February 3, 2010
Los avances en el tema dormir a Carlos son nulos. De hecho vamos hacia atrás. Como esta semana está malito, con muchos mocos y toses, se despierta mil veces por las noches y claro, no hay quién lo duerma en su cuna, por lo que al final termina haciéndose dueño y señor de nuestra cama.
Su padre y yo estamos molidos de tanto despertar nocturno así que hasta que Carlos no se ponga bueno y deje de toser tanto, vamos a postponer este tema.
En lo que sí estamos avanzando y a velocidades supersónicas es en sus ganas de echar a correr. Empieza a quedarse de pie él solo unos segundos e intenta avanzar de un punto de apoyo a otro cercano. Yo alucino porque su hermana no anduvo hasta los 15 meses y Creo que carlos lo hará antes del año.
A mis achaques consecuencia de la edad
y de un hijo “movidito” y nada dormilón ahora tengo que sumar el dolor de espalda. Y es que Carlos lo único que quiere es cogerme las manos y que le ayude a caminar.
¿A qué edad empezaron a dar pasitos vuestros hijos? ¿Fueron vaguetes para ello o se lanzaron pronto? ¿Notáis más ojeras, arrugas, cansancio, dolores de espalda…. desde que sois madres o soy la única a la que su vida de madre-trabajadora deja marcas imborrables en su cara y cuerpo?
Enviado por: Carmen
January 15, 2010
He repetido hasta la saciedad que no hay un embarazo igual y que cada niño es un mundo. En mi caso, es totalmente así. Mis dos hijos no pueden ser más diferentes, o al menos, esa impresión tenemos el padre de las criaturas y yo.
Y por tanto, en su educación, trato o como queráis llamarlo, lo estamos haciendo también muy diferente.
Con Carlos estamos cometiendo todo lo que en los libros y revistas ponen que no hay que hacer con el niño. Me explico. No es que seamos unos irresponsables y no cuidemos de nuestro hijo. No. Pero sí estamos en cierta medida ¿malcriándolo? No sabemos si es porque el niño es más movido que su hermana o porque nos ha pillado más mayores (sólo 3 años, pero cada día cuenta
) o que ahora estamos más torpes o lentos. No sabemos, el caso es que el niño hace de nosotros lo que quiere.
Os cuento algún ejemplo para que me entendáis. No sé en qué punto de su breve pero intensa vida le acostumbramos a dormirle en la hamaquita mientras yo, su agotada madre, le daba una mano e intentaba cenar con la otra. Al ser el segundo hijo, el poco rato que me quedaba para descansar al finalizar el día y tras acostar a Ana en su cama , no me apetecía mucho estar levántandome mil veces del sofá a consolar a dos enanos. Como Carlos se quedaba ko en la hamaquita en dos segundos tras su toma de pecho o biberón, no nos preocupábamos de cambiarle a su cuarto hasta que no s íbamos a la cama.
Ahora que Carlos ya tiene casi 10 meses, me he dado cuenta de que no debe dormirse en la hamaquita, no es normal… Creo que debo acostarlo en su cuna y acostumbrarle a dormirse en ella. Pero claro, él dice que de eso nada y cada vez que lo intento, monta unos números que ni os cuento. Y yo que soy una blanda y no puedo escucharle llorar más de dos minutos seguidos, voy corriendo a darle consuelo y termino cogiéndolo en brazos. Otro error.
Así no hago carrera, lo sé. No sé cómo lo voy a hacer, pero tengo que lograr que Carlos aprenda a dormise solo porque no podemos estar siempre con él dándole la mano, ya sea en su cuna o en la hamaquita cada vez que tenga sueño.
Por otro lado, a Ana no la metí en mi cama de madrugada jamás. Cuando se despertaba en mitad de la noche, su padre o yo nos levantábamos, la calmábamos y la volvíamos a dejar en su cunita y ella se quedaba plácidamente dormida.
