March 17, 2010
Ya ha pasado un año y aunque sea un tópicazo lo voy a soltar ¡qué rápido pasa el tiempo!
Intento rebobinar la cinta de los recuerdos de estos últimos 12 meses y me doy cuenta de que ha habido muchos momentos que siempre quedarán grabados en nuestra memoria.
Recuerdos buenos como el día en que nació, sus risas, cómo juega y se divierte con su hermana, sus primeros gateos, cómo me mira, su primer diente…. pero también cosas más desagradables, que te hacen darte cuenta de lo frágil que es un niño pequeño y cómo depende de ti para todo, como cuando tuvimos que ingresarle sin apenas un mes de vida.
Soy afortunada porque mis dos hijos gozan de una salud de hierro y en estos años con ellos los malos momentos han sido pocos y breves. Y los buenos, han sido muchos.
Este primer añito lo celebraremos en casa, con sus abuelos y tíos, a los que tendré que poner un babero a cada uno cuando nuestro pequeño “terremotillo” se ponga delante de su tarta y entre todos soplemos la vela mientras él intenta meter la mano en la nata.
¡Felicidades hijo! Te quiero.
Enviado por: Carmen
March 9, 2010
Carlos está malito. No tiene nada serio, pero el pediatra ha visto que tiene la garganta inflamada y algo más porque le ha mandado antibiótico y si le sube la fiebre, apiretal. Cuando uno de los niños está malo toda nuestra rutina diaria se ve alterada y nos supone un cambio de horarios y rutas que nos trastoca completamente.
Sin embargo, en medio de ese caos que se forma en esas situaciones, con el sueño pegado por no haber dormido cuidando al bebé, intentando organizar tomas de medicinas, etc, soy una afortunada que cuenta con su (santa) madre para estos casos y paso por su casa a dejar a Carlos o Ana con las medicinas y la ropa de cambio antes de irme al trabajo volando.
Soy muy consciente de la inmensa suerte que tenemos mi marido y yo ya que la mayoría de parejas no tienen a una madre cerca o disponible para estos casos de urgencia. Así que cuando un niño se pone malo, o bien el padre o madre de la criatura llama a su jefe contándole el problema y se queda en casa con él o desgraciadamente, las circunstancias laborales no son propicias y no les queda otra que medicar al niño con lo que les haya recetado el pediatra y dejarlo en su guarde con el corazón en un puño por si le vuelve a subir la fiebre y la orden de que por favor les llamen en caso de que eso ocurra.
La primera opción es la deseable, poder quedarte con tu hijo cuando más te necesita, que es cuando está malito. Pero seguro que más de una madre que me está leyendo ahora, sabe que a veces no es posible, o bien por tener un jefe carente de cualquier signo de humanidad o bien porque si no van, no abren el negocio o son autónomos y ese día no facturan , lo que provocaría un estropicio irreparable en las cuentas del mes de su hogar y a lo mejor no hay para pagar todas las facturas.
Como os he dicho anteriormente, yo tengo la suerte de poder dejar a los niños con mi madre en estos casos y nunca estaré lo suficientemente agradecida porque sé que con ella es con quien mejor están en estos casos, casi mejor que conmigo misma. ¡Gracias Mamá!
¿Cómo os organizáis vosotros cuando vuestros hijos se ponen malos? ¿Podéis faltar al trabajo sin que vuestros jefes pongan mala cara? ¿Os facilitan la vida en el trabajo pudiendo trabajar desde casa y no pasa nada por quedaros al cuidado de vuestros hijos con el portátil en una mano y el termómetro en la otra?
Enviado por: Carmen
February 23, 2010
El otro día comí con un grupo de antiguos compañeros de trabajo. A muchos de ellos hacía años que no los veía y fue muy agradable comprobar cómo todos estaban felices y bien situados laboralmente hablando.
Me llamó la atención que las mujeres que allí estábamos lo primero que nos preguntamos fue “¿Cómo lo llevas tú?” No hacían falta más palabras porque todas sabíamos que nos referíamos a cómo compatibilizas el trabajo con ser madre. Todas tenemos más de un hijo, incluso alguna de ellas tenían 3!!!!!
