Archivo de Diciembre, 2009

31
Dic

Viva 2010

viva 85

Final de año significa fiesta. Nochevieja implica un irrefrenable deseo de mostrarse feliz por el cambio de año. Es casi una imposición. Todo el mundo desea que los 12 meses siguientes nos traigan todo aquello que anhelamos. Y en televisión siempre han querido apoyar ese sentimiento, con programas tipo cotillón que acerquen al pueblo llano las juergas nocturnas. Unos años lo han conseguido con mejor resultado que otros. Aunque en este 2009 no reina el optimismo. Si acaso para los nostálgicos puesto que la velada de TVE se apoya más en el archivo que en la nueva producción. Ya es la prueba definitiva de la crisis, al menos, creativa. ¿Dónde están los tiempos en que la gente bailaba la conga y tocaba la zambomba comiendo peladillas y cantando horribles villancicos de estribillo hiriente?.

Hace 25 años llegaba el año 1985 y TVE tiraba la casa por la ventana con el primero de los tres hurras, “Viva 85” y después, “Viva 86” y, para qué darle vueltas…”Viva 87”. Parece increíble en estos tiempos, pero Concha Velasco, querida vallisoletana, hacía la noche en directo y con un plantel de estrellas que sólo produce orgullo para quienes lo vieron. Artistas nacionales de amplia trayectoria combinados con los top ten del momento. Los primeros destapes de hipo, los ballets tipo Broadway, juegos, lentejuelas y un público con serpentinas y matasuegras, tronchados de la risa con los humoristas de lujo que, incluso, improvisaban actuaciones. Todo acabó en un “spin off” recordado, “Viva el espectáculo”, de la misma factura aunque dosificado semanalmente. De aquellos polvos a estos lodos…

Campanadas presentadas por estrelladas del corazoneo o actores de segunda (tremenda Antena3 mintiendo a los espectadores con un casting para que anónimos dieran las uvas), repeticiones descaradas pero vendidas con piel de lobo como novedosas, y un sabor a bajonazo de calidad que, si acaso, puede degenerar en el futuro. Ya no hay teta de Sabrina o caída de Mayra. Realmente hay muchas, porque no hacen más que repetirlas en lugar de realizar nuevas actuaciones. El espíritu de mejora en el año nuevo ha dado paso a la idea de qué tiempos tan felices hemos pasado. Cuando la realidad es que este año va a empezar maravillosamente, con todas mis buenas vibraciones. Y no sólo en lo personal porque tal vez alguna cabeza pensante nos traiga una tele nueva. Feliz año bueno.

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26
Dic

Morenos en Diciembre

amonchito

Hay formatos televisivos que no muestran ni el más ápice intento de renovación con el tiempo y es el caso de los espectáculos de José Luis Moreno. Bien es cierto que la fórmula le funciona y se agarra a la máxima de que si al público le gusta por qué razón habría que cambiarlo. La última prueba la tuvimos en Nochebuena con “La noche de Paz”. De Paz Padilla, para rematar el chascarrillo. Y en esa velada interminable, todos los elementos propios de los programas del ex ventrílocuo, a los que nos tiene más que acostumbrados. Motivo de análisis para críticos de televisión y psicoanalistas. Woody Allen debería ir escribiendo el guión de “Un final made in Torrelodones”.

Las claves: una pareja de presentadores que no paren de hacer comentarios insulsos acerca del ligoteo, de los comportamientos sociales o de la rivalidad fémina-varón. Una sesión de artistas de primera fila en sus primeras cuatro horas y de cantantes de feria y copla en sus cuatro últimas. Unos humoristas veteranos alternando con otros de nueva generación y que entretengan al” respetable” mientras la gente espera el momento en el que el regidor alze la mano, y así mostrar sus mandíbulas hasta la desesperación. Ballets regionales, toques de revista de Colsada, alguna atracción visual y el desfile de cachas y modelos perfectos para envidia o regozijo de la mayoría. Mucha luz y algún premio que remate la jornada.