Con Carlos esto tampoco lo estamos haciendo bien. Cuando se despierta por la noche, no hay manera de volverle a dejar en la cuna. Es calmarle, creer que le has dormido y en cuanto pones un pie fuera de su habitación, el enano se pone a llorar con una potencia de voz que el vecindario al completo se debe acordar de toda nuestra familia. Hay noches, que como estoy tan agotada, me siento incapaz de estar allí interminables minutos medio “grogui” hasta que él caiga profundamente dormido. En esos momentos, no me lo pienso dos veces y lo meto conmigo en mi cama. No hace falta decir que el niño se queda encantado y se duerme en menos de 5 segundos.
A Carlos le cojo en brazos muchísimo más que a Ana. De hecho, creo que he desarrollado unos músculos en el brazo propios de un descargador de muelles por llevar siempre encima al enano que ya pesa un quintal. Aunque a veces, también tengo la sensación de ser una madre gorila todo el día con su cría encima.
¿Por qué cometo estos errores que con mi primera hija no cometí? Supongo que es porque veo que el tiempo pasa muy rápido y que como no tengo pensado tener otro hijo, quiero disfrutar al máximo de Carlos el tiempo que sea un bebé, aunque sepa que no hago lo correcto.
Enviado por: Carmen
December 22, 2009
El tiempo pasa tan rápido que cuando me he querido dar cuenta ya está aquí la Navidad y tengo a mis dos hijos embobados mirando las luces que adornan la ciudad.
Es época de cuadrar agendas laborales con eventos y celebraciones varios, cenas-comidas navideñas con familia y amigos, encargos de los Reyes Magos y todo eso resulta una misión casi imposible si tienes dos niños en casa. Vamos, que es más complicado encontrar una hermana, cuñada, abuela, amiga que haga las veces de niñera que conseguir aparcamiento en pleno centro y en hora punta.
Si los Reyes Magos me hubieran enviado una carta con todo tipo de especificaciones con las peticiones pertinentes de Ana y Carlos, todo sería más fácil. Llegaríamos a la tienda o centro comercial de turno e iríamos a tiro fijo. Pero no es así de sencillo. Lo único que la niña tiene claro es que quiere una guitarra y un micrófono y una pizarra de tizas, “pero de colgar eh?” . Sí, ya sé que eso está tirado de encontrar, pero resulta que mis hijos se pasan la tarde con la abuela materna, es decir, mi madre, y sus Reyes Magos se me han adelantado y han decidido que esas peticiones van directas a su casa…. “Genial Mamá, gracias. Ya me volveré yo loca pensando en algo.” Y Ana sigue sin pedir nada más.
El caso es que sabes que si te metes en un centro comercial vas a encontrar mucha gente con la misma intención que tú: resolver la papeleta del tema regalos lo más rápido y mejor que se pueda. Así que todo el mundo corre por los pasillos, entran desesperados en las tiendas, aguantan como pueden la cola para pagar y luego a meter los paquetes en el maletero del coche sin que los niños lo vean otro día. Y claro, el plan no es muy apetecible y lo vas atrasando y atrasando hasta que te das cuenta de que ya no queda nada para los Reyes Magos y empieza a ser urgente encontrar niñera para escaparse una tarde a cumplir la misión.
Como hay varias cosas que le hacen ilusión a Ana ( o eso creemos su padre y yo) y que no son los últimos lanzamientos de la industria juguetera esperamos encontrarlo todo sin problemas. En alguna ocasión Ana ha insinuado querer pinturas de dedos, cuentos, unos Pequeños Ponys para peinarlos (el anterior parece Amy Winehouse y tiene tal cardado que resulta imposible quitarle las gomas que la niña ha ido poniéndole) y unas botas de agua de Spiderman. Supongo que a estos presentes, al final se le unirán otros más que irán surgiendo por el camino.
