Archivo de Febrero, 2010
25
Feb

Mercedes Milá toma como ejemplo para vivir sus programas el comienzo de “El mago de Oz”, como un verdadero torbellino. Cada semana podemos disfrutar de la actitud de una presentadora que transmite, que no puede contener sus emociones. Es posible que la evolución de sus dotes comunicativas se haya desmedido y sea excesiva en sus modales. Pero ella es real, no le importa dejar la elegancia en el camerino y trasladarse a los hogares del pueblo llano, enfadándose o partiéndose de la risa ante los vaivenes de sus hermanitos.
Cuando veo cómo algunos concursantes desprecian a la conductora de “Gran hermano” porque les dice a las claras los errores que han cometido, siento una cierta pena. Porque esos nuevos hooligans de los programas del corazón desconocen que están frente a una de las mejores comunicadoras de la historia de la televisión en este país. No saben que el “buenas noches” con el que les saluda fue el título del programa con el que debutó en solitario, en 1982. Sólo el hecho de tener delante a una periodista con el bagaje de la Milá debería hacerles sentir muy orgullosos.
En los 80, Mercedes entrevistó a figuras de la talla de Paco Rabal, Santiago Carrillo, Jacques Cousteau, Lola Flores, Encarna Sánchez, Alfonso de Borbón, Cela, Aute, Antonio Gala, la Caballé, Emilio Botín o Jordi Pujol. Con aire aguerrido, cara a cara, sin censuras ni pactos. Igual que ahora se dirige a todos aquellos que son expulsados de un concurso por no saber contenerse, por agredirse verbalmente, cuanto menos. Aguante el de la catalana, que ha presentado 10 ediciones además del actual reencuentro de este reality, homenaje en su título al líder comunicativo de la pública, Lorenzo Milá. Sin duda, su verdadero gran hermano.
23
Feb

En 1963 fuimos a Eurovisión con “Algo prodigioso” y José Guardiola. En 2010 llevamos “Algo pequeñito” con Daniel Diges. Y también hay algo de prodigioso, porque puso de acuerdo el voto del público con el jurado profesional. Y porque es una canción diferente, un vals, un tema entre francés y ruso al estilo de los festivales de los 70 y 80, con un coro de juguetes y muy bien interpretado por este atractivo, a la par que simpático, actor metido a cantante. Muy original y con posibilidades. La gala fue larga pero elegante y con una Anne Igartiburu con muchas tablas y saber estar.
De hecho, Anne tuvo que soportar a un despreciable personaje llamado John Cobra, que insultó al público del programa debido al abucheo que le propinó ante su lamentable actuación. Un rap sin ritmo, mal cantado y con deplorable escenografía. Igartiburu aún trató con cariño a un ser que llamó “maricones” a los chicos presentes y que le “comieran toda la p…” de manera insistente. Las groserías se debieron parar en las preselecciones de TVE. Educación inexistente para un tipo que fue la excepción de una noche llena de “triunfitos” y buen nivel, con Anabel Conde como mi gran favorita.
Todo era más light en las selecciones clásicas, como la de 1977 con Jana Escribano. Al representante español se le solía escoger a través de castings internos aunque el mejor ejemplo siempre fue “Pasaporte a Dublín” de Lazarov. Una competición semanal entre estrellas del calibre de Rocío Jurado o Nino Bravo, y en la que se alzó Karina. Resultado, un segundo puesto en 1971 en Dublín. “OT” supo aprovechar que de Eurovisión se podía sacar buena tajada y el país se paralizó. Han pasado los años pero Uribarri volverá a retransmitirlo. Escucharle también es algo prodigioso.
21
Feb