Pero José Luis Moreno lucía un mejor tostado en los 80, de marionetista de Monchito, Macario y Rockefeller. “Entre amigos” era mucho más modesto pero me quedo con los momentos donde los trozos de madera tallados aparecían sobreexcitados por la jamona de turno que había realizado su numerito minutos antes. Véase una Carmen Russo o una Sabrina pechugona ya en la etapa de transición de TVE a las Autonómicas. El bueno de José Luis es ventrílocuo de verdad, bueno de oficio, sin mover la boca, con ingenio y soltura, sin dar pie a la dubitación. Por eso no se entiende que se entregue a un bucle de programas tan exactos que da igual que se llame “Noche de fiesta” que “Risas y estrellas”, “Maravillas 10 y pico”, “Noche sensacional” o “Con la 1ª al 2003”. Debería llamarse “Nada nuevo que mostrar”.

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23
Dic

Muchísimas Felicidades

felicidades mim

Llegaron de nuevo. Las Navidades. Para los teleadictos, estas fechas son especiales porque hay programas ambientados en esta temática tan sentimental. Desde pequeño, me crié con los espacios más queridos por los niños y que se adaptaban a esta época. En el “Un, dos, tres” había ediciones donde los mayores dejaban paso a los alumnos de colegio para participar en su mecánica. Y siempre ambientado en la típica estampa navideña de pinos cubiertos de nieve, pistas de hielo donde patinar y entrañables casitas de leña, como sacadas de un cuento de Andersen. Las azafatas vestían un look de mamá Noel y todo estaba bajo un ambiente de dulzura, regalos empaquetados, cantinelas y villancicos, que nos hacían soñar en un mundo sin problemas.

Mi nostalgia se ubica en los 80. En Navidades que abarcan desde los Payasos de la tele rodeados de árboles muy adornados hasta Charlie Brown y Snoopy en un capítulo especial. Pasando por Espinete y la grabación de un programa en el mismo “Barrio Sésamo”, Torrebruno en aquellos especiales de “Mazapán” por las mañanas, la bruja Avería cantando un villancico electrocutante, a los de “Si lo sé no vengo” entre pruebas hiperactivas o Constantino Romero entonando un “Oh, Blanca Navidad” en “El tiempo es oro”. Los cuentos de hadas de Shelley Duvall, que nos acercaban a los clásicos europeos. Las cortinillas de TVE adaptadas a tan tradicional fiesta, los deseos de paz y unidad familiar desde las series americanas. Capítulos con niños enfermos en hospitales y con moralejas que culminaban en abrazos y buen rollo, mensajes de cariño, cenando pavo y acogiendo al necesitado.

En el 2009, se conserva poco espíritu de entonces, tan familiar. Como si analizáramos el “Cuento de Navidad” de Charles Dickens, el fantasma de las navidades del pasado nos avisa que hay que cambiar el chip. Esforzarse en hacer una programación entretenida, adaptada a todos los públicos y hecha con dignidad. Tal vez el problema es que ya no somos los niños soñadores que veían a MIM en “Los sabios”, sino los adultos realistas con problemas en el día a día. Elizabeth Taylor contaba que dejó de creer en Papá Noel cuando era pequeñita y en un centro comercial, uno de ellos le pidió un autógrafo. Sólo Raphael parece saltar la barrera del tiempo como sacado de su especial de las Navidades de 1969. Comprensible sabiendo que ya hace 40 años nos decía aquello de “El camino que lleva a Belén…”. Ese camino se llama Tele5. Por favor, sálvenme… Muy feliz Navidad, queridos lectores.

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19
Dic

Retorno a Belén

belen

¡Está viva!. Belén Esteban ha reaparecido este viernes en el “Sálvame Deluxe” ante más de tres millones de espectadores y con un minuto de oro a las 23.34 del 40,1% de la audiencia, ante 6.532.000 de espectadores. Una locura. La ex de Jesulín se ha operado las ojeras y la nariz y la expectación creada dejó por los suelos a la competencia televisiva. “DEC” no pudo hacer nada con el guaperas Darek si la “princesa del pueblo” mostraba su satisfacción ante el cambiazo facial. El resultado es ambiguo. Por un lado tiene una imagen renovada que apunta buenas maneras (espero que las buenas maneras no sean sólo superficiales) pero por otro, ahora mismo, tiene la cara algo deformada. Aún es pronto para ver la transformación.

