Despertar

Las primeras vibraciones de cuerdas vocales convertidas en sonido que suele percibir mi sistema auditivo y que mi cerebro convierte en palabras y mensaje, los lunes por la mañana al llegar a la redacción, suelen ser: “Tienes mala cara, ¿No has dormido bien?”… “Sí, hombre, como un bebé, lo que pasa que me gusta caracterizarme por las mañanas con maquillaje cinematográfico y parecer un jodido muerto viviente”, sería la respuesta que me gustaría dar, pero lo único que sale de mi garganta es un leve gruñido.

Treinta minutos antes de la puñetera frase de bienvenida, un rebaño de borregos vestidos con trajes, ropa informal, chándal y mochilas que ocupan Atocha, me hacen ver que a la hora de perder la educación y abanderar la frase “tonto el último” no entiende de razas ni estatus sociales, y subirse a un vagón de tren es una lucha encarnizada, la ley del más fuerte.

Intento no entrar en el juego del macho dominante de la sabana africana, pero o peleo por hacerme con mi parte de territorio, o jamás llegare a mi puesto de trabajo. “Lo siento señora, pero o usted se come mi codo, o me quedaba en el anden viendo pasar la vida”. Veinte minutos antes, una cola interminable en dos de los torniquetes de entrada a la estación de cercanías de Aluche debido a que la otra mitad están averiados, me hacen maldecidme a mí mismo una y otra vez por no haberme comprado este año tampoco la moto que desde hace tanto tiempo deseo y que mi novia desaprueba cada vez que se lo comento.

Minutos antes rebuscaba en mi dichoso ropero, el cual tiene un punto bromista al que no acabo de pillarle la gracia, ya que le gusta esconder entre sus baldas las prendas que más uso y me hace perder un tiempo precioso, hasta que encuentro la camiseta o el pantalón que pensaba ponerme.

Unos diez minutos antes me destrozaba la piel con una esponja que lo mismo sirve para “exfoliarme” la piel, como indica en su envoltorio, o para quitar la grasa mas incrustada de mis sartenes. Quince minutos antes mantenía una lucha encarnizada en dos frentes: por un lado la mermelada de fresa con trozos de fruta natural, la cual no hay Dios que la unte uniformemente por la tostada debido a los tropezones que contiene, y por el otro, dos felinos curiosos, glotones y muy perseverantes, que intentan llevarse su parte de tajada de dicha mermelada, metiendo los hocicos por todos lados y subiéndose a mis hombros. El tercer felino (gracias a que es un poco más anti-social) me mira indiferente desde la distancia.

Diez minutos antes, peleaba en la oscuridad por encontrar mis zapatillas y no despertar a mi compañera, la cual me dice un tanto malhumorada que haga el favor de encender la luz y dejar de hacer ruido. ¿Ruido?, je. Ella lo llama ruido, yo lo llamaré más tarde moratones en las piernas de tanto golpearme.

Aún cinco minutos antes, la estúpida melodía preseleccionada del móvil en función despertador me anuncia que una semana más no me han tocado los 115 millones de euros que había de bote en la Primitiva, es decir, tengo que levantarme a las 7 de la mañana para ir al “tajo”.

Uno de mis gatos.Un cuarto de hora antes uno de mis “queridos” gatos y sus estúpidos maullidos sin sentido me anunciaban que quedaba un cuarto de hora para que suene el despertador; lo mataría, pero mi inhibidor cerebral también llamado cordura me impide hacerlo, y le dejo vivir un día más.

Media hora antes de que el gato intentara entablar comunicación verbal, mi novia me recuerda que está en la cama conmigo, clavándome las rodillas en un costado y ocupando mi espacio vital con la mitad de su cuerpo, y dándome un beso en la espalda. Bien. Eso no es nada comparado con la alarma del coche que una hora antes ha estado sonando intermitentemente cada 15 minutos, hasta que el desgraciadodemierdadesudueñomalditaseasuestampa o la Policía lo han hecho callar. Bueno. Una hora antes litigaba conmigo mismo debido a convulsiones musculares por todo mi cuerpo; mi novia dice que es debido a que se están relajando después de tanto deporte. Patadas al aire incontroladas y espasmos en los brazos consiguen que tarde más de media hora en conciliar un sueño reconfortante.

Una hora antes estaba delante del televisor intentando concentrarme en ver una película, pero con el solo pensamiento de que al día siguiente tengo que incorporarme de nuevo a la vida laboral después de 4 días de puente, lo único que consigo es ponerme de mala leche y deprimirme.

Pero bueno, después de todo otra vez es lunes, y aquí estoy, escribiendo esta parrafada que por lo menos sirve para desahogarme, y aunque no me lo crea ni yo, aún no he escuchado la maldita frese: “Tienes mala cara, ¿No has dormido bien?”…

En fin, dicen que lo más importante en esta vida es la salud, y que el dinero no da la felicidad, pero si algún día me tocan esos 115 millones de euros, solo sé que en mi chalet de la sierra no me despertará ninguna alarma de coche, los gatos correrán por el jardín sin molestarme y tendré un colchón tan grande que será bastante difícil que mi querida novia me clave sus rodillas en ninguna parte. Mi salud mejorará y siempre tendré una sonrisa radiante en mi rostro.

¿Que el dinero no da la felicidad? Esa estúpida frase la ha inventado un pobre, ¿verdad?…Y luego dicen que parece que estoy siempre cabreado, ¿Por que será?

Oscar Lara Sújar, maquetador

3 Comentarios »

  1. Ay amigo, toda esa rabia contenida no puede ser buena… has probado a meterte entre pecho y espalda un buen chuletón de Avila??? no te acordarás de gatos, ruidos de coches ni nada que pueda molestar tan cándida alma gruñona… es decir, dormirás como un señor muflón. Haz caso a este humilde gourmet del tocino ibérico que sonrie a la vida, porque cojones!!! para dos días que estamos aquí, hay que disfrutarlos…por eso, aunque tengas mala cara, es tú cara, a si que al que no le guste pues eso, ajo y agua.

    Pd: No eres tan malo, tu subconsciente es el que anda revuelto…por cierto, compra la moto, con el tiempo (pasará algún mes, propia experiencia jejeje) tu chavala entenderá todo.

    un abrazo morconiano.

    Comentario por david abades — Noviembre 16, 2006 @ 2:16 pm

  2. Por cierto, hoy es jueves.

    Comentario por Palmz — Noviembre 16, 2006 @ 5:52 pm

  3. Por fin alguien que cuenta algo interesante y que no parece ciencia invención, como estaba empezando a sonarme todo lo que el resto de “eminentes científicos” publica. Además, lo que más me alegra es que no soy el único ser al que le ocurren todas estas cosas que en realidad parecen nada y que tan poco interesan a los que leen…

    Muchas gracias por tus vivencias-reflexiones, Óscar.

    Comentario por Mobilete — Noviembre 17, 2006 @ 12:21 am

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