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Ene

Sin publi

apezque

TVE ha iniciado una nueva etapa, sin cortes para publicidad. Se acabó lo de estar durante minutos y minutos escuchando sin parar nombres de empresas y slogans comerciales a los que apenas hacíamos caso. Emotivos los últimos anuncios de la historia de TVE. Especialmente el que hacía un recorrido superficial por algunos de los más recordados de la historia compartida con la tele. En nuestra memoria se quedarán muchos, desde Mimosín a Coca Cola, de la perrita Pippin (que nos enseñaba a usar correctamente el medio catódico) al de los Donuts, pasando por los pezqueñines, el “busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo”, la aceituna rellena de rica anchoa o el negrito del Cola Cao. Pero aunque de la sensación, no se ha acabado la publicidad.

Y es que aunque la pública deje de emitirlos, vamos a seguir escuchando y viendo miles de anuncios a través del resto de cadenas. Que tampoco es para tanto. Si acaso, hay que ser justos, nunca debieron emitirse tantísimos spots entre los programas. Sirven para distraer la atención, para meternos en la cabeza la elección de una marca u otra, a golpe de talonario y con repetitivas cantinelas sin cesar. Muchos anuncios han sido maravillas creativas y mini películas dignas de pasar a la historia. Pero muchísimos otros sólo han sido estrategias comerciales interrumpiendo el desarrollo de un argumento. Como si mientras leemos un libro nos detuvieran en los mejores momentos para darnos a conocer que hay otros libros mejores, que visitemos Andorra o que compremos una lámpara de pie en oferta.

Y puestos en lo peor, con la crisis, ya ni los clásicos se han esforzado en mantener su línea. Parece increíble que una marca del prestigio de Freixenet haya decaído tanto en su mensaje navideño. No creo que haya tan poca recaudación en sus arcas como para repetir el del año pasado, ya aburrido en sí, con un postizo final. Cuando era pequeño, una de las mayores ilusiones navideñas era disfrutar de grandes estrellas del cine y la tele que prestaban su imagen al cava. Don Johnson, Liza Minelli, Raquel Welch, Kim Bassinger o Shirley MacLaine, eso es glamour. Lo de ahora es tirar la toalla. No echaré de menos la publi en TVE pero sí el disfrutar de las cortinillas de la cadena que les daban paso. Seguirán presentes, pero menos. Servían de teloneras, de paréntesis del show. Tan poperas en los 80. ¡Abajo el telón!.

1 comentario

  • 1. TELEpatético  |  Enero 3, 2010 at 19:47 pm

    Pues yo a veces hago zapping de publicidad, en esos momentos en los que no hay nada digno y te apetece ponerte al día de los anuncios que hay. Pero ahora ya no voy a poder pasarme por TVE en esos momentos de búsqueda de joyas creativas. Ainssss yo sí voy a echar de menos la publicidad. Creo que debían haberla limitado no suprimido. El todo o nada es caer en extremos, siempre debe haber un término medio y en TVE lo han olvidado.

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