Manual de la perfecta estilista
Una de las cosas que más me sorprendió cuando tuve acceso al apasionante mundo de las revistas de decoración fue descubrir la figura de la estilista. Claro, yo, profana en la materia, leía en los créditos de los reportajes: Estilismo: Pepita Pérez, y pensaba, ¡anda qué no necesitan peluqueros en el mundo de la decoración! Y es que a mí esto de la estilista me sonaba a rulos y mechas. No podía ni imaginarme que son el alma de la fiesta y, no sólo en las revistas, sino también en los platós de televisión, en el cine, en las series… Ellas (en su mayoría son chicas, aunque también hay algún que otro chico) son las que se encargan de poner esas preciosas mesas con centros de flores, esos coquetos cojines y esas cálidas mantas sobre los sofás. Luego tú intentas decorar, por ejemplo, el sobre del aparador y empiezas a poner un marco de fotos, un centro con piñas y dos figuritas de piedra y ¡horror! el conjunto es un desastre… Pues sí hij@s, es que el oficio de estilista no se aprende en un día ni en dos, es más, yo creo que no se aprende. Yo he llegado a la conclusión de que la estilista nace, no se hace (estoy segura que incluso hay más de una entre vosotr@s). Luego puede ir puliendo su don, ganar experiencia y conocimiento, pero desde luego, tienen una habilidad especial que es única e irrepetible. Me gustaría que las vierais: aparecen por la redacción, siempre con prisas y con sus alegres melodías del móvil sonando sin parar; las llaman de tiendas, de estudios de decoración, de platós de fotógrafos… Sus coches están llenos hasta los topes de cajas y paquetes y, cuando se encuentran en medio de una producción, son capaces de transformar el más triste escenario en un coqueto saloncito en el que a cualquiera le encantaría pasar la tarde leyendo. Las estilistas son auténticas ilusionistas, magas de la belleza y expertas conocedoras de hasta la última tienda de decoración, por nueva o rara que sea. Para todas aquellas apasionadas por este mundillo, sólo deciros que detrás de esas preciosas imágenes de portada, además del trabajo del fotógrafo, está la mano y el corazón de una estilista, esa especialista en convertir lo vulgar en especial, lo habitual en extraordinario. Ellas son las auténticas creadoras de tendencia. ¡Va por vosotras chicas!
