En constante cambio
He de reconocerlo, soy una ansiosa y, como quiero hacer tantas cosas a la vez, al final me desinflo y no hago ninguna. Ahora, por ejemplo, en mi casa tengo un montón de frentes abiertos y no soy capaz de cerrar ninguno de ellos. ¿Por qué? Porque no sé por dónde empezar. En primer lugar, no tengo tiempo para ir de tiendas y mirar tendencias, precios, etc… (bueno, eso está superado, porque puedo hacerlo vía revista Micasa o vía Internet). Aunque, al final, tienes que ir a ver in situ lo que te gusta y lo que no. A tocar, a comprobar los colores, a decidir si, de verdad, te llena o no te llena algo. Luego el dinero, cuando al final te decides por algo, resulta que, como no podía ser de otra forma, es lo más caro. Y, en tercer lugar, convencer a mi chico de que es realmente necesario jubilar esa vieja cómoda de cajones desvencijados que, para él, es súper práctica, y que con unos cuantos arreglillos quedará como nueva… En este momento en mi lista de prioridades están: el colchón y el canapé (con unos bultos y unas irregularidades que parecen una cama de agua), la famosa cómoda de cajones desvencijados, la cama de mi hijo mayor (el pobre tiene 8 años y ya saca los pies…), la vieja televisión que emite imágenes deformes y en la que, incluso, Martina Klein parece regordeta, los sofás de cuando nos casamos, que ya han sufrido más de tres retapizados, el frigorífico no frost que, actualmente, genera más hielo que los polos, y un largo etcétera, que tampoco es cuestión de aburriros con mis penurias. El caso es que sería más sencillo si fuera capaz de decidir qué quiero renovar primero. Pero no es así, y la culpa es de esta preciosa revista que siempre llevo encima. Cuando, por fin, he decidido que voy a cambiar mi dormitorio, publican un especial salones con unos sofás divinos y unas mesas de centro ideales. Pues ya ésta, cambio el salón. Y entonces, sacan el Extra Niños con esos cuartos divinos, con camas novísimas y mesas de escritorio de lo más completas… Y decido que lo primero es lo primero, y los niños están por delante. Y va Martita, la redactora que coordina las páginas de novedades Tecno, y me saca un montón de teles de plasma y LCD, y yo, loquita perdida, quiero tirar mi viejo mamotreto de medio medio de profundidad y lleno de cables… Qué duro ser una indecisa, yo quiero una Primitiva para renovar toda mi casa y no tener que decidir si esto o si lo otro, porque al final, lo que decido es bajar a hacer la compra y, al paso que van los precios, entre la pescadería y el súper se llevan todos mis escasos ahorrillos.