De Carlos no os cuento nada porque él es feliz con muy poquito, el pobre. Con ir de exploración por toda la casa le vale. De hecho ahora su mayor diversión es acercarse sigilosamente al Arbol de Navidad y pillar cualquier tipo de adorno que esté a su alcance antes de que yo lo descubra y él intente escapar con su presa por el pasillo gateando a toda velocidad cuando escucha mi voz diciendo “noooooooooo”.
Espero que paseis unas Felices Fiestas con vuestros seres queridos.
¡FELIZ NAVIDAD!
Enviado por: Carmen
December 1, 2009
Carlos ha espabilado mucho en las últimas semanas, tanto que el tema gateo lo tiene totalmente dominado y la casa se le queda pequeña. De hecho, es tan rápido que no podemos despitarnos ni un segundo porque cuando nos queremos dar cuenta ya está arrancando las hojas a una planta, mordiendo una pata de una silla o subido a todo mueble que le ofrezca un punto de apoyo.
Tanta es su vitalidad y rapidez que en la guardería nos comentan que es el único bebé al que no estimulan para que gatee porque el niño ya se estimula solo más que de sobra y se pasa el tiempo “robando” los chupetes y baberos a sus compañeros. Esta agilidad y movilidad nos ha llevado a comprar todo tipo de objetos que garantizan su seguridad. De pronto nuestro hogar ha pasado de ser un entorno tranquilo a algo más parecido a un campo de minas, ya que todo nos parece peligroso y en cada esquina acecha una trampa mortal para el niño.
Así que hemos cubierto todos los picos con protectores especiales para que Carlos no termine empotrando en ellos su cabecita, hemos protegido todos y cada uno de los enchufes de la casa, colocado topes en las puertas y cajones y, de momento, el niño no nos ha dado ningún disgusto serio.
Sin embargo, como es una aventurero que nada le para, ahora está en constante expedición por la casa. Todo lo quiere ver y coger y cualquier cuarto es la mar de interesante para él. De hecho, sus juguetes favoritos ahora son los DVDs y juegos de la consola que hay debajo de la mesa de la tele y lo más parecido al paraiso para él debe ser el cuarto de su hermana, la cual aguanta con una paciencia de santa y observa cómo le coge los Pequeños Ponys y demás juguetes, para babearlos y morderlos en mitad de pleno ataque de risa. Y es que es dejarle en el suelo y allá que va Carlos más rápido que una bala por el pasillo en dirección al dormitorio de Ana. Cualquier día, mi hija me dirá que a ver si controlo al “pequeño terremotillo”, como ella lo llama.
Como ya se pone de pie con una soltura que no es normal, se está llevando más de un coscorrón. Ponerse de pie lo logra en cuanto logra apoyarse en algún sitio, pero el tema del equilibrio no lo tiene tan dominado, por lo que al más mínimo movimiento su verticalidad pasa a ser horizontalidad seguida de coscorrón en la cabeza. Como es un bruto, apenas llora y tras un mimo o dos, le dejamos en el suelo sonriente y vuelve al mismo sitio.
He pensado en ponerle algún tipo de “chichonera” para la cabeza, pero no sé si las venden. De momento, el casco lo he descartado, pero tiempo al tiempo.
Y vuestros niños ¿cuándo empezaron a gatear y ponerse de pie? Carlos con 8 meses.
Enviado por: Carmen
November 18, 2009
Sé que ya he hablado de la Gripe A en posts anteriores, pero no puedo dejar de expresar mi preocupación por la no vacunación a los niños totalmente sanos. Tras conocer la noticia de que dos niñas de 4 y 12 años sin patologías graves diagnosticadas habían muerto en Barcelona a causa de esta enfermedad, me eché a temblar.
A mediados del mes de Octubre la tasa de gripe clínica en los niños de entre 5 y 14 años se había disparado hasta los 284,73 casos por cada 100. 000 habitantes, lo que representa casi casi el triple de la tasa nacional (101,22 por 100.000) y eso que todavía no ha comenzado a hacer frío de verdad.
