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Una tele de cine

La vida es una película formada por miles de secuencias personales que protagonizamos a diario. Muchas veces, los referentes cinematográficos influyen en el estado anímico de cada uno debido a que imaginamos un cierto paralelismo con nuestras propias experiencias. Cada Jueves noche, en la 2, podemos encontrar una maravillosa muestra de glamour visual gracias a “Días de cine”, el divulgativo donde se comprueba la importancia del mundo del celuloide en la sociedad. Un programa que resiste los envites de la audiencia y los cambios de horario tras dos décadas. Bien estructurado y plagado de magnífica profesionalidad.
Ha pasado por muchas etapas y bien diferenciadas, pese a que la base fuese bastante común. Desde los primeros tiempos, en los que llegó a presentarlo Aitana Sánchez Gijón hasta una etapa reciente con la omnipresente (y hasta cargante) Cayetana Guillén Cuervo, su imagen siempre estará asociada al mordaz y ácido Antonio Gasset. Éste, ensayó acerca del mundo cultural, durante años, en sus reportajes para “Informe Semanal”, pero fue prestando su delgada silueta, con aire de bohemio cultureta que desprecia lo comercial, cuando su fama llegó a eclipsarle.
En los 70 ya triunfó “Revista de cine” con el simpar Alfonso Sánchez, de voz gangosa. Y aunque hubo otros “magacines” en Canal Plus, como el “Primer plano” de Maribel Verdú, y las “carteleras” resistieron la llegada de Internet, mi mito en esta categoría fue “De película”. En los 80, dos presentadoras se hicieron cargo de este incombustible del género, la pareja formada por Isabel Mestres y María Salerno. La Mestres se mantuvo como sonrisa habitual junto al actor Emilio Linder hasta su final. Con monográficos de interés. En la cabecera sonaba la banda sonora de “Lo que el viento se llevó”, un lujo para los oídos. Que el viento no se lleve el buen gusto de los cinéfilos.




