Archivo de Octubre, 2009
30
Oct

Hacía tiempo que no vivíamos una moda tan cutre como ocurre en la actualidad con los concursos telefónicos de madrugada. Incluso saltaron a las mañanas para dañar aún más la imagen de nuestras televisiones. La cosa, nunca mejor dicho, consiste en que un presentador venido a menos, intente animar a que el espectador gaste sus ahorros llamando a un programa de serie B, con tal de acertar una palabrita sin mayor relevancia. Sus títulos no van más allá de “Marca y gana”, “Si lo aciertas, ganas”, “Adivina quién gana esta noche”, “Gana ahora”… es decir, el verbo “ganar” aparece siempre cuando, precisamente, lo que hemos hecho la audiencia es perder. Perder en calidad, buen gusto e imaginación.
No se quebraron mucho la cabeza los ideólogos de esta farsa con tintes de charlatán ambulante. Se trata de hablar mucho y contar poco, exponer acertijos que hasta la niña Simpson sería capaz de adivinar a la primera de cambio. Para colmo, traseros femeninos o la foto de un bello futbolista como reclamo de quien espera la peli porno y se deleita mientras, con los sonidos desagradables que avisan de la escasez de tiempo restante para obtener el premio. Nos gritan como si el micrófono estuviera a dos manzanas del presentador y, de repente, quedan callados, generando inquietud por si se nos ha averiado el vetusto televisor. Conducen estos experimentos los juguetes rotos de “Gran hermano”. Joyas como Fresita, Aída Nizar o Germán (aunque los morros de este ex concursante tapen su cara, y por ello, no lo reconozcan).
En 1988, TVE emitía un juego llamado “La hora del TPT”. A lo largo de la semana, entre los espacios de la pública, Guillermo Summers e Ignacio Salas hacían pensar al espectador en los TelePasaTiempos con los que finalmente, participaban el Domingo por la tarde. Al principio, con José Luis Coll y, poco después, con Andrés Caparrós. Todo era más light aunque al final no funcionó el invento y sólo duró unos meses. Ahora la moda de utilizar una sopa de letras está dando demasiado de sí. Es absurdo ver cómo caen unos billetes a un cajón, mientras suena una sirena, y una doble de Pamela Anderson (más cercana a ser la gemela del protagonista de “Bitelchus”) nos habla melosa siendo consciente de que su curriculum va a quedar tan vacío como la cuenta bancaria de sus infieles seguidores. Señoras y señores, no les sigamos el juego.
26
Oct

Parece increíble que algunos productos televisivos duren tanto cuando su calidad es paupérrima, a la par que su audiencia, igual de pobre. Pero “El revientaprecios” sigue en antena. Tele 5 iniciaba en verano la emisión de este concurso que exprime, aún más, a los espectadores que se dejan llevar facilmente por los teléfonos de participación, con 806 remordimientos posteriores . Presentado por Miquel Serra, el reportero más querido de la Duquesa de Alba en “Aquí hay tomate”, con los aspavientos y subidas de tono hiperbólicas a los que nos tiene acostumbrados. Y con la participación de un trío de niños vestidos de rosa llamados “los Frigenti” y que roza, tanto en nomenclatura como en imagen estética, con los personajes de aquella película titulada “La parada de los monstruos” o como renovación de las “Trillizas de oro” que hacían los coros de Julio Iglesias en los 70.
La trama de este programa se basa en obtener un suculento premio (de una caravana a un coche, pasando por las entradas a un concierto) acertando el valor económico (tirado por los suelos) en una dura pugna por quién dará menos. Lo peor es la parafernalia que lo envuelve, con un coro góspel desperdiciado en canturrear en ese circo no ambulante donde todo es posible con tal de impedir hundirse sin flotador. En cualquier otro caso, con los resultados obtenidos, el programa no hubiera pasado de una cuarta emisión. Pero el hecho de que sea la misma productora de los exitosos “Sálvame” o “La noria”, impide quedar mal con sus dirigentes. Por eso, la aparición “espontánea” del trío de niños mimados del “pueblo de los malditos” y del presentador, en el programa de Jorge Javier. Todo sea por hacer promoción.