Pese a estas cifras, ser un colectivo con el que la Gripe A se está cebando, ser los que más cubiertos, vasos y bocadillos comparten y a los que más difícil es explicar la importancia de adoptar medidas preventivas (dile tú a un niño que intente estornudar con la mano en la boca, pedirle que se lave las manos constantemente y que además, no abrace a su amigo en el patio…. ), no los catalogan como grupo de riesgo y no los van a vacunar…. No lo entiendo sinceramente.
Encima, me estoy hartando de escuchar que hay personas con riesgos que no se vacunan…. ¿pero por qué? ¿No se fían? Yo estaría más tranquila vacunando a mis dos hijos antes de correr el riesgo a que pasen la dichosa gripe. Sé que habrá personas que ahora estén pensando eso de que las vacunas no son fiables, que las han aprobado demasiado rápido, etc.
Yo prefiero ser mucho más optimista y pensar que las autoridades sanitarias que velan por nuestra salud, son los suficientemente responsables como para no poner en juego la vida de miles de personas y por supuesto, esas vacunas se están administando porque han pasado todos los controles necesarios.
Estaría más tranquila si hasta la fecha no hubiera habido fallecidos por la Gripe A sin patologías previas, pero no ha ocurrido así. Y si no, que se lo digan a los padres de esas dos niñas, que ahora mismo deben estar destrozados.
Mi más sincero apoyo a ellos, aunque sé que difícilmente encontrarán consuelo a la pérdida de sus niñas.
Enviado por: Carmen
November 11, 2009
Aunque Carlos está a punto de cumplir los 8 meses, es ahora cuando su hermana mayor está exteriorizando sus celos. Hasta ahora no habíamos notado ningún cambio raro en su actitud o carácter, pero desde hace unas semanas, la pobre niña, está uhmmm ¿insoportable?
Ana nunca ha sido una niña especialmente llorona y ahora, está de un sensible que cualquier cosa que le dices se la toma muy a pecho y suelta un mar de lágrimas en cuestión de segundos. Además, su actitud conmigo ha cambiado notablemente: no me obedece, me ignora e incluso se “quita” los besos que le doy.
A mí lógicamente todo esto empieza a preocuparme y ya no me vale eso de “Mujer, no te angusties, es una racha” porque la “racha” empieza a ser muy larga. También ha empezado a tener unas rabietas de aupa, algo impensable hace unos meses. Yo lo achaco a los celos que le salen ahora porque su hermano empieza a hacer todo tipo de monerías: casi gatea, emite muchos gorgoritos, se ríe a carcajada limpia, reclama más atención…. Y aunque intentamos darle a ella la misma atención y más amor y cariño que nunca para que no se sienta desplazada, al enano, también hay que hacerle algo de caso.
Cuando llego a casa del trabajo, a la primera que abrazo y cojo es a ella, intentamos pasar con ella muchísimo rato pintando, jugando o bajando al parque. Estamos incluso sacando tiempo de donde no lo hay para hacer “cosas de mayores ” sin Carlos, como ir al cine y para ver si así la niña recupera su estado normal… pero no hay forma.
Ahora todo lo quiere hacer con su padre: la ducha, lavarse los dientes, comer, cenar, ir al parque, bajar la basura, pintar… lo único que sigue haciendo conmigo es montar el numerito de la cabra en mitad del salón cantando y bailando, pero el entretenimiento le dura un ratito, además no vamos a estar dando la nota todo el día a los vecinos, que yo cantar, no canto muy bien la verdad.
Hacia su hermano sigue siendo todo ternura, le habla con mucho cariño, se preocupa de taparlo cuando está dormido en la hamaquita e incluso le consiente que le agarre del pelo, la pobre. Así que no sé muy bien cómo afrontar todo esto. Yo intento ser todavía más cariñosa con ella, aunque firme en mis decisiones cuando llegar la hora de dormir y no quiere irse a la cama o se quiere levantar de la mesa sin haber probado bocado de la comida.
