de razón?.
Dónde está su “cacareado” amor al prójimo? o ¿es que solo son prójimos los que ellos eligen? Es razonable ayudar a un enfermo y a un transexual no?
Señores, de la iglesia, algunos de sus dirigentes deberían., como los coches, paras revisiones periódicas de calendario, este señor estaría mejor ubicado en la baja edad media
Comentario por Salud compañero — Diciembre 5, 2006 @ 3:41 pm
De todas formas, aparte de la Iglesia, y sus intolerancias, yo intentaba ir más allá en el planteamiento: ¿qué hacemos, ante el sufrimiento, desconcierto y soledad, que sufren las personas con intersexualidades?
Comentario por Manuel Lucas — Diciembre 5, 2006 @ 3:56 pm
Pelearnos con la Iglesia. De ahí mi propuesta de olvidarla y marginarla, para poder pasar a temas más serios y de provecho que enseñar a los que no quieren aprender.
Comentario por Palmz — Diciembre 6, 2006 @ 5:21 pm
Decididamente, la Iglesia es la que está convirtiendo a la mayoría de los católicos en “no practicantes”. Se ha quedado estancada en unos pensamientos que, creo no tienen nada que ver con la doctrina de Cristo: el tratamiento que se da a homosexuales y transexuales por parte de la Iglesia, así como el celibato y toda la negrura con que envuelve a la vida sexual. Yo no creo que Jesucristo dijese en ningún momento que el sexo, como expresión de amor entre las personas y necesidad fisiológica natural, sin fines procreativos, fuese algo deleznable.
Pero el principal problema de quienes rigen los destinos de la Iglesia, es que llevan muchos siglos con el mismo disco, y el mismo lavado de cerebro una generación tras otra… y claro, es que al final se lo creen de verdad. El problema de Papas, obispos y demás altos cargos eclesiásticos es que, aún convencido de que muchos de ellos en su foro interno entienden y reconocen perfectamente que se equivocan en temas tan científicamente desmostrados, les falta valor para admitirlo públicamente. ¿Quién es el guapo o el loco que da el primer paso? ¿Quién se atreve, estando dentro, a echar por tierra todo aquello que, durante siglos, nos han hecho creer como doctrina del Altísimo?
Por otro lado, tratándose de algo genético, sólo un imbécil creería que iba a ser precisamente la religión la única que se “librara” de tal “antojo de la naturaleza”. Hay obispos, cardenales y, habrá habido seguramente Papas homosexuales, de igual manera que hay médicos, políticos, boxeadores, futbolistas, abogados, obreros y gente de sangre azul.
Me resulta repugnante que, la única ocasión que la Iglesia se ha dignado a ponerse en cabecera de pancarta en una manifestación ciudadana, haya sido contra la ley de matrimonios homosexuales. ¿Dónde estaba la Iglesia en las más que multitudinarias manifestaciones convocadas contra el terrorismo? Precisamente cuando la inmensa mayoría de los ciudadanos de bien, católicos y no católicos, creyentes o no creyentes, unidos han protestado contra la realidad que más atenta a la doctrina de Cristo, aquella que sí dice “No matarás”. Además, la Iglesia puede casar a maltratadores de reconocido “prestigio”, chorizos de guante blanco o negro, asesinos reconvertidos en gente de dudoso bien… pero no a los homosexuales. Debe ser que ser homosexual es el sumum de los pecados, el último escalón en la tabla de aberraciones humanas. Sencillamente increíble.
Creo, sinceramente, que el día (que llegará) que los primeros valientes de la Iglesia den un paso al frente y reconozcan públicamente sus errores, ese día repito, la Iglesia en su conjunto podrá recuperar una cantidad enorme de adeptos que se ha ido dejando en el camino por su terquedad.
Comentario por Pedro J. Saavedra — Diciembre 9, 2006 @ 1:06 am
El amigo Manuel, como moderador de este blog, nos recuerda en su anterior comentario que nos hemos quedado orbitando en torno a la Iglesia, y sus intolerancias, olvidándonos de que lo que se trataba de cuestionar era, básicamente, nuestra opinión sobre que se podía hacer ante el sufrimiento, desconcierto y soledad, que sufren las personas con intersexualidades, o lo que es lo mismo, como ayudarles desde la ciencia, el conocimiento y la comprensión humana.
Este hecho, aunque no desvirtúa el objetivo inicial, sin duda se ha producido por el gran efecto y repercusión en nuestro fuero interno, que nos causan aun los asuntos eclesiásticos (Ya decía Cervantes en su obra inmortal: “Con la iglesia hemos topado, amigo Sancho”) pero también es posible que venga motivado por nuestra propia aunque relativa ignorancia sobre el tema: trastornos de identidad de género, transgénero, transexualidad e intersexualidad, son conceptos y fenómenos difíciles de separar o “etiquetar” y de también de estimar la propia frecuencia en la que ocurren. Son muchas más personas de las que en principio pensaríamos, las que sufren de alguna afectación de su identidad de género, y los problemas generados, afectan a las vidas de millones de gentes con las que se relacionan.