Me gustaría ser condescendiente con “La hora de José Mota” pero no puedo. He de reconocer que el humor de Cruz y Raya sólo me atrajo cuando les vi como dúo perfecto con sección propia en “Pero ¿esto qué es?”. Tenía yo 12 añitos y hasta me compré una cinta de audio de bar de carretera en la que imitaban a famosos por doquier y con la chispa de los jóvenes que consiguen su primera oportunidad y piensan comerse el mundo. Al independizarse del espacio de Hugo Stuven, volaron por Tele 5 sin suerte y regresaron a TVE con especiales tipo Martes y 13 que apenas quedan en la memoria de algún teleadicto. Después vino su hueco semanal, demasiado repetitivo.
Pese a que cada temporada lo rebautizaran de una manera diferente, nunca entendí que arrastraran masas. Son magníficos imitadores pero su gracia final lejos está de la explosión de carcajadas que producían Josema y Millán, especialmente éste último. Separados como pareja y bajo la sospecha de llevar una relación propia de los protagonistas de “Muertos de risa” de Alex de la Iglesia, José Mota se ha erigido como nuevo líder cómico. Ni sus frases-chicle, para que la gente de la calle repita, ni sus sketches me producen la más leve sonrisa. Lo siento. Porque en verdad, Mota es ingenioso y efectivo. Debería probar en el cine con algo tragicómico.
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Lo de hacer shows con una estrella de renombre ha sido muy habitual en la tele americana con estrellas como Dick Van Dyke o Paul Hogan. Hasta Cher, con su marido Sonny Bono, tuvieron su espectáculo semanal de éxito interpretando y entonando sus éxitos musicales. En España, Emilio Aragón hizo de su programa “Ni en vivo ni en directo” un ejemplo de humor rápido, con sintonía pegadiza, cameos ocasionales, cantando en directo, con público y hasta orquesta. Por ello fue nominado al Emmy y se le llegó a hacer una cierta comparación con el gran Benny Hill. Emilio adaptó el formato a la época, al 84, destacando en el ámbito de la 2ª cadena. De aquello no queda ni una “mota” de polvo. Éramos más inocentes.
17
Feb

En Telecinco ha renacido “Mira quién baila”, el concurso que puso de moda los bailes de salón desde la pista televisiva. Pilar Rubio, la ex reportera total de la Sexta, es la conductora de la nueva versión. Todo es más impresionante en su estética pero menos entrañable que el original con su Igartiburu y su aire de familia de clase media, más recogido. El mismo perro pero con un collar mas llamativo. Recuerdo a quienes se reían del formato desde T5 cuando estaba en TVE. La vida, que da muchas vueltas.
Aunque el estreno proporcionó una suculenta audiencia, el elenco de figuras danzarinas me deja tan frío como estaban los protagonistas de la pelicula “Viven”. Belen Esteban sucumbió ante los millones de ojos que le juzgábamos sin penitencia. Parecía más una peonza a punto de caer que una pupila de Ginger Rogers. Carmen Lomana es la revelación por ese toque de divina por encima del bien y del mal, sacudiendo el pandero entre el caviar y la hogaza de pan. El cantante de “Mojinos Escozíos” es el nuevo líder del pachangueo sin ton ni son, heredero de Felisuco y Oscar Ladoire. Menudo plan…
Desde el 2005, la moda del baile ha quedado arraigada en nuestra tele patria gracias a este MQB y a “Fama”, mas modernito. Pero este género ya dio sus primeros pasos en la pequeña pantalla de finales de los 70 gracias a “La juventud baila” de Fradejas, dentro del mítico musical “Aplauso”. Los sábados por la tarde, los jóvenes no salían a las discotecas hasta que acababa esa sección por la que concursaron unos yogurines Poty y Miriam Diaz Aroca. Hasta la Campos hizo su primera incursión como jurado allí. En los 80, el breakdance hizo con “Tocata” que moviéramos los esqueletos con “A todo break”. La TDT serán las siglas de “Todo el Día Taconeando”. Que el ritmo no pare.
12
Feb

