Nov
Orden en la sala

Telecinco dispone de un juzgado propio en sus sobremesas. El programa “De buena ley” es una revisión neorrealista de las tramas tratadas por “Vacaciones en el mar”. En el barco, cualquier problema que los pasajeros tuvieran al subir a bordo se acababan resolviendo 45 minutos después. Igual daba que la incidencia fuese un matrimonio a punto de romper, un lío económico que un asunto profesional enrevesado. En el espacio que presenta Sandra Barneda, los casos son tan simples como los de la tripulación del capitán Stubbing. Eso sí, la producción de Tele 5 no tiene que hacerse cargo del crucero a Puerto Bayarta. La legislación le hubiera parado los pies al médico, al barman o a la atractiva relaciones públicas, Julie McCoy.
Está resultando competitivo el formato actual, basado directamente en aquel “Veredicto” de Ana Rosa Quintana, de 1994. Ha mejorado la imagen del copresentador. Con ella estaba el actor Javivi, mientras que ahora es el guapo Alberto Herrera. Un juicio así merece la pena. En el plató se viven acalorados momentos entre los argumentos del acusado y del acusador. “Hablando se entiende la gente” decía José Luis Coll a principios de los 90 aunque suene a utopía. Es el “Tribunal popular” el que tiene un peso importante en los conflictos, como aquel programa de TVE de 1990, con Ricardo Fernández Deu y Javier Nart. El primero, llegó a cantar con brillantez en “Telepasión”. El segundo, hizo digna carrera en los medios.
Las fórmulas televisivas se van renovando. En el espacio de la cadena pública se llegó a sentar gente tan popular como Camilo José Cela o Jesús Gil. Se juzgaban temas más generales, desde las religiones a las revistas del corazón. Todas las versiones de este género vienen inspiradas en los típicos juicios de películas y series americanas. Lo cierto es que el actual se acerca más a las situaciones de “Juzgado de guardia”. Allí también había actores… Uno de los jueces, Gustavo Larraz, es el padre de la recordada cantante del grupo “Olé Olé”, Vicky Larraz. Se teme el hombre que algún acusado le replique con un “No controles mi forma de pensar porque es total y a todo el mundo gusta”. En ese caso, sería él quien perdiese el juicio.

2 Comentarios
1. Conde Draco | Noviembre 22, 2009 at 21:50 pm
Estaba convencido de que este programa es una representación teatral. Algunos de sus casos han sido no ya de vacaciones en el mar sino de película de Ozores. Además la sentencia suele ser bastante previsible. Sin embargo es entretenidillo y a veces incluso se aprende algo viéndolo.
En cuanto a Tribunal popular, era un programa que me interesaba bastante. Guardo muy buen recuerdo de él. Javier Nart me parece un hombre extraordinario, interesantísimo. He disfrutado mucho leyéndolo
2. Alejandro | Noviembre 23, 2009 at 22:48 pm
Tribunal Popular era extraordinario, muy típico de los 80, esas presentaciones de cada uno de los miembros del jurado no se las saltaba un galgo… eso sí, cuando fiscal y defensor comenzaban el enfrentamiento, ¡ahhh! Tengo pendiente un post sobre eso, tiempo al tiempo
Se me había pasado tu comentario sobre los porgramas infantiles olvidados, perdona. Es el primero de una serie en la que hablaré de algunos de los programas que tú has comentado y sí, tienes razón en cuanto a lo veleidoso del archivo pero es curioso que de algunos que fueron realmente populares no quede prácticamente nada y de otros que pasaron sin pena ni gloria se conserven temporadas completas.
Saludos
Deja un comentario
Subscríbete a los comentarios via RSS