Niños de mamá
Sí, ya lo sé: éste es un blog de Ciencia y las noticias que llegan por cadenas de mail no suelen estar contrastadas. Pero como el método científico se basa en ensayo/error, vamos a hacer una prueba.
Para lo que sí hace falta mucha ciencia es para descifrar lo que pasa por la mente de un maltratador: ¿tendrá que ver con su “cadena de ADN?”
O para razonar cómo, con lo que nos alarma la violencia doméstica, a veces nos resulta tolerable cuando viene de fuera.
También hace falta estrujarse la sesera para entender por qué se permite a algunos jueces ejercer su profesión cuando, si cometen un error, éste puede resultar irreparable.
¿A cuento de qué todo este rollo? Pues porque intento probar que es científico dar voz a quién no la tiene como Saúl (8), Daniela (10), Samuel (12) y Sharon (14), aunque su historia llegue a través de un mail y siempre nos quepa la duda, (cartesiana, cómo no) de si es o no verdadera. Según me la han contado, es como veis más abajo.
Su madre se casó muy joven con un judío ultraortodoxo y a los pocos años se fueron a vivir a Israel. Pasado un tiempo, ella comenzó a sufrir maltratos, y los hijos, a padecer los rigores de un padre que nunca estaba en casa, o cuando estaba era violento.
M. A. decidió huir con sus cuatro hijos de Israel y volver a Avilés, donde vivía su familia. El padre ha reclamado a la justicia que se los devuelvan. El Juzgado ha decidido no considerar la opinión de los niños y ha fallado que sean devueltos a su padre.
Aunque el asunto está recurrido, el padre ha pedido la ejecución de la sentencia. Y si los niños se van, será muy difícil que vuelvan aunque el recurso se resuelva a su favor.
Jacobo Delgado (Arte)