Pero si hablamos de cantidades y de intentar acertarlas, durante 5 años (desde 1988), Joaquín Prat llevó las riendas del concurso que más hizo soñar a los televidentes, “El precio justo”. Conseguir 40 millones de pesetas en premios era posible gracias a que TVE adaptó un vetusto formato americano que funcionó a las mil maravillas con elegancia, profesionalidad y por la simpatía de su inolvidable conductor. Ya quisieran los del “revientaprecios” mandar “A jugaaar!!!” a sus seguidores sin vaciarles el bolsillo. Con Joaquín bastaba mandar una carta a Prado del Rey, pero aquí prefieren facturar primero y regalar después. Un premio que será en todo o en parte, para aquel de los concursantes que, sin pasarse, más se aproxime a su desprecio justo. El que muestra la audiencia por el programa.
22
Oct

Los Miércoles por la noche, TVE emite un oasis en la parrilla nocturna de cualquier cadena española. “59 segundos” es el debate en su concepción más clásica. Un grupo de periodistas, y algún político invitado, argumentan acerca de un tema social con puntos de vista encontrados. El buen hacer de sus presentadoras en estos 5 años y su muestra de imparcialidad, también han sido claves. Mamen Mendizábal, Ana Pastor y ahora, María Casado. Una obligación como emisora pública que bate récords de permanencia.
Me relaja escuchar a los contertulios del debate por la ausencia de melodía de fondo, por los reducidos turnos de intervención y por el respeto que, pese a todo, se demuestran los interlocutores. Con una iconografía moderna y alejado de aquellos sesudos monólogos que se marcaban los invitados de “La clave” (1976-85). José Luis Balbín ocupaba el sofá central, con su pipa de policía de novela, y a cada lado, 3 personas ligadas a un tema monográfico. Desde la religión, la democracia a la homosexualidad. Remataban con una película acorde al asunto tratado. Buena idea para recuperla en “59 segundos”, ni uno más ni uno menos.
Allí, fumaban como grandes oradores que pretendían resolver los problemas del mundo. La sintonía era un preludio de sermón y el decorado, un pobre croma verde. Pero fue el inicio de la libertad de expresión en la tele, lo que le costó la cancelación del programa a su barbudo presentador, en diversas ocasiones. Pasó a Antena 3 en el 90 y ahora, Antonio Alcántara ha sido capaz de asomarse a “La Clave” gracias a la tecnología de “Cuéntame cómo pasó”. Que Suárez le pille confesado. Se lo pasaría mejor en “Sálvame”. Edición “Deluxe”, eso sí.
18
Oct

Tele 5 emite tres veces a la semana el espacio “G20” o lo que es lo mismo, la oportunidad de poner a caldo a todo aquel que pase por delante. Risto Mejide nació para la fama desde “Operación triunfo” y se le fue la mano en cuanto a críticas encarnizadas. Los pupilos de la Academia Musical le temían como si su futuro dependiese de aquellas valoraciones, excepto en las contadas acasiones en que se revelaron armados de valor. Risto dio el salto a presentador por esa carga de mala leche que ha demostrado rotundamente. Cae simpático el que es capaz de despellejar al rival si lo hace con una verborrea propia de un literato. Pero la nueva estrella mediática juega en un alambre muy fino que se puede romper, resultando cazado su cazador.
La ironía en TVE tuvo su máximo exponente en Alfredo Amestoy, un ácido periodista que analizaba la actualidad desde su palco incrustado en una pantalla de televisión de cartón. A través de programas como “Ver para creer”, “35 millones de españoles” o “Visto y no visto”, Alfredo satirizaba acerca de lo que había llamado la atención esa semana, los personajes que habían dado la nota, las declaraciones más sorprendentes y los momentos más curiosos de la programación. Pese a que en los años 70 no reinaba un clima de libertad a la hora de decir lo que se pensaba, Amestoy podía jugar con la actualidad sin dañar a nadie. Dominando la palabra, diciendo lo mismo que se dice en el “G20” pero desde un punto de vista menos hiriente. El ingenio de antes es superado por la inquina de ahora.
La veintena de protagonistas del momento a quienes poner en el disparadero de esa lista son sólo el ejemplo de aquellos con quienes no comulga el verdugo Risto. Sin la gracia (ni el flequillo) que Amestoy brindó al respetable público, el presentador del “G20” resulta difícil de seguir asiduamente. Es una simple curiosidad a quién va dirigido su dardo. No importa si ese día le cae mal Zapatero, Fernando Alonso o Curry Valenzuela. En otros tiempos, el medio sirvió para realzar el talento de quienes se lo merecían. Aquí, se estrujan las neuronas por buscar a la víctima más accesible. Con ese arma de doble filo de quienes se creen libertadores sociales para ganarse el cielo. Y el cielo es inalcanzable, como el objetivo de este programa.