La conclusión a la que llegué es que todas estábamos muy bien en nuestros trabajos, pero que terminábamos nuestros días totalmente agotadas, y que éramos conscientes que la vida que llevamos no es completamente plena, porque al final, nos pasamos casi todo el tiempo trabajando y muy pocas horas del día son para nuestros hijos. Esta situación no nos gustaba a ninguna, pero desgraciadamente, todavía es muy complicado conciliar la vida laboral con la personal en España.
Todas estas mujeres, como muchas en nuestro páis, son unas profesionales como la copa de un pino, con puestos de responsabilidad en sus empresas, capaces de resolver cualquier tipo de crisis en sus departamentos y gestionar equipos de la manera más eficaz que yo he visto nunca. Y sin embargo, todas ellas tenían la sensación de no llegar a todo y la terrible asignatura pendiente de no poder estar con sus hijos todo el tiempo que desearían.
A estas alturas de la vida me sigo preguntando por qué es tan complicado que las empresas apuesten por conciliación? ¿No han oído hablar del tele trabajo? Hoy en día hay medios y tecnologías más que suficientes para que una persona no tenga por qué estar 12 horas en una oficina.
Después de aquella comida, confirmé que yo era una privilegiada con un horario más o menos acorde con la vida de mis hijos que me permite estar un par de horas al día dedicada en exclusiva a ellos y una jefa que insiste en que cumpla mi horario precisamente por ellos. ¡Un par de horas de 24 y era la envida de aquellas mujeres!
Ojala llegue el día en el que todas las mujeres o padres trabajadores puedan disfrutar todo el tiempo posible con sus hijos además de tener un trabajo digno y bien remunerado.
¿Y vosotros? ¿Cómo compatibilizáis vuestra vidas profesionales con las laborales?
Os dejo una foto de cómo he aprovechado el último bote de crema protectora de Carlos (por cierto, buenísima y os aseguro que he probado muchas otras antes).
Os juro que no es falta de interés o tacañería, pero es que con las prisas de volver del trabajo para llegar a casa, no me daba cuenta de que tenía que comprar un bote nuevo hasta que lo necesitaba al cambiar el pañal al enano cuando ya era tarde para bajar a la farmacia a por uno nuevo.
Enviado por: Carmen
February 3, 2010
Los avances en el tema dormir a Carlos son nulos. De hecho vamos hacia atrás. Como esta semana está malito, con muchos mocos y toses, se despierta mil veces por las noches y claro, no hay quién lo duerma en su cuna, por lo que al final termina haciéndose dueño y señor de nuestra cama.
Su padre y yo estamos molidos de tanto despertar nocturno así que hasta que Carlos no se ponga bueno y deje de toser tanto, vamos a postponer este tema.
En lo que sí estamos avanzando y a velocidades supersónicas es en sus ganas de echar a correr. Empieza a quedarse de pie él solo unos segundos e intenta avanzar de un punto de apoyo a otro cercano. Yo alucino porque su hermana no anduvo hasta los 15 meses y Creo que carlos lo hará antes del año.
A mis achaques consecuencia de la edad
y de un hijo “movidito” y nada dormilón ahora tengo que sumar el dolor de espalda. Y es que Carlos lo único que quiere es cogerme las manos y que le ayude a caminar.
¿A qué edad empezaron a dar pasitos vuestros hijos? ¿Fueron vaguetes para ello o se lanzaron pronto? ¿Notáis más ojeras, arrugas, cansancio, dolores de espalda…. desde que sois madres o soy la única a la que su vida de madre-trabajadora deja marcas imborrables en su cara y cuerpo?
Enviado por: Carmen
January 15, 2010
He repetido hasta la saciedad que no hay un embarazo igual y que cada niño es un mundo. En mi caso, es totalmente así. Mis dos hijos no pueden ser más diferentes, o al menos, esa impresión tenemos el padre de las criaturas y yo.
Y por tanto, en su educación, trato o como queráis llamarlo, lo estamos haciendo también muy diferente.
