¡Pobre Mona Lisa!
Que si no es una mujer si no un hombre, que si su sonrisa esconde algo misterioso, incluso la novela que más millones de dólares ha recaudado en los últimos tiempos –El Código Da Vinci de Dan Brown– llevaba su cara en la portada.
Bueno pues ahora, parece que unos científicos de la National Research Council canadiense dicen que, cuando la pintaron, acababa de dar a luz a su segundo hijo.
¿Que cómo lo saben? Pues muy fácil. Resulta que estos señores tienen unos infrarrojos especiales que son capaces de penetrar la capa de pintura externa del cuadro que está en el Louvre y diseccionarla como nadie había hecho hasta el momento. Una de las cosas que han descubierto es que lo que parece su cabello es, en realidad, una fina gasa en forma de velo que llevaban las mujeres de la época cuando estaban embarazadas o acababan de parir. ¡Pues muy bien!
En realidad, ésta es sólo la anécdota pero merece la pena entrar en la página web que estos científicos han colgado en la Red con un exhaustivo vídeo sobre todo lo que han descubierto sobre este cuadro gracias a su nueva tecnología láser.
Seguramente la usarán en el futuro para estudiar y datar obras menos conocidas pero como la Mona Lisa vende lo que haga falta… Tanto que si pudiera cobrar derechos de imagen ganaría más que Beckham.
También yo la estoy utilizando para abrir mis aportaciones a las recién estrenadas bitáquoras de Quo. Y hace algún tiempo la usamos, incluso, para una portada.
¡Por algo será!
Ana Pérez



