Noviembre 30, 2006

SI EINSTEIN LEVANTARA LA CABEZA
Redacción Quo

Así es el cierre de QUO

Tranquilos, esta revista no cierra; nosotros le llamamos cierre a la (terrible) semana en la que rematamos el número (nada que ver con los del circo) antes de mandarlo a imprenta. Entre tarea y tarea, Mike, la secretaria de redacción, jura en arameo contra los antepasados de Espe a cuenta de un nuevo campo de golf. Juan Scaliter (redacción) nos tortura con un disco de folk americano (prefiero Guantánamo, es más acogedor). Vicente (redactor) ronronea mientras edita, y le presta tabaco y pulmón a Lorena (redactora jefa) para echar un cigarrito. Lo sentimos, es que a estas horas.

Ana (yo la llamo a veces de otro modo) (redacción), qué jodía, no sabemos cómo lo hace, cuantas más cosas tiene por hacer, más pancha está. Marta (redacción) baja a la máquina de bebidas echando chispas para que no le encarguen subir latas. Paco (redactor) habla poco pero certero, con ese aire doctoral. Pilar (redacción) no está, no puedo repetirle mis bromas de cada día.

Cambio de orilla: maquetación. Allí andan corriendo incluso más que nosotros. David silva lo que le echen, o le pone letra tipo Chiquito de la Calzada a quien le pille sonando en la radio. Dani (el muy criminal tiene Buenas noches señora, de Bertín, en el móvil) se jinca un flautón porque la hora de comer la va a gastar “haciendo el vigoréxico” en el gimnasio, como dice David. Óscar, “el otro vigoréxico”, casi sólo trabaja para mí hoy. Koll siempre con esa sonrisa que las aterroriza. Gracia (redactora jefa de maquetación) hoy no tiene ese garbo, está resfriada; hoy le puedo decir que he cambiado una foto de Quonsultas sin que tenga efectos laxantes en mí. Jacobo (director de arte) trae una camisa de camillero. Sara, yo lo siento pero es que no puedo con su metro ochenta y tantos.

Amelia (subdirectora, oídla hablando del Cerebro políticoaquí), hoy no sé qué pasa, no ha atascado la impresora ni una sola vez. Olga, su amiga del alma, está en otras lides; y todos nosotros pendientes de ella. Carlos (edición y cierre) saca el bote de las comas (y nosotros no ponemos una cursiva ni a bofetones). Y Jorge (el alcalde de la población)… ¿dónde está Jorge? ¿Y yo (redacción)? Escribiendo esto cuando debería estar cerrando también.

Visto lo cual, lo retiro. Sí, tiene bastante que ver con un número de circo.
Y ahora unos minutos musicales.

Iñaki de la Torre

Noviembre 28, 2006

SI EINSTEIN LEVANTARA LA CABEZA
Redacción Quo

Vivir en un mundo Matrix (o elogio de la envidia)

Confieso que tener talento es algo que escapa a mi comprensión (nunca he tenido talento) o a mi memoria (tampoco recuerdo haberlo tenido). Y, para desmedro y escarnio de mi madre, tampoco tengo la inteligencia para reconocerlo cuando lo veo (y eso que ella insiste en que ponerme las lentillas con resaca es algo que destaca mi perspicacia y clarividencia).vespa-david.jpg

Lo que sí reconozco es que me gustaría vivir en un mundo Matrix. Un universo en el que mi falta de dones naturales se viera compensada con un cordón umbilical a mi cortex que supliera cualquier desconocimiento personal: “Quieres pilotar un helicoptero?” “Toma clases de pilotaje en megabytes.” “Te gustaría despertarte con la sensibilidad musical de Miles Davis?” “Aquí tienes arpegios y melodías en fibra óptica”. “Matarías por ser como Nacho Vidal…? Pues ahí te quedas chaval, que hablo de recibir dotes, no de estar dotado.”

Pero claro, si el talento se vendiese por onzas, sólo los ricos serían genios. Y puede que sea un cafre y un obtuso, pero admito también que hay momentos en que la sutileza de Ronaldinho, la ética de mi abuelo, la generosidad de la lluvia o la calma de mi hija, vistas como talentos, me emocionan. Me despiertan una sonrisa.

Es verdad que es parte de envidia (”quisiera yo ser así”), pero también son ansias de superación: “quizás algún día lo logré”. Pero hasta que eso ocurra no puedo dejar de envidiar (sanamente, claro está) el maldito talento que tiene el desgraciado de David Abades, un maqueta rácano y superficial que francamente no sé qué hace en esta revista… Cuando debería estar recibiendo algún premio por su arte el muy canalla.

Nada, meteros en su web y después lo envidiaís… que dicen que es sano.

Juan Scaliter

EL CAZAFANTASMAS
Javier Armentia

Orgasmos Sin Fronteras

No, no es una ONG, aunque casi lo parece. Una iniciativa promete dar que hablar estas próximas semanas, la de GLOBAL ORGASM, que pretende producir un “cambio en el campo energético de la Tierra mediante la aportación de la más grande oleada de energía humana” jamás producida. ¿Y cómo se va a producir esa “energía humana”? ¡¡Mediante orgasmos!! (Ya, seguro que muchos de vosotros ahora encontráis más interesante el tema, pilluelos…).

Antes de que se me olvide, tomad nota del cuándo: el próximo solsticio de diciembre, que es el día 22. Ellos dicen que con hacerlo (el orgasmo) el 22 funcionará. Pero si quieren sincronizarse más “astronómicamente”, la hora será entre la 1.22 y la 1.23 -hora peninsular española, una hora menos en Canarias-, que es cuando el Sol se coloca, visto desde la Tierra, en el punto más meriodinal del cielo.