Con Carlos estamos cometiendo todo lo que en los libros y revistas ponen que no hay que hacer con el niño. Me explico. No es que seamos unos irresponsables y no cuidemos de nuestro hijo. No. Pero sí estamos en cierta medida ¿malcriándolo? No sabemos si es porque el niño es más movido que su hermana o porque nos ha pillado más mayores (sólo 3 años, pero cada día cuenta
) o que ahora estamos más torpes o lentos. No sabemos, el caso es que el niño hace de nosotros lo que quiere.
Os cuento algún ejemplo para que me entendáis. No sé en qué punto de su breve pero intensa vida le acostumbramos a dormirle en la hamaquita mientras yo, su agotada madre, le daba una mano e intentaba cenar con la otra. Al ser el segundo hijo, el poco rato que me quedaba para descansar al finalizar el día y tras acostar a Ana en su cama , no me apetecía mucho estar levántandome mil veces del sofá a consolar a dos enanos. Como Carlos se quedaba ko en la hamaquita en dos segundos tras su toma de pecho o biberón, no nos preocupábamos de cambiarle a su cuarto hasta que no s íbamos a la cama.
Ahora que Carlos ya tiene casi 10 meses, me he dado cuenta de que no debe dormirse en la hamaquita, no es normal… Creo que debo acostarlo en su cuna y acostumbrarle a dormirse en ella. Pero claro, él dice que de eso nada y cada vez que lo intento, monta unos números que ni os cuento. Y yo que soy una blanda y no puedo escucharle llorar más de dos minutos seguidos, voy corriendo a darle consuelo y termino cogiéndolo en brazos. Otro error.
Así no hago carrera, lo sé. No sé cómo lo voy a hacer, pero tengo que lograr que Carlos aprenda a dormise solo porque no podemos estar siempre con él dándole la mano, ya sea en su cuna o en la hamaquita cada vez que tenga sueño.
Por otro lado, a Ana no la metí en mi cama de madrugada jamás. Cuando se despertaba en mitad de la noche, su padre o yo nos levantábamos, la calmábamos y la volvíamos a dejar en su cunita y ella se quedaba plácidamente dormida.
Con Carlos esto tampoco lo estamos haciendo bien. Cuando se despierta por la noche, no hay manera de volverle a dejar en la cuna. Es calmarle, creer que le has dormido y en cuanto pones un pie fuera de su habitación, el enano se pone a llorar con una potencia de voz que el vecindario al completo se debe acordar de toda nuestra familia. Hay noches, que como estoy tan agotada, me siento incapaz de estar allí interminables minutos medio “grogui” hasta que él caiga profundamente dormido. En esos momentos, no me lo pienso dos veces y lo meto conmigo en mi cama. No hace falta decir que el niño se queda encantado y se duerme en menos de 5 segundos.
A Carlos le cojo en brazos muchísimo más que a Ana. De hecho, creo que he desarrollado unos músculos en el brazo propios de un descargador de muelles por llevar siempre encima al enano que ya pesa un quintal. Aunque a veces, también tengo la sensación de ser una madre gorila todo el día con su cría encima.
¿Por qué cometo estos errores que con mi primera hija no cometí? Supongo que es porque veo que el tiempo pasa muy rápido y que como no tengo pensado tener otro hijo, quiero disfrutar al máximo de Carlos el tiempo que sea un bebé, aunque sepa que no hago lo correcto.
Enviado por: Carmen
December 22, 2009
El tiempo pasa tan rápido que cuando me he querido dar cuenta ya está aquí la Navidad y tengo a mis dos hijos embobados mirando las luces que adornan la ciudad.
Es época de cuadrar agendas laborales con eventos y celebraciones varios, cenas-comidas navideñas con familia y amigos, encargos de los Reyes Magos y todo eso resulta una misión casi imposible si tienes dos niños en casa. Vamos, que es más complicado encontrar una hermana, cuñada, abuela, amiga que haga las veces de niñera que conseguir aparcamiento en pleno centro y en hora punta.
