En el Barceló Costa Vasca
Acabo de llegar de San Sebastián, seguramente en una de las semanas más frías que hayan vivido allí –y en el resto de nuestra geografía– en los últimos tiempos. Esta maravillosa ciudad siempre merece una visita y más aún cuando tu alojamiento es un lugar tan estupendo como el Barceló Costa Vasca.

Tras una completísima transformación, este establecimiento, muy cercano a la playa de Ondarreta dentro de la Bahía de la Concha, puede presumir de unas instalaciones modernas, elegantes y cómodas y, sobre todo, de un servicio y un personal de primera que te hace sentir como en tu propia casa. De hecho, tras una visita guiada –y helada– por las principales calles y el maravilloso Chillida Leku (¡no te lo pierdas, aunque te congeles…!!), no nos importó nada, pero nada, volver al Costa Vasca (teníamos la excusa perfecta) y refugianos en su zona Wellness & fitness durante un buen rato.

Allí olvidamos el frío, la nieve, el viento… y el estrés, el reloj, la agenda, las preocupaciones, que dejamos diluir en su circuito de aguas, descansando en sus camas térmicas entre sutiles aromas y música relajante, y poniéndonos en manos de sus expertas esteticistas: su tratamiento facial con extracto de caviar y masaje con varillas de cuarzo aún me tiene en el limbo.
Sólo una razón tan poderosa como una cena en Martín Berasategui consiguió sacarnos de nuevo a la calle, pues también en el hotel disfrutamos, entre otras bondades, de la excelente gastronomía vasca en su restaurante Ulía. Por una vez, dimos gracias al mal tiempo y esquinazo a la maldición que vacía San Sebastián cuando hace frío. Claro que nosotros jugábamos con ventaja…. ¿Quién dijo frío?
Carmen García Tardón