La cocina del futuro ya es historia
Ayer estuve paseando mi cuerpo serrano por el SICI (Salón Internacional de la Cocina Integral) que tiene lugar en IFEMA hasta el próximo 20 de octubre, y es impresionante comprobar cómo la cocina se ha transformado, cual Cenicienta, en la princesita de la casa. Atrás quedaron esos espacios oscuros con vistas a un patio, equipados con armarios desvencijados, electrodomésticos viejos y revestimientos tristísimos que, muy lejos de querer mostrar, se ocultaban a cal y canto tras una puerta. La propuesta actual, que llevamos observando ya desde hace unos años, es que la cocina forme parte del salón, que comparta con él su protagonismo y que, como centro lógico de reunión familiar, ocupe un lugar privilegiado en la vivienda. Para hacer posible esta tendencia, los fabricantes de muebles y de electrodomésticos nos sorprenden con acabados impecables, lacados en colores sobrios o llamativos, supresión de tiradores, y diseños fascinantes de tecnología avanzadísima (destacan las campanas extractoras que, en muchos casos, se transforman en suntuosas lámparas). En fin, todo un lujo para los sentidos y un desastre para los bolsillos… Pero el mensaje es claro: hay que revisar nuestras prioridades; son muy pocas las horas que pasamos en casa, y es necesario que aquello que nos rodea nos haga la vida más fácil. Así que, ya sabéis, hay que hacerse con estupendos frigoríficos con televisor y conexión a Internet, armarios equipados con cajones que se deslizan casi por arte de magia, y hornos que cocinan solitos platos dignos de un chef y que luego se limpian, también solos, y sin rechistar. Tanto hablar del futuro, y resulta que se ha colado en nuestras casas sin que nos demos cuenta.
