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Nov

Repiten curso

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Pues acaba de terminar el primer curso de ese experimento audiovisual llamado “Curso del 63”, con el que Antena 3 ha tenido unos índices de audiencia sorprendentes. Que llegara a superar al todopoderoso “Gran hermano” ya es un signo de que el espacio algo debía de tener. Lo cierto es que ha sido un teatrillo de segunda que ha llamado la atención a dos tipos de público muy diferentes. Por un lado, el de aquellos jóvenes que se han sentido cautivados por las extrañas técnicas de aprendizaje y los métodos de castigo usados varias décadas atrás. Y por otro, el de quienes lo vivieron “in situ”, los que sufrieron un sistema educativo cuyo resumen sería el de “la letra, con sangre entra”. La cadena se podía haber currado un análisis más profundo de la situación escolar de la época.

Esta trola se caía por sí misma. Los profesores eran tan ficticios como los alumnos y éstos, pecaban de sobreactuados. Los lloros y pataletas por no poder llevar piercings o comer lo que quisieran resultaban poco creíbles, pero parece que, aún así, hizo gracia ver esta comedia de situación pregrabada como una canción de Tamara Seisdedos. Los jóvenes de aquellos cursos, los de los 60, ya tenían bastante con acudir como concursantes del mítico “Cesta y puntos” de TVE. Los alumnos eran más mojigatos y se conformaban con premios muy alejados de los portátiles, Ipods y videoconsolas de ahora. Allí, su presentador Daniel Vindel les ponía a prueba con cuestiones geográficas, literarias, religiosas e incluso conceptos en latín.

En el “Curso del 63” también saben latín. Y álgebra. Porque las matrimoniadas de José Luis Moreno resultaban más creíbles que las situaciones y conflictos vividos frente a profesores que, incluso, compaginaban su labor docente con la de monologuistas en televisión. En 1968, “Cesta y puntos” pecaba de cultureta pero premiaba los conocimientos por delante del catetismo. O del catecismo, porque de los colegios religiosos de donde provenían los participantes, demostraban saber mucho de la liturgia. Encestaban respuestas y puntuaban. Y tras cada acierto, un público entregado canturreaba como en un coro de misa con guitarra a lo María Ostiz. Valladolid ganó una gran final, con repercusión mediática de traca. La que buscan en Antena 3. Esta vez les ha valido, por eso repetirán. Como programa, un aprobado justito.

1 comentario

  • 1. Angel  |  Noviembre 25, 2009 at 23:49 pm

    Recuerdo que cuando estábamos en 8º de EGB hicimos un campeonato de Cesta y Puntos sobre preguntas de literatura, hasta fuimos a la radio y todo. Era entre 4 equipos de mi mismo colegio. Se ve que el programa marcó a mi profesor, porque entonces nosotros no lo conocíamos ni habíamos oido hablar de él. Por cierto, ganó el equipo donde estaba yo.

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