Son listos en la productora de “Sálvame”. Saben perfectamente cómo sacar partido a una cirugía pero este hecho ha parecido más una mezcla entre “La novia de Frankenstain” y aquella serie de los 80, “Retorno a Edén”. En ella, una ricachona carente de atractivo, Stephanie Harper, es arrojada a los cocodrilos por su ambicioso marido ante la cara horrorizada de la amante. Fue una miniserie maravillosa en la que un anciano recogía a la maltrecha protagonista y le curaba las heridas. Ella se hacía un lifting total hasta el punto de parecer una bellísima modelo ochentera. Su marido no la reconoce y se enamora perdidamente de Tara Wells, la nueva personalidad, hasta que ella le da su merecido.

La moraleja de su argumento venía a decir lo importante de la imagen, del físico por encima de los valores y del verdadero cariño. No hay médico capaz de reconstruir la forma de ser de una persona y los “¿me entiendes?” de Belén no tienen cura. Eso sí, el trato de favor a la Esteban es más que evidente. Nadie hace hincapié en la razón por la que una persona se queda sin tabique nasal. Ya lo harán sus detractores, la competencia. Los que callarían de igual forma si tuvieran a la de San Blas entre sus colaboradores. Unos y otros se comportan según sus intereses. Pero el look no ha sido satisfactorio aún. El cirujano de “Retorno a Edén” no le dejó ni una cicatriz. La realidad española no es tan glamurosa como la ficción americana. Y luego dicen de Cher.

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16
Dic

Sin caducidad

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La cita perdura desde las Olimpíadas del 92. Son ya 18 años los que el incombustible Arguiñano lleva metido entre pucheros a nivel nacional. TVE apostó por uno de los mayores fenómenos mediáticos que ha dado el medio desde la llegada de las privadas. Su perejil ha cambiado de nombre tantas veces como chistes sin gracia ha contado. Y es que ya no saben cómo rebautizarlo. “La cocina de Karlos”, “El menú de cada día”, “El sábado cocino yo”, “Cocina con fundamento”, “Karlos A. en tu cocina”… Aunque lo cierto es que la fórmula es siempre la misma. Un par de platos, mucho salero realizando las recetas y un cierto aire cómico más propio de una sesión de chistes del gran Arévalo. A destacar sus sintonías dirigidas a un público cuasi infantil.

Si algo se le pudiera recriminar es que siempre le haya sido infiel a la televisión pública cuando ésta le encumbra al éxito. Marchó a Tele 5 en los 90 cuando TVE le había llevado a la cumbre permitiendo que el público le concediera premios como el TP y de recibir el cariño de la gente que con tanta facilidad le coloca entre los más vistos. Cuando la privada ya no le tenía en parrilla y su popularidad andaba a la baja, la 2 le recuperó en el verano del 2002 y le devolvió a la 1ª cadena en Septiembre. No pasó mucho más tiempo hasta que Tele 5 le volvió a fichar. Aunque su arte es evidente, los chistes verdes dan cierta vergüenza ajena y se acerca a la imagen de historieta donde un borrachín aparece con un embudo en la cabeza.

Desde 1984 Elena Santonja llevó las riendas de “Con las manos en la masa”, un éxito fulgurante en horario de tarde y en compañía de figuras de la música, la televisión, el cine o el arte. Allí acercaban la cocina al espectador y se rodeaban de las curiosidades de los invitados y del buen hacer de la presentadora. Estrellas renacientes del momento como Almodóvar y veteranos como Miliki demostraron su experiencia culinaria. Bajo una pegadiza sintonía de Vainica Doble con Joaquín Sabina, de calado popular, el propio programa tuvo su cameo en la película de Berlanga “Moros y cristianos”. Más didáctico y memorable que su sucesor, en su extensión, Elena no nos daba la brasa. Cocinaba en ella.

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11
Dic

Veladas para el diálogo

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Una conversación. Un entrevistador y un entrevistado. Una fórmula tan antigua como la propia vida, algo inventado mucho antes que la misma televisión. En la prehistoria del medio ha habido una larga lista pero hoy en día sólo existe un oasis para el diálogo en TVE, “En noches como esta”. Juan Ramón Lucas nos invita, cada madrugada del jueves, a escuchar personas de ámbito popular que triunfan, o han triunfado, en la vida por realizar algo de provecho. Teniendo en cuenta lo fácil que es acostarse con cualquiera y contarlo en el programa de turno, poder disfrutar de la charla con alguien que tiene digna trayectoria es más que un lujo. Con la sola interrupción de una mesa. Juan Ramón debería cambiar la suya, en IKEA puede encontrar una más decente que la que tiene. La situación lo merece.

