Al agua patos
Se nos ocurrió hace un par de semanas que sería bueno que la pequeña aprendiera a nadar. La idea es evitarle un infarto a mi suegra este verano cuando vayamos a la piscina.
Buscamos semanas atrás un lugar bueno-bonito-barato, como siempre. Lo localizamos en nuestro barrio. Todo nos salía a pedir de boca. Se trata del centro Bahía, en la calle Eugenio Sellés de Madrid (barrio de Arganzuela). Nos atendieron de maravilla, con todo tipo de explicaciones y ejemplos de cómo dan las clases. Tienen experiencia de muchos años enseñando a nadar a los pequeñajos, incluso cuando desde que tienen pocos meses de vida. Además, daba la casualidad de que a las 11 de la mañana los sábados tenían un hueco libre.
Pues nada, que el día D nos plantamos allí con la pequeña. Iba encantada, con su bañador, su gorro y unos escarpines feísimos que le habíamos comprado unos minutos antes. La dejamos en la piscina con su monitor y todo perfecto. Se pone la primera de la fila y se marcha directa a las escaleras para meterse en el agua.
Nosotros, igual que la mayoría de ‘padres primerizos’ en esto de la natación, nos quedamos comiéndonos el cristal que separa la sala de ‘visitas’ de la piscina. Y al fondo, Pichín. Que se agarra a la barandilla, que la pegan dos meneos caminos del agua, que se aferra al profesor, que comienza a poner mala cara. Y de repente…. empieza a berrear.
Ahí se acabó la película. La pobre Pichín se pasó 20 minutos llorando y gritando mi nombre y cuando pude recogerla se me tiró a los brazos sollozando.
No he podido resistirlo y después de que en los días siguientes ella misma me haya recordado que no quiere ir a “la piscina azul” la he borrado de las clases. Analizando lo que nos ha pasado, creo que definitivamente nos hemos precipitado. Por eso vamos a intentarlo otra vez después del verano, que por lo menos la enana llevará el rodaje hecho de la playa y la piscina.





1 comentario
1. Pilar | May 20, 2009 at 22:28
Hola!
Esto de la natación es un enigma, Iratxe empezó a ir con 5 meses y ahora tiene 13 y lo lleva según días. Además como tenemos bono familiar me he acostumbrado a llevarla a parte de las clases, y aunque l enecanta, la sorpresa es que después cuando le toca clase conmigo y la monitora hace lo que le viene en gana, tal cual. Pienso que como Pichín es un poco más mayorcita la idea a lo mejor hubiese sido ir tú con ella o su mami unos días para que se adaptara y le encantara el agua, y después ya apuntarla a un cursillo.
Bueno ya me contarás después del verano, porque si le gusta el agua lo del cursillo estará hecho.
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