Crisis ¿qué crisis?
Parafraseando el título del conocido disco de Supertramp, el grupo británico de rock progresivo, aprovecho esta entrada para pedir perdón por no haber escrito en una larga temporada.
Pichín no lo merece, pero la crisis me obliga. No sé por qué extraña combinación de factores no tengo ni un minuto para estar tranquilo. Parece mentira que en un periodo como el que vivimos, de máximos índices de paro y de pésimos números económicos, en lugar de bajar de intensidad, tengo más trabajo que nunca.
Lo malo de todo esto es que me quita un tiempo precioso para estar con mi hija. Lo que más me molesta es no llegar al parque entre semana. Normalmente podía disfrutar con ella media horita al día como mínimo, pero ahora incluso me cuesta llegar a casa para poder bañarla y darle la cena.
Por eso ahora no perdono ni una ocasión de hacer algo juntos. Bajar la basura, tender la ropa, para cualquier tarea le pregunto a Pichín si quiere venirse. Ella, como no podía ser de otra manera, tiene diversidad de opiniones: a veces sí y otras también pero haciéndose mucho de rogar.
Este fin de semana hemos ido a hacer algo tan trivial como comprar en el supermercado. Ella con la lista en la mano y subida en la silla del carrito y yo intentando acordarme de todo lo que había que llevar a casa.
De repente caigo en la cuenta de que me he pasado el expositor de los quesos, que está cinco metros más atrás Necesito queso rallado urgentemente. El super está en plena hora punta y maniobrar con los carritos es casi imposible. Miro fijamente a Pichín y la digo:
- Hija, voy allí -señalándo el expositor a unos pasos de distancia- te dejo en el carrito un momento y vuelvo.
- Vale Papá -contesta-
Me giro a por mi paquete de queso y cuando lo cojo oigo en mitad del super:
- Socorro! socorro! Me han dejado solita!
Vuelvo la vista horrorizado y Pichín ya tenía a dos mujeres de edad madura preguntando y comentando con ella la situación.
Yo, sin saber casi ni donde meterme, no me quedó otra cosa que recurrir al típico “Pero hija, que cosas dices” y escurrirme como pude entre la multitud.