Si los Reyes Magos me hubieran enviado una carta con todo tipo de especificaciones con las peticiones pertinentes de Ana y Carlos, todo sería más fácil. Llegaríamos a la tienda o centro comercial de turno e iríamos a tiro fijo. Pero no es así de sencillo. Lo único que la niña tiene claro es que quiere una guitarra y un micrófono y una pizarra de tizas, “pero de colgar eh?” . Sí, ya sé que eso está tirado de encontrar, pero resulta que mis hijos se pasan la tarde con la abuela materna, es decir, mi madre, y sus Reyes Magos se me han adelantado y han decidido que esas peticiones van directas a su casa…. “Genial Mamá, gracias. Ya me volveré yo loca pensando en algo.” Y Ana sigue sin pedir nada más.
El caso es que sabes que si te metes en un centro comercial vas a encontrar mucha gente con la misma intención que tú: resolver la papeleta del tema regalos lo más rápido y mejor que se pueda. Así que todo el mundo corre por los pasillos, entran desesperados en las tiendas, aguantan como pueden la cola para pagar y luego a meter los paquetes en el maletero del coche sin que los niños lo vean otro día. Y claro, el plan no es muy apetecible y lo vas atrasando y atrasando hasta que te das cuenta de que ya no queda nada para los Reyes Magos y empieza a ser urgente encontrar niñera para escaparse una tarde a cumplir la misión.
Como hay varias cosas que le hacen ilusión a Ana ( o eso creemos su padre y yo) y que no son los últimos lanzamientos de la industria juguetera esperamos encontrarlo todo sin problemas. En alguna ocasión Ana ha insinuado querer pinturas de dedos, cuentos, unos Pequeños Ponys para peinarlos (el anterior parece Amy Winehouse y tiene tal cardado que resulta imposible quitarle las gomas que la niña ha ido poniéndole) y unas botas de agua de Spiderman. Supongo que a estos presentes, al final se le unirán otros más que irán surgiendo por el camino.
De Carlos no os cuento nada porque él es feliz con muy poquito, el pobre. Con ir de exploración por toda la casa le vale. De hecho ahora su mayor diversión es acercarse sigilosamente al Arbol de Navidad y pillar cualquier tipo de adorno que esté a su alcance antes de que yo lo descubra y él intente escapar con su presa por el pasillo gateando a toda velocidad cuando escucha mi voz diciendo “noooooooooo”.
Espero que paseis unas Felices Fiestas con vuestros seres queridos.
¡FELIZ NAVIDAD!
Enviado por: Carmen
December 1, 2009
Carlos ha espabilado mucho en las últimas semanas, tanto que el tema gateo lo tiene totalmente dominado y la casa se le queda pequeña. De hecho, es tan rápido que no podemos despitarnos ni un segundo porque cuando nos queremos dar cuenta ya está arrancando las hojas a una planta, mordiendo una pata de una silla o subido a todo mueble que le ofrezca un punto de apoyo.
Tanta es su vitalidad y rapidez que en la guardería nos comentan que es el único bebé al que no estimulan para que gatee porque el niño ya se estimula solo más que de sobra y se pasa el tiempo “robando” los chupetes y baberos a sus compañeros. Esta agilidad y movilidad nos ha llevado a comprar todo tipo de objetos que garantizan su seguridad. De pronto nuestro hogar ha pasado de ser un entorno tranquilo a algo más parecido a un campo de minas, ya que todo nos parece peligroso y en cada esquina acecha una trampa mortal para el niño.
Así que hemos cubierto todos los picos con protectores especiales para que Carlos no termine empotrando en ellos su cabecita, hemos protegido todos y cada uno de los enchufes de la casa, colocado topes en las puertas y cajones y, de momento, el niño no nos ha dado ningún disgusto serio.
Sin embargo, como es una aventurero que nada le para, ahora está en constante expedición por la casa. Todo lo quiere ver y coger y cualquier cuarto es la mar de interesante para él. De hecho, sus juguetes favoritos ahora son los DVDs y juegos de la consola que hay debajo de la mesa de la tele y lo más parecido al paraiso para él debe ser el cuarto de su hermana, la cual aguanta con una paciencia de santa y observa cómo le coge los Pequeños Ponys y demás juguetes, para babearlos y morderlos en mitad de pleno ataque de risa. Y es que es dejarle en el suelo y allá que va Carlos más rápido que una bala por el pasillo en dirección al dormitorio de Ana. Cualquier día, mi hija me dirá que a ver si controlo al “pequeño terremotillo”, como ella lo llama.
