Sep
¡A los leones!

Esta semana ha dado mucho que hablar la pelea dialéctica entre los nuevos habitantes de la casa de “Gran hermano”. Gonzalo se ha convertido en el nuevo destroyer de la tele, al más puro estilo del “Yoyas” de la segunda edición. Lo cierto es que este tipo de concursantes violentos no sirven más que para mostrar la peor imagen de los intolerantes con ínfulas de famoso que se cuelan en los castings y que sólo son ejemplos de mala educación y falta de respeto.
Aunque se tenga la razón, no hay que perder las formas y menos en un escaparate como es la televisión, donde tanta gente lo toma como ejemplo. Pero las discusiones no son nuevas en el medio. Ya en el año 1975, en el histórico “Directísimo” de Íñigo, los toreros Paco Camino y Palomo Linares emprendieron una soberana discusión en la misma mesa de entrevistas y acabaron como el rosario de la Aurora. Todo empezó con unas despectivas alusiones de “mushaho” de un diestro al otro y la cosa terminó con alzamiento de manos y titulares en los periódicos del día siguiente.
En TVE no era habitual encontrarse con esos malos rollos porque los programas de debate solían grabarse con una hora de antelación para que el directo no propinara importantes disgustos. “Su turno” de Hermida o “Esta noche” con Carmen Maura son dos ejemplos. Cuando esta moda pasó, volvimos a las batallas de opinión. Así ocurrió con el cabreo de Francisco Umbral en “Queremos saber” o la polémica del “Nadie es perfecto” de Antxón Urrusolo cuando Jesús Gil y Moncho Alpuente se dijeron de todo. Ese mismo espacio de 1995 cerró su emisión cuando los insultos a las ideas políticas de Juan Echanove o Loquillo hicieron acto de presencia.
Para enfados, los de los famosos en los aeropuertos. Histórico Pepe Sancho, a quien pillarle en buen día es más difícil que triunfe un programa en Antena 3. Lo digo por experiencia propia, que sé lo que es intentar entrevistarle. Eso sí, qué magnífica pócima es la de cobrar en plató puesto que allí acuden con una amplia sonrisa. Se enfadan cuando se dan cuenta que forman parte del juego, de vender la vida privada.
Eso es lo que hacen en “Gran Hermano”, vender su intimidad, en pleno derecho. Pero no han de olvidar el lastre que supone la imagen de violento que puedes conseguir ante tres millones de personas. Gonzalo merece ser encerrado pero no en la casa sino en lo más huidizo de nuestra memoria. Yo propongo un reality donde se encierren las peores piezas que han pasado por otras emisiones y con Kiko Matamoros de representante de todos ellos. Aunque espero que vayan bien vacunados porque la infección va a ser de órdago. Pueden morir de rabia.
