Ene
Eurovisión no es un tsunami

La noticia de estos días es la descalificación de Karmele Marchante como representante del próximo festival de Eurovisión. Lo del certamen musical es de risa. No sé por qué les cuesta tanto entender a los opositores a pasar a la historia eurovisiva que hay que llevar un producto digno aunque eso suponga que quedemos últimos o que no se sepa más del artista. Ciertamente llama más la atención un producto ridículo como Chikilicuatre o una actuación friki como la de “PopStar Queen” que un cantante con voz potente y estilo. Pero ¿sirve de algo apoyar un producto de usar y tirar, con un estribillo que no hubiera escrito ni Poe en sus peores delirios?.
Lo que pasó hace dos años debería servir para algo. Si lo que queremos es hacer el ridículo pero obteniendo unas marcas de audiencia que batan todos los récords, la idea es genial. Llevar a una periodista polémica que se reía de las cualidades canoras de Tamara la mala en “Tómbola”. ¿Qué hubiera dicho Karmele si en el 2000 la Seisdedos hubiese aparecido en el impresionante escenario de Eurovisión?. Porque no le echaba mucho humor criticando el “No cambié” de la ex de Paco Porras. Se lo dice un seguidor del programa que emitía Canal 9. Lo peor de “Yo soy un tsunami” es que se pega y tiene su punto…
En las privadas deberían enterarse que no se representa a España sino a TVE, la cadena púbica. Que cometió el error de experimentar con Myspace colándose granujillas y bromistas que quieren beneficiarse del interés europeo por un festival, para sus propios intereses. “Sálvame” quería sacar el mismo partido que Buenafuente con su personaje de falso sabor argentino. Muchos países llevan lo mejor de su panorama musical pero aquí sólo llaman la atención los participantes más extravagantes. Aunque Soraya quedó penúltima, demostró voz y talante. Karmele hubiera conseguido coz y calmantes. No es censura, es sentido común.