Como ya se pone de pie con una soltura que no es normal, se está llevando más de un coscorrón. Ponerse de pie lo logra en cuanto logra apoyarse en algún sitio, pero el tema del equilibrio no lo tiene tan dominado, por lo que al más mínimo movimiento su verticalidad pasa a ser horizontalidad seguida de coscorrón en la cabeza. Como es un bruto, apenas llora y tras un mimo o dos, le dejamos en el suelo sonriente y vuelve al mismo sitio.
He pensado en ponerle algún tipo de “chichonera” para la cabeza, pero no sé si las venden. De momento, el casco lo he descartado, pero tiempo al tiempo.
Y vuestros niños ¿cuándo empezaron a gatear y ponerse de pie? Carlos con 8 meses.
Enviado por: Carmen
November 18, 2009
Sé que ya he hablado de la Gripe A en posts anteriores, pero no puedo dejar de expresar mi preocupación por la no vacunación a los niños totalmente sanos. Tras conocer la noticia de que dos niñas de 4 y 12 años sin patologías graves diagnosticadas habían muerto en Barcelona a causa de esta enfermedad, me eché a temblar.
A mediados del mes de Octubre la tasa de gripe clínica en los niños de entre 5 y 14 años se había disparado hasta los 284,73 casos por cada 100. 000 habitantes, lo que representa casi casi el triple de la tasa nacional (101,22 por 100.000) y eso que todavía no ha comenzado a hacer frío de verdad.
Pese a estas cifras, ser un colectivo con el que la Gripe A se está cebando, ser los que más cubiertos, vasos y bocadillos comparten y a los que más difícil es explicar la importancia de adoptar medidas preventivas (dile tú a un niño que intente estornudar con la mano en la boca, pedirle que se lave las manos constantemente y que además, no abrace a su amigo en el patio…. ), no los catalogan como grupo de riesgo y no los van a vacunar…. No lo entiendo sinceramente.
Encima, me estoy hartando de escuchar que hay personas con riesgos que no se vacunan…. ¿pero por qué? ¿No se fían? Yo estaría más tranquila vacunando a mis dos hijos antes de correr el riesgo a que pasen la dichosa gripe. Sé que habrá personas que ahora estén pensando eso de que las vacunas no son fiables, que las han aprobado demasiado rápido, etc.
Yo prefiero ser mucho más optimista y pensar que las autoridades sanitarias que velan por nuestra salud, son los suficientemente responsables como para no poner en juego la vida de miles de personas y por supuesto, esas vacunas se están administando porque han pasado todos los controles necesarios.
Estaría más tranquila si hasta la fecha no hubiera habido fallecidos por la Gripe A sin patologías previas, pero no ha ocurrido así. Y si no, que se lo digan a los padres de esas dos niñas, que ahora mismo deben estar destrozados.
Mi más sincero apoyo a ellos, aunque sé que difícilmente encontrarán consuelo a la pérdida de sus niñas.
Enviado por: Carmen
November 11, 2009
Aunque Carlos está a punto de cumplir los 8 meses, es ahora cuando su hermana mayor está exteriorizando sus celos. Hasta ahora no habíamos notado ningún cambio raro en su actitud o carácter, pero desde hace unas semanas, la pobre niña, está uhmmm ¿insoportable?
Ana nunca ha sido una niña especialmente llorona y ahora, está de un sensible que cualquier cosa que le dices se la toma muy a pecho y suelta un mar de lágrimas en cuestión de segundos. Además, su actitud conmigo ha cambiado notablemente: no me obedece, me ignora e incluso se “quita” los besos que le doy.
A mí lógicamente todo esto empieza a preocuparme y ya no me vale eso de “Mujer, no te angusties, es una racha” porque la “racha” empieza a ser muy larga. También ha empezado a tener unas rabietas de aupa, algo impensable hace unos meses. Yo lo achaco a los celos que le salen ahora porque su hermano empieza a hacer todo tipo de monerías: casi gatea, emite muchos gorgoritos, se ríe a carcajada limpia, reclama más atención…. Y aunque intentamos darle a ella la misma atención y más amor y cariño que nunca para que no se sienta desplazada, al enano, también hay que hacerle algo de caso.