En noches como estas, pero hace dos décadas, la gran Julia Otero preguntaba sobre lo divino y lo humano a figuras de la talla de Anthony Quinn, Lorenzo Lamas, Isabel Pantoja, Tita Cervera y el Barón Thyssen, Lola Flores, Alfonso Guerra, Mariscal o Mario Conde. Y lo hacía desde “La luna”, también de noche, pero en mejor “prime time”. Julia sabía, como Juan Ramón, tratar lo profesional pero intercalando asuntos personales, desde el respeto y la cordialidad. El ambiente también resultaba intimista aunque el público ocupaba parte del plató. La audiencia estaba a la altura del programa, la cadena apostaba por ello. Lo mismo hizo con “La ronda”, “Un paseo por el tiempo” y, más recientemente, “Las cerezas”, de cierta repercusión.

Lucas elevó el nivel que había dejado por los suelos la sexóloga Lorena Berdún con el anterior programa de entrevistas de TVE, que heredó incluso el decorado. Quien entrevistó sin parar durante más de un lustro fue Joaquín Soler Serrano con aquel “A fondo” que dejó al archivo de TVE de los 70 y 80 centenares de testimonios de genios como Borges, Dalí o Miguel Delibes. Aportó su buen granito de arena Pedro Ruiz con “La noche abierta”. Es cosa de nocturnidades y lunas. Cada vez más menguantes pero en su soledad, cada vez más crecientes. Pese a los vampiros, queremos más “lunas” nuevas, disfrutar de las vivencias de Amaral, Rosa María Sardá o Charo López. De ellos aprendemos De otros que trincan por no contar nada, previo pago de su importe, nos queda la compasión.

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10
Dic

…y comieron bellotas

alujan

“Granjero busca esposa” es el mensaje con el que Cuatro ha estado dos temporadas demostrando que hay amor más allá de la gran ciudad, de las películas empalagosas de Meg Ryan en las que sus enormes labios atrapan al primer guaperas que se cruce a su lado. Aquí, la cosa pierde el glamour propio de Hollywood y se adentra en la pocilga, la piara de cerdos, lo bucólico-pastoril. Tal vez no sea un ambiente donde se identifique la mayoría pero sí es la realidad diaria de miles de españolitos de a pie. Ya tuvimos en los 70 una relación tan casta como morbosa con Heidi y el cabrero Pedro. Eran animados, pero seguro que en sus fantasías se animaba más la cosa.

Luján Argüelles ha sido la nueva Isabel Gemio de “Lo que necesitas es amor”. Ha cambiado su hábitat de juegos de palabras en platós con luces intermitentes por las granjas, las vacas y el tractor. Posee un gesto peculiar, el de la irónica simpática con el punto borde de “rival más débil”. Al final, el programa de Cuatro no deja de ser el típico “Vivan los novios” pero ahorrándose a la chica de maquillaje, al regidor y los gastos de alojamiento. Resulta bastante creíble aunque cada emisión es más agotadora, una repetición constante de comportamientos afectivos. Lo bueno, que es dar una oportunidad al currante patrio por encontrar el amor, algo que es menos fácil de lo que en la urbe parece.

Ya a principios de los 80 fue popular el caso del pueblo de Plan, que tras disfrutar de la película “Caravana de mujeres” en TVE, idearon un formato de publicidad que aún hoy les propina una popularidad ilimitada. Decenas de mujeres acudieron al municipio con intención de conquistar el corazón de los más rezagados en cuanto a pasiones se refiere. Tras bailar y degustar buenos productos del campo, surgieron muchas parejas y posteriores parentelas. Lo recogió aquel mítico programa de testimonios llamado “Vivir cada día”, que se emitió durante una década. Todos los programas se hicieron eco, incluso en el 86 hubo parejas que fueron invitadas al “Un, dos, tres”. Normal, en un concurso cuyo emblema siempre fue una calabaza. Que no les den Rupertas a los granjeros, son buena gente.

