February 16, 2009
¿Tenéis amigos con hijos en edad escolar? ¿No os han metido el miedo en el cuerpo? Porque a mi y a mi mujer sí. El viernes pasado afrontamos con ilusión la visita de prospección al que queremos sea el futuro colegio de Pichín.
A la enana se le acaba lo bueno. El próximo mes de septiembre toca incorporarse a la vida real y dejar atrás el idílico mundo de la guardería. Pichín dejará de ser una pequeña princesa en un jardín exclusivo y tendrá que luchar por encontrar su sitio en el ‘patio de los mayores’. Para ella es un grandísimo paso en su corta vida – la pobre todavía no tiene ni idea de lo mucho que le queda por vivir- y por eso estamos intentando en la medida de nuestras posibilidades ponérselo fácil esta vez.
La primera opción que manejamos es la del colegio que está al lado de casa, a menos de 500 metros. Un centro de reciente construcción, no demasiado masificado, y en el que estudian los hijos de la mayoría de los vecinos de nuestra zona. A priori suena muy bien, pero claro, hay tortas por entrar.
El viernes, como decía, nos acercamos a ver las instalaciones y a una charla en grupo con el director del centro. Impresionante ¡Parecía que regalaban algo! Había por lo menos 100 personas, todos sentados en sillas de tamaño mini y sin perder detalle de lo que el ‘Dire’ contaba.
Nos informaron de los pasos a seguir, cuándo hacer la solicitud, cuáles son los baremos para poder optar a una plaza, etc. La sensación general después de este primer contacto es que no tenemos muchas opciones. Sólo tenemos cuatro puntos por proximidad -si no me los dan viviendo a 500 metros me pego un tiro-, pero es que realmente no valen para nada porque son los mismos que tienen todos los que se quieren apuntar a este colegio. El resto de baremos que entran en juego son si el pequeño tiene algún tipo de discapacidad, si hay hermanos en el centro, etc. Es decir, en nuestro caso brillan todos por su ausencia.
Para el próximo curso existe un cupo de 104 plazas. Calculando que un 20% de los niños tenga puntos extra del tipo de los antes mencionados, otro 20% provenga de familiar inmigrantes con pocos recursos, según el propio director del centro. Esto hacen 41-42 plazas a determinar por renta. Si hay una demanda de 400 niños (100 personas X 4 reuniones), a ojo de buen cubero y sin temor a equivocarme mucho, Pichín no entra en el colegio ni de casualidad.
Como casi siempre, el vil metal es el que impone su ley y el factor que al final decide si tu hijo puede o no entrar en el centro es la renta per capita familiar. La verdad es que las personas que estaban allí reunidas no tenían pinta de indigentes, tampoco de ricachones, así que, después de la charla, cuando comenzó la visita a las aulas, al comedor y a los lugares comunes del colegio, íbamos todos por el pasillo mirándonos de reojo y pensando para dentro: “¿cuánto habrá declarado a la renta?”.
February 3, 2009
Llueve a cántaros. Y encima parece que va para largo.
Pones las noticias en la televisión y en la predicción del tiempo salen nubes y agua por todas partes. De acuerdo que los meteorólogos no pasan por su mejor momento profesional. En Barajas se ‘lió parda’ por culpa de un parte meteorológico de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en el que pronosticaban que iban a caer cuatro copos, como quien dice.
El caso es que esta vez no parece que se vayan a equivocar mucho. Con lluvia en la calle toca quedarse en casa e intentar entretener a Pichín de la mejor manera posible. El día se convierte de repente en un interminable rosario de horas que tenemos que permanecer encerrados en casa. Sí, alguna salida a la calle hacemos para pisar charcos, pero enseguida hay que recogerse porque el parque está impracticable y no es plan de tentar a la suerte con un gripazo.
También merece una mención especial Mr. Walt Disney. Gran amante de los niños y precursor de lo que hoy conocemos como Playhouse Disney o ‘El 56′, como le llamamos en casa. Grandes ratos de descanso y relax nos ha dado este canal temático en el que se suceden sin descanso ‘La Casa de Mickey Mouse‘, ‘Clifford, el gran perro rojo‘, ‘Bob The Builder‘ o ‘Bunny Town‘.
Pero lo bueno gusta y lo mucho cansa, que dice el conocido refrán español. Por eso hay que echar mano de la imaginación y dedicar tiempo a jugar con Pichín, que por otro lado es una exigente. Estos días hemos praticado varias actividades. El Top-5 es este:
1- El juego de la Oca: le encanta. Nos hace trampas, pero disfruta tirando el dado y moviendo las fichas a su libre albedrío.
2- Veo-veo: primera aproximación a este tradicional juego, auque tuvimos que dejarlo porque al final todo era la toalla verde.
3- Corta y pega: hemos dejado el catálogo de juguetes que había por casa irreconocible. Eso sí, con una tijeras infantiles y una barra de pegamento blanco hemos pasado las horas muertas haciendo recortables.
4-Maquillaje: no sé si os he comentado alguna vez que Pichín me ha salido un ‘pelín’ femenina. Le encanta maquillarse, darse cremas, pintarse los labios, peinarse, etc. Por supuesto estos trabajos de chapa y pintura no son sólo para a ella. Todo el que se ponga a tiro se lleva un brochazo de colorete o un pegotazo de carmín en los labios. Reconozco que estos días he guardado un cierto parecido con ‘Priscila, reina del desierto’.
5- Cocinitas: Por supuesto no podía faltar un clásico de esta envergadura. Pichín ha acumulado en estos últimos meses un nada despreciable ajuar que se encarga de desplegar por todo el salón en cuanto tienen la menor oportunidad. Hemos tomado café, pasteles, algún puré que otro y mucho chocolate. Todo ello en amigable compañía de ‘Mono Naranja’, Mono Federico’ , la perrita ‘Dama’ y sus animales imaginarios ‘Makas’ y ‘Yena’ que serán objeto de un futuro post.
Para concluir el post me gustaría pediros un favor. Mandarme sugerencias de juegos entretenidos y fáciles de poner en práctica con una pequeñaja de casi tres años. Parece que la lluvia se va a quedar más de la cuenta con nosotros.