Cuando llego a casa del trabajo, a la primera que abrazo y cojo es a ella, intentamos pasar con ella muchísimo rato pintando, jugando o bajando al parque. Estamos incluso sacando tiempo de donde no lo hay para hacer “cosas de mayores ” sin Carlos, como ir al cine y para ver si así la niña recupera su estado normal… pero no hay forma.
Ahora todo lo quiere hacer con su padre: la ducha, lavarse los dientes, comer, cenar, ir al parque, bajar la basura, pintar… lo único que sigue haciendo conmigo es montar el numerito de la cabra en mitad del salón cantando y bailando, pero el entretenimiento le dura un ratito, además no vamos a estar dando la nota todo el día a los vecinos, que yo cantar, no canto muy bien la verdad.
Hacia su hermano sigue siendo todo ternura, le habla con mucho cariño, se preocupa de taparlo cuando está dormido en la hamaquita e incluso le consiente que le agarre del pelo, la pobre. Así que no sé muy bien cómo afrontar todo esto. Yo intento ser todavía más cariñosa con ella, aunque firme en mis decisiones cuando llegar la hora de dormir y no quiere irse a la cama o se quiere levantar de la mesa sin haber probado bocado de la comida.
¿Os ha pasado a alguna algo parecido? ¿Sufrieron vuestros hijos mayores algún tipo de ataque de celos? ¿cómo lo solucionastéis? ¿Cuánto duró?
Enviado por: Carmen
October 27, 2009
Carlos ya tiene 7 meses ¡está hecho un hombrecito! He de contaros que todavía duerme en nuestro dormitorio y aunque haya gente que se esté echando las manos a la cabeza tras haber leído esta confesión, debería seguir con la lectura porque todo tiene una explicación.
Vivimos en un piso de tres dormitorios: uno es el nuestro, otro el de Ana (futuro cuarto de Carlos) y un tercero (futuro de Ana) que hace las veces de despacho, dormitorio de invitados, trastero, acumula trastos, cuarto de plancha….. El caso es que para sacar a Carlos de nuestra habitación hay que armarse de valor y hacer limpia de ese tercer cuarto en el que a veces da miedo entrar, convertirlo en una habitación adecuada para Ana con su cama, mesita y silla para que pinte, estudie o juegue, ponerle estanterías, etc.
A eso le sumo el “pequeño detalle sin importancia” de que Carlos se despierta un mínimo de cuatro veces cada noche reclamando su chupete perdido por alguna esquina de su cunita, agarrar mi mano que debe tener algún tipo de poder relajante y /o somnífero o simplemente beber un chupito de agua. Estos múltiples despertares, que están provocando en su madre y su padre unas ojeras propias de la Familia Adams y un agotamiento como nunca antes habíamos conocido, hacen que las ganas de sacar al niño del cuarto sean las mínimas ya que además de despertarnos cuando lo cambiemos de cuarto, tocará levantarse para atender a Carlos.
Su padre y yo tenemos claro que no podemos demorarlo más ya que el niño en la minucuna, muy bien no cabe, la verdad… no es muy pequeña, pero empieza a quedarse algo corta para el tamaño de nuestro “torete”. De momento hemos acoplado la cuna de viaje en el dormitorio con la seria promesa de que no pasa más de un mes para el cambio. Y esperamos cumplirlo, visita a Ikea incluida para amueblar el futuro cuarto de Ana.
¿Cuándo sacastéis al bebé de vuestro cuarto? ¿Duermen vuestros hijos del tirón?
PD: he probado en Carlos el nuevo Bálsamo Reconfortante de Mustela, que se puede aplicar en bebés desde su nacimiento cuando están acatarrados.
Como Carlos está con algo de tos y moquetes le está viniendo muy bien porque está realizado con base de manteca de Karité, extracto de miel y aromas purificantes y refrescantes de pino y romero, que mejoran su respiración a la vez que suavizan e hidrata supiel.
Además, los extractos de tilo y camomila ayudan de forma natural a relajar al bebé. ¡A ver si con esta ayuda extra conseguimos dormir algo mejor estas noches!
Enviado por: Carmen