¿Os ha pasado a alguna algo parecido? ¿Sufrieron vuestros hijos mayores algún tipo de ataque de celos? ¿cómo lo solucionastéis? ¿Cuánto duró?
Enviado por: Carmen
October 27, 2009
Carlos ya tiene 7 meses ¡está hecho un hombrecito! He de contaros que todavía duerme en nuestro dormitorio y aunque haya gente que se esté echando las manos a la cabeza tras haber leído esta confesión, debería seguir con la lectura porque todo tiene una explicación.
Vivimos en un piso de tres dormitorios: uno es el nuestro, otro el de Ana (futuro cuarto de Carlos) y un tercero (futuro de Ana) que hace las veces de despacho, dormitorio de invitados, trastero, acumula trastos, cuarto de plancha….. El caso es que para sacar a Carlos de nuestra habitación hay que armarse de valor y hacer limpia de ese tercer cuarto en el que a veces da miedo entrar, convertirlo en una habitación adecuada para Ana con su cama, mesita y silla para que pinte, estudie o juegue, ponerle estanterías, etc.
A eso le sumo el “pequeño detalle sin importancia” de que Carlos se despierta un mínimo de cuatro veces cada noche reclamando su chupete perdido por alguna esquina de su cunita, agarrar mi mano que debe tener algún tipo de poder relajante y /o somnífero o simplemente beber un chupito de agua. Estos múltiples despertares, que están provocando en su madre y su padre unas ojeras propias de la Familia Adams y un agotamiento como nunca antes habíamos conocido, hacen que las ganas de sacar al niño del cuarto sean las mínimas ya que además de despertarnos cuando lo cambiemos de cuarto, tocará levantarse para atender a Carlos.
Su padre y yo tenemos claro que no podemos demorarlo más ya que el niño en la minucuna, muy bien no cabe, la verdad… no es muy pequeña, pero empieza a quedarse algo corta para el tamaño de nuestro “torete”. De momento hemos acoplado la cuna de viaje en el dormitorio con la seria promesa de que no pasa más de un mes para el cambio. Y esperamos cumplirlo, visita a Ikea incluida para amueblar el futuro cuarto de Ana.
¿Cuándo sacastéis al bebé de vuestro cuarto? ¿Duermen vuestros hijos del tirón?
PD: he probado en Carlos el nuevo Bálsamo Reconfortante de Mustela, que se puede aplicar en bebés desde su nacimiento cuando están acatarrados.
Como Carlos está con algo de tos y moquetes le está viniendo muy bien porque está realizado con base de manteca de Karité, extracto de miel y aromas purificantes y refrescantes de pino y romero, que mejoran su respiración a la vez que suavizan e hidrata supiel.
Además, los extractos de tilo y camomila ayudan de forma natural a relajar al bebé. ¡A ver si con esta ayuda extra conseguimos dormir algo mejor estas noches!
Enviado por: Carmen
October 13, 2009
Carlos ya tiene casi 7 meses y desde que superó su primer medio año de vida hemos ido introduciendo poco a poco cambios en su alimentación. Aunque normalmente se empieza con la papilla de frutas, nosotros hemos empezado con el puré de verduras…. Todo fue porque un fin de semana su padre estaba haciendo puré para todos y como le sobraban patatas, zanahorias y puerros, pensamos que lo mejor era aprovecharlos para darle a Carlos y probar qué le parecía.
Fue todo un éxito, al niño le encantó!!! Ni una pega, ni una mala cara ni una pedorreta. Un campeón del puré, vamos. Así que decidimos darle al día siguiente de nuevo. La historia se repitió…. Carlos ponía cara de emoción al ver la cuchara y probar aquella textura y sabor totalmente nuevos para él. Así que ya está establecido que la toma del medio día es siempre de puré. Al comprobar que este cambio no le producía ningún tipo de reacción alérgica, le metimos un poco de pollo a los días y de momento, todo sigue ok.