13
Oct

En TVE suele haber un error en el concepto de servicio público. Ellos piensan que significa aburrimiento. “Las mañanas de la 1” es un claro ejemplo de programa difícil de ver. Sus intenciones son buenas, las cosas como son. Pero no se puede hacer un programa tan largo, unas cuatro horas, con un tono soporífero. Pensar que un espectador/a pueda interesarse en todos los temas que tratan resulta una utopía. Bajo las absurdas denominaciones de “saber reír”, “saber cocinar”, “saber lo que pasa” o, por supuesto, “saber vivir”, pretenden transmitirnos aspectos curiosos y necesarios para nuestra vida diaria. La realidad es que duermen a las ovejas. Y para ayudar en ese resultado, sus colaboradores. Cuando los directivos pensaron en nombres como los de Javier Capitán, Fernando Ónega o las chicas que hablan de sociedad, como Karmele Izaguirre (recién apuntadas al paro tras el corte de tiempo en “Las mañanas de Cuatro”), está claro que no se esforzaron mucho en diseñar el espacio. Lo que cuentan no se acerca ni de lejos al interés del televidente y sólo hay que cambiar de cadena para encontrarse temas más llamativos, a poco, en los programas de Susanna Grisso o Ana Rosa.
Su presentadora, Mariló Montero, no se encuentra en su salsa. Normal. Mucha belleza para tan poca pasarela. La manía de los jefes en esta época. Contratar a guapas y guapos más por sus rostros y cuerpos que por su soltura. Mariló desfila por el plató como si estuviera en esas mansiones de ricos por las que estas periodistas glamourosas de ahora parece que hayan residido toda su vida. Tan finas que cuando sus colaboradores dicen algo que ellas piensan con malicia, les replican con un “no seas tan malo”. Se meten a la cocina del plató cuando en sus casas tienen chicas que les hacen la comida y apenas recuerdan cómo se hace una tortilla. Y en la 1 no hablan de corazón, sólo de sociedad. Por eso, se creen con la capacidad de despreciar a los famosillos con un aire más “chic” pero hablando de ellos al final.
Mariló es una de las chicas Hermida que nacieron en aquel “A mi manera” vespertino. Su exjefe consiguió hacer de las mañanas del 87 al 89 un producto de calidad en TVE. Allí había temas dirigidos a las amas de casa pero también “play-backs”, actuaciones musicales (ahora ni de coña), concursos telefónicos sin timos, entrevistas a personalidades (de la Preysler o Lorenzo Lamas a Charlton Heston), sketches, debates, directos, noticias o series extranjeras de la talla de “Dinastía”. Ahora no se les pasa por la cabeza hacer algo parecido. Que se enteren los jefes más jóvenes. A finales de los 80, en “Por la mañana”, triunfó un periodista veterano llamado Javier Basilio haciendo un personaje entrañable incluso para los niños, emitían conciertos para los jóvenes (como “Hombres G”) y resultaban divertidos tratando cualquier tema. La palabra es “vidilla”. Así que la Montero debería cambiar todas sus secciones por una, “saber entretener”. Y no digo nada de su sintonía, porque me lleva más escribir una línea que lo que les ha costado crearla.
11
Oct

En Enero de 2009 se iba a cumplir uno de mis sueños. Como presentador de la sección nostálgica de “Esto es vida” en Canal 4 Castilla y León, consigo que la mejor presentadora de todos los tiempos vaya a acudir al plató de mi programa para recordar su trayectoria. Con una tremenda gratitud, Mayra Gómez Kemp me confirma por teléfono que el Viernes siguiente vendría a Valladolid a hacer un especial de 90 minutos que le íbamos a dedicar con el mayor cariño. Después, pasaríamos el resto del día visitando la ciudad castellana. Durante decenas de horas, a lo lago de la semana, voy seleccionando los mejores momentos de su carrera. Una tarea harto difícil porque con Mayra todos los momentos fueron buenos. A falta de 48 horas para la visita y con los billetes reservados, su marido Alberto Berco me da la terrible noticia de que la queridísima comunicadora no podrá acudir a la cita porque tiene que ser operada de urgencia.