En la web de la iniciativa, acuden a unas bases físicas bastante esotéricas, por supuesto nada que ver con la ciencia por mucho que la vistan de energía del punto cero, consciencia cuántica y demás estupideces. Es curioso cómo la peña se obceca tanto con la física cuántica si lo que quieren es ligar…

El orgasmo global va a ser una convocatoria anual, de aquí al 2010, que es cuando ellos creen que el mundo se acaba. Bueno, lo que dicen que se acaba -aunque otros lo ponen para el 2012- es la llamada “cuenta larga” del Calendario Maya. Pero hay muchos agoreros que nos avisan ya del fin del mundo. Visto lo bien que sobrevivimos al fin del mundo del 2000, al de la conjunción planetaria del 5-5-2005, y a otros recientes (cada año, aunque no os lo creáis, avisan de más de 10 fines del mundo), cabe pensar que seguiremos tal cual.

Con orgasmos, eso sí. Que me imagino que algunos –y algunas– emplearán todo esto como excusa para intentar ligar la noche del 22 de diciembre. Como será el día en que a casi nadie le haya tocado el premio gordo de la lotería de Navidad, seguro que algunos se lo toman como una pedrea muy entretenida.

(Quería yo ilustrar este alarde energético con el video oficial de la convocatoria pero me da mucho más morbo este otro donde avisan que quienes son eyaculadores precoces se apunten como fecha el día 23).

Noviembre 27, 2006

EL PARAGUAS
Jorge Olcina

Campos de golf y clima

¿Cuánta agua consume un campo de golf? ¿Puede seguir creciendo el número de hoyos en España de manera indiscriminada? ¿Se adaptan estas masas de césped a los climas que se dan en España?

Los últimos datos de la Federación Española de Golf sitúan la cifra de licencias para la práctica de este deporte en cerca de 300.000. Se trata de una cifra muy elevada si pensamos que esta modalidad deportiva apenas lleva 40 años como deporte federado en nuestro país.

Y retomo: ¿se adaptan los campos de golf a las condiciones climáticas existentes en España? No en todas las regiones. Si tuviéramos que manejar las precipitaciones como umbral limitador de la instalación de una cancha de este deporte, solamente las regiones del Cantábrico podrían implantar campos sin necesidad de practicar riegos de apoyo. Un chiste de Forges que da muy bien el tono del estilo de gente 'Espe'.
No obstante, no es una cuestión sólo de cantidad de precipitaciones, es también un tema de regularidad anual de las lluvias y de ausencia de hielo en invierno. Sólo hay un handicap en estas regiones: el viento fuerte que sopla con cierta frecuencia. En el resto de regiones españolas, existe el problema de la falta de lluvias en verano, lo que obliga a tener que regar los céspedes.

Pero, no seamos ilusos, el clima –la precipitación– no es un factor limitador para la práctica del golf. Allí donde pueda encontrarse agua para regar los campos de golf, éstos se han desarrollado sin mayor problema. En España existen actualmente 315 campos de golf.

El problema es que la construcción de estas superficies se ha desmadrado en los últimos años. Este deporte se ha convertido en el reclamo para llevar a cabo promociones residenciales que exceden lo racional. Sólo en la Comunidad Valenciana hay pendientes de aprobación 80 nuevos proyectos de este tipo, con su correspondiente orla residencial. Un campo de golf de 18 hoyos necesita 500.000 m3 de agua al año para su riego.

Tal vez éste no sea el problema más grave, porque, en última instancia podrían regarse con aguas depuradas. La cuestión es que si se construyen 1.500 viviendas alrededor del campo de golf, como está siendo habitual, se necesitan otros 500.000 m3 de agua al año para el abastecimiento a los domicilios y aquí sí que no se puede utilizar agua residual depurada, sino que debe realizarse con recursos de calidad. Aquí está el verdadero problema.

Más claro, agua: en la ubicación de los campos de golf se deberían elegir sitios donde se pueda disponer de agua sin necesidad de rebasar el umbral de sostenibilidad hídrica de un territorio.

Noviembre 23, 2006

SI EINSTEIN LEVANTARA LA CABEZA
Redacción Quo

Regina Spektor, nada que ver con Phil

No sé si conoceis a una cantante neoyorkina de origen ruso que se llama Regina Spektor (nada que ver con el productor Phil Spector). Lleva solo desde el año pasado editando discos y ya se ha hecho un hueco en el mundo indie de la gente que mola, la más cool, comprometida y modernita. Uno de sus discos tiene el look de la antigua Unión Soviética, un poco kitch y repolludo. Aquí hay un video suyo muy curioso rodado en una escuela. Y en YouTube otro:

Canta y toca muy bien el piano y tiene buenos hallazgos musicales, pero lo que más me llama la atención de ella es que tiene una canción dedicada a la quimioterapia. Se llama Chemo limo y relata en primera persona la experiencia de una mujer que se encuentra cansada y tiene sueños mientras recibe el tratamiento.

En el sueño, el médico le dice que se va a curar y en el estribillo cuenta que la quimioterapia le cuesta tanto como comprarse una limusina en la que salir a pasear con sus cuatro hijos, y por supuesto, prefiere comprarse la limusina (es más agradable, sí). Al margen de sus opiniones y sensaciones, me parece que, por desgracia, nos estamos familiarizando tanto con el cáncer y la quimioterapia como para que sea el tema de una canción.

Tal vez dentro de unos años pensemos que se trata de un tratamiento excesivamente agresivo, lo mismo que ahora vemos los electroshocks (que, por cierto, parece que se vuelven a usar para tratar la depresión). Por el momento, la quimioterapia es lo que hay y, aunque el personaje de la canción se duela, no tenemos otra… y menos mal que tenemos esta.

Amelia Die, subdirectora


 
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