Fue su “última guardia”, la de la mítica serie de Antena 3 de Antonio Mercero. Durante el primer lustro de los años 90, los jueves noche eran de “Farmacia de guardia”. Una locura de audiencias demostraba el interés de la sociedad española hacia las comedias de situación de factura propia. Que las tramas fuesen más cercanas, más de nuestros pueblos y barriadas. De allí nacieron muchas otras producciones. Aunque su idea original provenía de aquel mítico “Juzgado de guardia” que TVE emitió con éxito un poco antes. Tanto la boticaria como el juez no dejaban de asombrarse por los personajes que aparecían en su turno de noche, más propios de Valle Inclán.
Lo cierto es que no ha convencido mucho la película basada en la serie protagonizada por Concha Cuetos y Carlos Larrañaga. Ni la audiencia se pegó por hacerles líderes aunque luchar con la Esteban en sus primeros pasitos de baile resultaba difícil. Tenía un poso dramático que contrastaba con el sentimental y cómico de la original. Eso sí, sirvió para contemplar el daño que hace el botox en la cara de Concha Cuetox. Manía de las actrices por creerse más guapas con morritos de modelo erótica en pose. Muy pocas secuencias en la propia farmacia, lo que más esperábamos. Simpático lo de la niña, ahora lesbiana con novia y esperando bebé. Criatura que no verá nuevas aventuras de Lourdes Cano.
Si acaso me gusta que hagan estas versiones porque es una manera de reunir a los repartos originales a modo de curiosidad, como los reencuentros del grupo Parchís o de las chicas Hermida. Resulta entrañable verles juntos, interpretando los mismos papeles. Y para teleadictos, escuchar las adaptaciones de sus sintonías o la cabecera remodelada pero con guiños a la original. En USA es de lo más normal contemplar estos capítulos “extras”. Uniendo a la familia de “Los problemas crecen” o a la parentela de “Con 8 basta”, años después. ¿Por qué no la vuelta puntual de “Pepa y Pepe” o de “Ala Dina”?, ¿o estarán en la colas del INEM, como la mayoría?
10
Feb

Que la tele está plagada de programas del corazón es algo más que evidente. Y siempre que se anuncia el final de la moda, surgen nuevos inventos para que los famosos sigan poniendo el cazo por contar sus historias personales. En ese maremágnum sobrevive la elegancia de “Corazón corazón”. Siempre se cayó en el tópico de que este espacio de TVE es el “Hola” del medio audiovisual. Durante 15 años, Cristina García Ramos fue su conductora y supo hacerse un hueco en la audiencia con un tratamiento amable de la actualidad. Aunque su sintonía de Prince contrastaba con su temática. Más lógica la primera, una romántica de Julio Iglesias.
Desde hace año y medio, Jose Toledo y Carolina Casado han sido la imagen de la nueva etapa, aún más light si cabe. Se ha quedado tan descafeinado que apenas tiene chispa. Es el mismo formato pero carente de interés. Su nombre se redujo a un solo “corazón”, agrupando así también el diario de Anne Igartiburu. Ya se perdió la gracia de la canaria que susurraba con grácil acento el nombre del programa. Hoy día no es más que una sucesión de reportajes, y con la manía de introducir a los deportistas como figuras de interés. Excepto algún apolíneo triunfador en el campo, del resto nos importa poco su vida privada.
Todo nació de aquel “Bla bla bla” que Amilibia y Marisa Abad colocaron con valor en los primeros años 80. Hablando sólo de los personajes conocidos por una profesión y adláteres, pero con ese punto canalla y sardónico propio de quien tiene gran confianza con el entrevistado. Su sintonía se ha quedado como referente de las habladurías y hasta una compañía telefónica se ha aprovechado del tema de Alfonso Santiesteban. Fue algo puntual porque incluso a Chicho le pararon un proyecto de corazoneo en TVE titulado “A todo flash”. Desde el 93 resiste el glamour propio de un club social donde se chismorrea igual que en la pescadería, pero guardando las formas. Mucho más chic.


