7
Feb

Una tele de cine

adias de cine

La vida es una película formada por miles de secuencias personales que protagonizamos a diario. Muchas veces, los referentes cinematográficos influyen en el estado anímico de cada uno debido a que imaginamos un cierto paralelismo con nuestras propias experiencias. Cada Jueves noche, en la 2, podemos encontrar una maravillosa muestra de glamour visual gracias a “Días de cine”, el divulgativo donde se comprueba la importancia del mundo del celuloide en la sociedad. Un programa que resiste los envites de la audiencia y los cambios de horario tras dos décadas. Bien estructurado y plagado de magnífica profesionalidad.

Ha pasado por muchas etapas y bien diferenciadas, pese a que la base fuese bastante común. Desde los primeros tiempos, en los que llegó a presentarlo Aitana Sánchez Gijón hasta una etapa reciente con la omnipresente (y hasta cargante) Cayetana Guillén Cuervo, su imagen siempre estará asociada al mordaz y ácido Antonio Gasset. Éste, ensayó acerca del mundo cultural, durante años, en sus reportajes para “Informe Semanal”, pero fue prestando su delgada silueta, con aire de bohemio cultureta que desprecia lo comercial, cuando su fama llegó a eclipsarle.

En los 70 ya triunfó “Revista de cine” con el simpar Alfonso Sánchez, de voz gangosa. Y aunque hubo otros “magacines” en Canal Plus, como el “Primer plano” de Maribel Verdú, y las “carteleras” resistieron la llegada de Internet, mi mito en esta categoría fue “De película”. En los 80, dos presentadoras se hicieron cargo de este incombustible del género, la pareja formada por Isabel Mestres y María Salerno. La Mestres se mantuvo como sonrisa habitual junto al actor Emilio Linder hasta su final. Con monográficos de interés. En la cabecera sonaba la banda sonora de “Lo que el viento se llevó”, un lujo para los oídos. Que el viento no se lleve el buen gusto de los cinéfilos.

depe
deisabldemaria salerno

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14
Ene

Aún no es tarde, señora

aseño

TVE arrasa los lunes programando “La Señora”. Se trata de una gran producción al estilo de los clásicos de oro de la cadena con más solera. Aunque no me considere un fiel seguidor de la misma, una apuesta así merece la pena por trasladar a la pantalla historias de época. Un trasvase de cultura acercando el estilo literario a los más desentendidos del hábito de la lectura. En definitiva, un híbrido entre el cine y el teatro televisado con guión de escritor curtido en mil y una batallas.

Otra “señora” televisiva, Lucía Bosé. Ella reveló sus más profundos secretos a un interesado e ilustre Adolfo Marsillach allá por 1976. “La señora García se confiesa” fue un éxito del principio de la democracia y una muestra del comienzo de la liberación de la mujer. La clave estaba en la complicidad de los dos artistas. En los 80, otra serie de magistral factura, “Teresa de Jesús”, nos mostraba a una señora, de la escena, Concha Velasco. Una recreación de la pucelana tan excelsa como su propio personaje. Seguramente sea el mejor ejemplo de posesión interpretativa, inolvidable pasen los años que pasen.

Ambientes recreados de manera fidedigna, melodías envolventes, dramas con final de impacto. La señora de los 90 fue Aitana Sánchez Gijón, es decir, “La Regenta”. En ella vivía un amor tipo “pájaro espino”. Son féminas de talento y carácter, como Carmen Maura dentro del mundo de “Blasco Ibáñez” ya en los 2000. Novelas tan valiosas para el espectador como para el archivo visual de quien las produce. Quién sabe si dentro de dos siglos tendrán la misma consideración que los incunables del pasado, en papel. Mi voto es un sí. El sí de las niñas…digo..de las señoras.

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