Diez meses después, ha reaparecido la gran Mayra en “¿Dónde estás corazón?” (DEC) para demostrar que se puede superar un cáncer si se detecta a tiempo. Ella ha padecido esa grave enfermedad que le ha afectado a su elemento de trabajo. Un cáncer en la lengua que le impide hablar con soltura pero que no le ha privado de la coherencia que ha demostrado siempre. El Viernes pasado Mayra volvió al día de la semana que nunca olvidaremos gracias a que toda una generación tuvimos como máximo exponente de diversión al concurso “Un dos tres responda otra vez”, que condujo como una verdadera estrella mediática. Toda persona que en los años 80 residiera en España tuvo la oportunidad de disfrutar de su soltura frente a las cámaras, su saber estar, su dominio de las reglas del concurso o de la profesionalidad que demostraba ante cualquier situación. Mayra ha llenado de orgullo la historia de la televisión y aparte de rodearse con genialidad de mascotas cantarinas, bellas azafatas, simpáticos humoristas, avaras Tacañonas e indecisos concursantes, ha significado aún más en nuestras vidas.
Ella ha triunfado en la radio, en el teatro, en la canción. No ha necesitado de escándalos y polémicas para que la quisiéramos por igual del más joven al más anciano. Se ha desenvuelto a las mil maravillas hablando tanto de temas de calado social en debates como de otros más superficiales. Porque es periodista, inteligente, enérgica, talentosa y digna. Como lo fue detallando su proceso en estos meses, el tener que aprender a hablar, la depresión de su marido o el agradecimiento a quienes han estado pendientes de ella. Las “625 líneas” tienen en Mayra su mejor imagen, con esta vital cubana hemos pasado una eterna “luna de miel” y lo seguiremos haciendo. Porque tienes todo nuestro apoyo, porque te queremos por encima de todo, porque cuando estés recuperada tendrás de nuevo tu hueco en la televisión como tienes un hueco eterno en nuestros corazones. Yo he estado contigo dos veces, la tercera no pudo ser pero llegará. Por 25 pesetas, nombres de personas queridas de este país,como por ejemplo, Mayra Gómez Kemp. Tú eres un ejemplo, el mejor.
6
Oct
Las tardes de Antena 3 han intentado remontar en múltiples ocasiones y con ésta van… unas mil. “Tal cual” nació tan muerto como acabará y es que todas las intentonas que se han hecho para colocar a las tardes de esta cadena no han dado un resultado muy fructífero. Realmente todo lo que han probado ha sido prácticamente lo mismo. Desde Agustín Bravo a las “3 bandas” de Cantizano, de Ximo Rovira a Cristina Lasvignes, todo ha sido igual. Los mismos decorados retocados pero con el estilo de siempre, el público desgañitánsose como si estuvieran contemplando el espectáculo del siglo y los colaboradores que rotan de programa en programa cuando son retirados. Además, tienen la particularidad de ser los más aburridos y tratando los temas de los espacios que arrasan en Tele 5. Cuando los de “Sálvame” llevan a Carmen Lomana, los de “Tal Cual” empiezan al día siguiente hablando de esta neofamosa que apenas lleva dinero “cash”. Lo hicieron incluso cuando se emitían aquellas “Hormigas blancas” que Antena 3 aprovechaba para hablar de los famosos que eran protagonistas del espacio que presentaba Jorge Javier Vázquez a modo de documental.
Pero el magazine de Cristina Lasvignes es soporífero. Ella es bellísima pero la cohorte de compañeros que aparecen ante las cámaras aburren al más optimista. Juan Luis Alonso es una de las claves para odiar cualquier programa donde aparezca. Ya resultaba cargante y falto de gracia en “Salsa Rosa” y demás espacios de Santi Acosta pero esta faceta de copresentador no pudo ser decisión más errónea por parte de los directivos. Lo más cercano a agradar fue su labor de director de “Mamma mia” en Telemadrid, tal vez por no tener que mirar a cámara y soltar tonterías. Otros ejemplos son Carmen Pardo, la amiga de María José Campanario, (ya es pena tener ese honor), Efrén Reyero (el colmo, salido de un concurso de la competencia), Isabel Rábago con la dentadura más prominente de la tv o Torito. Ahora se incorpora Paqui Peña. Cuando en el programa de Cristina intentan ir de finos hablando del famoseo meten más la pata porque se trata de rellenar contenido y querer seriedad donde no cabe ni de lejos.