En cuanto a que es lo que se podría hacer, la propia ciencia no se pone de acuerdo y existen diferentes interpretaciones y puntos de vista a la hora de elaborar protocolos sociales y médicos sobre que es lo que se debe o no hacer con las personas afectadas. No obstante, lo cierto es que se sabe bastante mas de lo que se sabía solo hace unos pocos años, y vale la pena compartir este conocimiento a través de las plataformas que proporcionan las nuevas tecnologías. El tabú se ha roto y un ejemplo de ello son estas mismas páginas donde podemos discutir sin miedo o vergüenza.
A mi juicio, la clave para incrementar la calidad de vida de esas personas, su propia felicidad y realización como persona, es partir de un mejor conocimiento acerca del tema y su mas amplia difusión para que los propios afectados decidan, con sobrados elementos de juicio, que hacer con su cuerpo y con su vida. Es importante crear servicios de orientación y grupos de apoyo para ayudar a diagnosticar las condiciones transgénero e informar acerca de las opciones para el cambio social de género y sobre ayuda médica, psicológica o quirúrgica.
La cirugía plástica “correctiva” utilizada profusamente en niños a partir de los años 70, que partía de la idea de hacer que los genitales se vieran cosméticamente correctos, ya fuesen de niño o de niña, y luego criar al niño en su correspondiente género, creyendo que este crecería con una normal y correspondiente identidad de género se ha demostrado cada vez mas equivocada. Además dado que era más sencillo operar quirúrgicamente para transformar en una niña que un niño, muchas personas fueron “despenizadas” con el agravante de la pérdida de tejido genital sensitivo, algo que no parecía importar demasiado a sus practicantes, pues durante muchos años la sociedad no reconocía abiertamente que las mujeres fueran susceptibles de tener intensas sensaciones de tipo sexual, ni experimentar orgasmos, ni falta que les hacía…
Bueno sigo con el tema de que es lo que se podría hacer, que se me va la olla y después el moderador me va a llamar la atención…. También internet en este campo y a través de diversas páginas, puede proporcionar información confidencial y discreta sobre la orientación y posibles decisiones a adoptar y mantener listas actualizadas de profesionales contrastados que pueden ayudar a estas personas: Orientadores, electrólogos, endocrinólogos, cirujanos etc… También nos puede ofrecer listas de grupos de apoyo y agendas de encuentros donde la gente con este tipo de problemas puede encontrar información y ayuda.
Desde nosotros, también es importante fomentar la tolerancia y la comprensión hacia este tipo de trastornos, y conseguir que, tanto para la iglesia como para la sociedad, ser homosexual o tener alguno de los trastornos apuntados deje de ser el “sumum de los pecados y el último escalón en la tabla de aberraciones humanas” como decía el amigo Pedro en su anterior comentario.
Comentario por Luis Garrido — Diciembre 11, 2006 @ 11:11 am
Es básico entender la diferencia entre orientación sexual e identidad sexual, conceptos que muchas personas hoy día todavía confunden. Es básico entender que significa transexualidad e intersexualidad para poder si quiera opinar acerca de una situación que normalmente no le toca vivir al que opina de forma similar al obispo. Pero es más básico aún, y más viniendo de la iglesia, hacer un mínimo ejercicio de EMPATIA de lo que podría suponer tener un estado intersexual y vivir en la sociedad de hoy en día. ¿Esta ley perjudica o beneficia?
La religión necesita urgentemente una renovación en valores y una adaptación de su doctrina a los paradigmas actuales. No es incompatible el sexo con la religión. La religión es básicamente DISCRIMINATORIA. Nada que sea discriminatorio merece la pena ser considerado divino.
La religión fabrica moral, las leyes también. Son necesarias las leyes como esta para que la conciencia pública y los valores sociales sigan evolucionando cada vez más hacia la no discriminación. Esto hará más fácil al futuro transexual su vida en la sociedad, al
reducir una gran cantidad de problemas asociados, provocados por el rechazo y la discriminación de la sociedad al transexual. Por una sociedad más libre y justa.
Comentario por perikum — Diciembre 11, 2006 @ 9:20 pm
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Comentario por Doodee — Febrero 3, 2008 @ 3:59 am
I’d prefer reading in my native language, because my knowledge of your languange is no so well. But it was interesting! Look for some my links:
Comentario por Bumpannuade — Febrero 10, 2008 @ 12:59 pm
Por eso ya nadie va a la iglesia y, otros caen en la farsa de “Las iglesias Cristianas”
Comentario por Mara Sanchez Romero — Marzo 14, 2008 @ 4:20 pm