7
Feb

La vida es una película formada por miles de secuencias personales que protagonizamos a diario. Muchas veces, los referentes cinematográficos influyen en el estado anímico de cada uno debido a que imaginamos un cierto paralelismo con nuestras propias experiencias. Cada Jueves noche, en la 2, podemos encontrar una maravillosa muestra de glamour visual gracias a “Días de cine”, el divulgativo donde se comprueba la importancia del mundo del celuloide en la sociedad. Un programa que resiste los envites de la audiencia y los cambios de horario tras dos décadas. Bien estructurado y plagado de magnífica profesionalidad.
Ha pasado por muchas etapas y bien diferenciadas, pese a que la base fuese bastante común. Desde los primeros tiempos, en los que llegó a presentarlo Aitana Sánchez Gijón hasta una etapa reciente con la omnipresente (y hasta cargante) Cayetana Guillén Cuervo, su imagen siempre estará asociada al mordaz y ácido Antonio Gasset. Éste, ensayó acerca del mundo cultural, durante años, en sus reportajes para “Informe Semanal”, pero fue prestando su delgada silueta, con aire de bohemio cultureta que desprecia lo comercial, cuando su fama llegó a eclipsarle.
En los 70 ya triunfó “Revista de cine” con el simpar Alfonso Sánchez, de voz gangosa. Y aunque hubo otros “magacines” en Canal Plus, como el “Primer plano” de Maribel Verdú, y las “carteleras” resistieron la llegada de Internet, mi mito en esta categoría fue “De película”. En los 80, dos presentadoras se hicieron cargo de este incombustible del género, la pareja formada por Isabel Mestres y María Salerno. La Mestres se mantuvo como sonrisa habitual junto al actor Emilio Linder hasta su final. Con monográficos de interés. En la cabecera sonaba la banda sonora de “Lo que el viento se llevó”, un lujo para los oídos. Que el viento no se lleve el buen gusto de los cinéfilos.



3
Feb

Antena 3 emite los Domingos por la noche un programa de sátira catódica llamado “La escobilla nacional”. Se trata de un caricato de los personajes del corazón y los colaboradores de espacios como “Sálvame” o “DEC”. Su presentador, Angel Llácer, conduce las riendas de esta locura con un magnífico toque colorido que inunda de luz la programación del último día de la semana. Las imitaciones son calcos de los originales. Susanna Grisso tomando un Actimel para calmarse, María Patiño histérica, Mercedes Milá enfadada o Karmele Marchante reclamando su participación en Eurovisión han sido sus mejores puntales.
“La escobilla” es nacional, como lo era la sección de muñegotes de “Pero ¿esto qué es?” en 1990. “Paridor nacional” trataba la actualidad política y artística con las réplicas en látex de Manuel Fraga, Joaquín Prat o Lola Flores. Canal Plus hizo una versión más ácida con sus guiñoles, que nacieron en el 95 como versión del “Spitting Image” que arrasaba en el Reino Unido y donde nadie era censurado. Desde la Reina de Inglaterra a Ronald Reagan eran pasto de burlas y chascarrillos. Las críticas a nuestros famosos también tuvieron un Rey, Gurruchaga en “Viaje con nosotros”, haciendo parodias de Jordi Pujol, Pilar Miró o la mítica de Victoria Prego y un pequeño Felipe González.
Pero para parodias, la de Constantino Romero, que también era nacional. Desde 1996, personajes como Estrellita la Moderna o Vanessa Puñales ironizaban acerca de todo lo que llamara la atención de los medios. Fuera la boda de Rociito o el Gobierno de Aznar, cantado en coplillas creadas por ocurrentes concursantes, tenía una puesta en escena de comedia musical cañí que caló en la audiencia. Siempre es sano reírnos de lo que pasa en la sociedad para no tomarnos la vida muy en serio. Ya nos toman mucho el pelo las batallas campales entre diarios de diferentes ideologías, inamovibles. Instauremos la sorna como deporte…deporte nacional, claro.