Las tardes de los 80 eran más originales. Su título más exitoso fue “La tarde” y tuvo comunicadores de la talla de Pepe Navarro, Angeles Caso, María Teresa Campos, Isabel Gemio, Andrés Aberasturi o Paco Montesdeoca. No leían los textos en la cámara como hace Lasvignes. Improvisaban y entrevistaban a cantantes, actores, escritores, gentes del teatro y con cosas que contar. Tan animados estaban que cuando el programa estuvo en manos de Pastora Vega y Toni Cantó pasó a llamarse “Viva la tarde”, con los Spitting Image (los primeros muñegotes) y la colaboración de Martes y 13, casi nada. Incluso hubo una larga etapa donde cada semana se hacía cargo de la presentación un personaje conocido diferente. Podía ser Terenci Moix, Gurruchaga, Bibi Andersen, Emilio Gutiérrez Caba o profesionales de la propia TVE como Florencio Solchaga. Otra etapa la hizo el culto Manuel Hidalgo y llevó por título “Tal Cual”. Sí, como el espacio de Lasvignes, que por si fuera poco, es una copia de nombre. Si usted es un posible presentador de futuras tardes de Antena 3, intente prepararse a comentar realitys que fracasarán en breve, entrevistar a insulsos personajes (escuchando sonidos absurdos cuando digan alguna palabra relacionada con medios de transporte o animales) y promocionar los siguientes fracasos de la cadena. Así de claro, tal cual.
2
Oct

Esta semana hemos tenido un recorrido completísimo por la biografía de Paquirri. El torero ha sido el objeto de la última “tv movie” de Telecinco. Racionada en dos semanas, he de reconocer que me ha parecido una magnífica recreación de su vida. Me he pasado unas cuantas horas pegado a la pantalla presenciando el resto de espacios que se han nutrido de la miniserie para llenar sus contenidos (Norias, la Campos…). Tal vez ha sido demasiado atracón en poco tiempo pero la trayectoria del diestro resulta tan interesante que, aunque ya nos conociéramos los detalles básicos y el trágico desenlace, no se perdía ni un ápice de interés. A destacar la doble de Isabel Pantoja, un calco de la tonadillera, y el nuevo “sex symbol” Antonio Velázquez.
Se ha puesto de moda recuperar a nuestras glorias nacionales. Hemos visto, o se están preparando, capítulos sobre la niña prodigio Marisol, Lola Flores, el general Franco o Adolfo Suárez. Pero no es una creación nuestra ya que durante muchos años conocimos (a través de TVE) aquellos “Estrenos TV” las tardes del Domingo, donde se dotaba de nivel a los telefilmes americanos. Después, Antena 3 supo exprimir las “basadas en hechos reales” para sus sobremesas. Sus títulos estaban formados por un sustantivo y un adjetivo, a poder ser, dramáticos. Como ejemplos, “Muerte injusta” o “Desenlace fatal”. Las que se salían del argumento de personas maltratadas, plagas con paupérrimos efectos especiales o enfermedades terminales, conseguían su ubicación en el “prime time”, como fue el caso de las vidas de Lady Di o de la familia de Michael Jackson. En Estados Unidos ya eran una gran referencia y conseguían importantes galardones. Algunas de las más prestigiosas giraban entorno a la vida de Hemingway, Frank Sinatra o Kennedy. En España tuvo gran repercusión a finales de los 80, “Onassis” con Raul Juliá, Anthony Quinn y Jane Seymour como María Callas (la recordada “Doctora Quinn” años más tarde). Y ya que se rodó en nuestro país, intervinieron actores patrios (como Silvia Tortosa).
Próximamente vendrán más personajes. Algunos de los previsibles serían Isabel Pantoja en toda su extensión (que vayan buscando a la actriz/actor que interprete a Encarna Sánchez), Isabel Preysler, Jesulín de Ubrique, la Jurado e incluso el pequeño Ruiseñor, Joselito. Y puestos a desvariar, ya llegará un repaso a la pandilla de Tamara Seisdedos, Nuria Bermúdez o Falete. Cuánto más lío, más interés. Eso sí, detrás suele haber, en verdad, una vida de triunfos y clamor popular. Pero ya cantaba “La Quinta Estación”… “hoy los buenos recuerdos se caen por las escaleras y tras varios tequilas, las nubes se van pero el sol no regresa”.