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Dic

Muchísimas Felicidades

felicidades mim

Llegaron de nuevo. Las Navidades. Para los teleadictos, estas fechas son especiales porque hay programas ambientados en esta temática tan sentimental. Desde pequeño, me crié con los espacios más queridos por los niños y que se adaptaban a esta época. En el “Un, dos, tres” había ediciones donde los mayores dejaban paso a los alumnos de colegio para participar en su mecánica. Y siempre ambientado en la típica estampa navideña de pinos cubiertos de nieve, pistas de hielo donde patinar y entrañables casitas de leña, como sacadas de un cuento de Andersen. Las azafatas vestían un look de mamá Noel y todo estaba bajo un ambiente de dulzura, regalos empaquetados, cantinelas y villancicos, que nos hacían soñar en un mundo sin problemas.

Mi nostalgia se ubica en los 80. En Navidades que abarcan desde los Payasos de la tele rodeados de árboles muy adornados hasta Charlie Brown y Snoopy en un capítulo especial. Pasando por Espinete y la grabación de un programa en el mismo “Barrio Sésamo”, Torrebruno en aquellos especiales de “Mazapán” por las mañanas, la bruja Avería cantando un villancico electrocutante, a los de “Si lo sé no vengo” entre pruebas hiperactivas o Constantino Romero entonando un “Oh, Blanca Navidad” en “El tiempo es oro”. Los cuentos de hadas de Shelley Duvall, que nos acercaban a los clásicos europeos. Las cortinillas de TVE adaptadas a tan tradicional fiesta, los deseos de paz y unidad familiar desde las series americanas. Capítulos con niños enfermos en hospitales y con moralejas que culminaban en abrazos y buen rollo, mensajes de cariño, cenando pavo y acogiendo al necesitado.

En el 2009, se conserva poco espíritu de entonces, tan familiar. Como si analizáramos el “Cuento de Navidad” de Charles Dickens, el fantasma de las navidades del pasado nos avisa que hay que cambiar el chip. Esforzarse en hacer una programación entretenida, adaptada a todos los públicos y hecha con dignidad. Tal vez el problema es que ya no somos los niños soñadores que veían a MIM en “Los sabios”, sino los adultos realistas con problemas en el día a día. Elizabeth Taylor contaba que dejó de creer en Papá Noel cuando era pequeñita y en un centro comercial, uno de ellos le pidió un autógrafo. Sólo Raphael parece saltar la barrera del tiempo como sacado de su especial de las Navidades de 1969. Comprensible sabiendo que ya hace 40 años nos decía aquello de “El camino que lleva a Belén…”. Ese camino se llama Tele5. Por favor, sálvenme… Muy feliz Navidad, queridos lectores.

2 Comentarios

  • 1. Angel  |  Diciembre 23, 2009 at 22:09 pm

    Feliz Navidad a Miguel y a todos los lectores del blog. Gracias por amenizarnos el triste panorama televisivo con tus comentarios y recuerdos del pasado. Ahora en Navidades se echa de menos aquella televisión de los 80 que tanto nos gusta a algunos, siempre había algún programa, serie o especial que te ilusionaba. Este año, para mí, se presenta exento de nada de interés, salvo el especial de La que se avecina, la cual recomiendo a todos, pues poco tiene ya que ver con Aquí no hay quien viva, ha cobrado personalidad propia. Espero que ese día “Estela Reynolds-Antonia San Juan” de mucha mucha guerra en el vecindario…
    Pasadlo bien, aunque no veamos mucho la tele!

  • 2. TELEpatético  |  Diciembre 24, 2009 at 1:33 am

    Vaya, si es MIM!!! Feliz navidad también a ti. A ver si nos vemos pronto. Pásalo bien.

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