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5
Dic

Indhira Carrington

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La polémica de la semana ha sido protagonizada por Indhira, esa concursante de “Gran hermano” que fue expulsada debido a lo exagerado de su reacción ante unas nominaciones que no la beneficiaban. Su enemiga Carol se libraba de estar en el duelo que ella había ideado, manipulando a sus compañeros a la hora de nominar. Para quien no siga este reality, habría que decir que esa lucha encarnizada se debe al Hombre, a Arturo, el tercer elemento en la historia, y por el que beben los vientos las dos damiselas. El chico es el típico chulito de discoteca que las enamora a todas por su verborrea y buena planta. Por mucho que las dos se dieran cuenta de que el tipo no es trigo limpio en cuanto a sentimientos romanticones, el morbo podía con ellas. Las escenas de sexo entre Arturo e Indhira ya son históricas.

El momentazo se produce de madrugada y ante el 40% de share. Indhira le tira un vaso de agua con hielos a la cara de Carol mientras el amado de las dos permanece bien tumbado en la cama. La dirección del programa decide expulsar a la primera por violenta. Esta rivalidad es propia de “Dinastía”. Alexis Colby y Krystle Carrington mantuvieron una eterna guerra como mujeres del ricachón Blake Carrington. Joan Collins y Linda Evans tuvieron su buena escena de impacto también relacionada con el agua. Las dos acababan en la piscina, mojadas y mientras se tiran de los pelos, es el “Super” John Forsythe el que tiene que poner algo de paz en la historia, aunque la duración de la serie demuestra que buen rollo no había.

Las chicas de “Gran hermano” están alejadas de las divas del culebrón de los 80. Ni hombreras ni cardados. Se mueven entre ruidos escatológicos y palabras barriobajeras, ahí nunca llegaron los guionistas de Joan Collins, eran más finos. Aunque es verdad que las mansiones en las que vivían inspiran cada vez más a los ideólogos del concurso de Tele 5. Ya que con el “casoplón” que les han montado y los jacuzzis y demás recursos para el jolgorio, me temo que la familia Carrington sentiría cierta envidia al ver que sin dar palo al agua se podría vivir de narices. Esta undécima entrega del espacio de la Milá es un ejemplo de que pasen los años que pasen, la televisión se repite. Mejor dicho, la televisión nos repite. Buen provecho.

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1
Dic

Buscando a Raquel desesperadamente

pekine

Lo de “Pekín Express” es pisar fuerte el acelerador. Venga a correr por el campo y por la ciudad como buscando la piedra filosofal. Es un programa el de Cuatro un poco repetitivo y angustioso. Reconozco que me alegro por su éxito ya que, desde hace poco tiempo, espacios dedicados a mostrar las gentes y tradiciones de los países han despertado el interés de la audiencia como pocas veces ha ocurrido en televisión. Es digno de reconocimiento que una noche pueda triunfar el recorrido de unos concursantes entre gentes perplejas por el revuelo formado. Que no utilicen las cámaras ocultas para dar un mayor realismo a la historia resta credibilidad. Los ciudadanos reciben a unos extraños pero acompañados de un señor con cámara al hombro que les hace un primer plano.

Tal vez lo primero que me echó atrás esta temporada es el hecho de que la cadena siempre meta con calzador a la presentadora Raquel Sánchez Silva en todo tipo de productos. Que un programa se queda sin presentadora, ya está Raquel. Que quieren probar un formato, hacer un especial de “Perdidos”, allí está ella. Alguien, ya desde la última época de Canal Plus, le concedió el beneplácito de gran comunicadora y chica todoterreno y acabará conduciendo todos los programas de la cadena. Protagonizando las series, dirigiendo un telefilme, sustituyendo a Gabilondo , haciendo sketches, dando las Campanadas y corriendo al plató para presentar un “call tv” cinco minutos después o siendo la estrella que anuncie Freixenet. En época de crisis, un contrato múltiple a una sólo persona es la solución.

Pero lo del concurso donde hay que encontrar algo con prisa lo vivimos allá por 1984 gracias a Miguel de la Quadra Salcedo e Isabel Tenaille en “A la caza del tesoro”. Los participantes apenas se movían, estaban en plató, pero le ordenaban al bueno de Miguel hacia dónde debía partir. Fue una experiencia de TVE que no llegó a buen puerto y duró sólo un trimestre. Se grababa en París aunque el helicóptero volaba por Hispanoamérica. Llegó a aparecer un juego, que está en mi colección de merchandaising histórico de la tele. La guapa Isabel no pudo sacar a flote un experimento con pocos medios. Ahora, con pasta y productoras que muestran la geografía y la mala leche entre alguna pareja, tampoco me apasiona mucho más. Demasiada “Prisa”.

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