Estamos en capilla
Ya estamos en septiembre. El tiempo vuela. Hace nada comentaba que a Thiago le habían concedido la plaza en la guardería pública para el curso que viene y ya está¡ aquí el curso que viene. Concretamente empieza el lunes. Ay, Dios mío.
Ya sabéis que soy un poco histérica y demasiado protectora, pero es que llevo dos días prácticamente sin dormir, pensando en el gran cambio que va a suponer en la vida de mi niño su entrada en la escuela infantil. Este año va a ser completamente distinto al pasado. ¿Irá bien, irá mal? ¿Le costará mucho adaptarse? ¿Cambiarán mucho sus hábitos de comida y de sueño? ¿Será capaz de hacer amiguitos? ¿Querrá a su profesora? Miles de preguntas se agolpan en mi cabeza y a ninguna de ellas puedo responder. El tiempo lo irá haciendo por mí.
A pesar de la nostalgia enorme que me crea esta situación (separarle de nosotros tantas horas) estoy contenta, porque sé que es un cambio positivo, que le va a ayudar a madurar. Y lo necesita, no puedo ni quiero ni debo amarrarlo demasiado a mí.
La semana que viene os contaré cómo ha comenzado esta nueva historia. De momento el lunes me lo he cogido de vacaciones para poder llevarle y recogerle a la guardería. Ay, que se nos están haciendo mayores! Besos a todas, sabéis que me encanta saber que estáis ahí.
1 Comentario Septiembre 3, 2010