Este fin de semana hemos empezado con la papilla de fruta y aunque muchos niños le hacen “ascos”, a Carlos parece que le encanta. Se la preparé con un trozo de manzana, media pera, dos cacitos de cereal sin gluten, un chorrito de zumo de naranja y para suavizar, le añadí 30 ml de leche de continuación. ¡De nuevo le gustó probar sensaciones nuevas! Lo que sí que tuve en cuenta, fue quitarle el frío a las piezas de fruta para que la papilla estuviera a temperatura más templada que fría…..
Lo que el pobre no ha llevado tan bien, fue su primer contacto con el yogur (Mi primer Danone, elaborado con leche de continuación, ya que los niños no deben tomar leche de vaca hasta tener por lo menos un año). Ayer probé a darle un poco después del puré y ponía unas caras rarísimas. Le daba repelús, pero el “tío” seguía pidiendo. Yo le daba pero veía que en cualquier momento me soltaba la papilla a chorro… así que cuando llevabámos media tarrina, decidí que era suficiente para su primera vez, además, yo no tenía ninguna gana de tentar a la suerte y que me pusiera fino el salón… porque hay que ver lo que cunden los vómitos de los niños, la superficie que logran salpicar y los espacios por donde llegan a meterse, por no hablar de su pestilente olor.
Hoy he dicho en la guarde que prueben a darle después del puré… ya os contaré qué le ha parecido.
Y a vuestros hijos ¿cómo les ha ido la introducción de los nuevos alimentos? ¿Qué fue lo que más les gustó? ¿y lo que menos? ¿Algún truco infalible para que no rechacen los nuevos sabores?
PD: hace tiempo alguien me dijo un truco estupendo para limpiar los vómitos de los niños y que hemos usado cuando Ana de pequeña ha devuelto. Antes de ponerte a recoger la vomitona, espolvoréala con detergente en polvo para la lavadora y deja que empape. Luego lo recoges todo con papel de periódico o de cocina o escoba vieja y finalmente ya pasas la fregona, se hace de manera rapidisima, mucho más limpia y además, combates el terrible olor que se queda por toda la casa.
Enviado por: Carmen
October 1, 2009
Así tiene Carlos el culete, más rojo que el de esos primates de pelo color pardo y feos a más no poder. No entiendo cómo hemos llegado a tenerlo así, porque me considero una buena madre y le cambio el pañal cada dos por tres o en cuanto se hace caca. Vamos, que Dodot no quiebra gracias a mi familia y demás madres como yo.
En principio y según las teorías de abuelas, primas, tías, amigas, etc de la madre de la criatura y poseedoras todas ellas de licenciaturas y masters varios como “Te lo digo yo que he tenido unos cuantos hijos” o “Déjame a mí que de esto sé un rato”, se debe a la salida de los dientes. Según todas ellas y sus extensos conocimientos sobre cacas y culos escocidos, se debe a que las babas que suelta el pobre en cuestión, cuando no las suelta, van a parar a su caca, que se vuelven muy ácidas y muy fuertes lo que hace que se le irrite el culo de manera nunca antes conocida.
En lo que no se ponen de acuerdo es en el método o técnica para que Carlos, o mejor dicho, el culo de Carlos se recupere de esta dolencia tan molesta y desagradable para el pobre niño.
Yo tengo claras varias pautas básicas:
1. Dejarle con el culete al aire todo el tiempo que se pueda, pero teniendo en cuenta que estamos en otoño y que parece un bombero regándolo todo en cuanto le quitas el pañal, pues mucho rato no podemos estar practicando el nudismo, la verdad.
2. Cambiarle tan a menudo como pueda y más aún, si hace caca, estemos donde estemos, ya sea un banco en plena calle, el lavabo de un restaurante (milagro si hay cambiador para bebés) o con el coche en doble fila si te pilla conduciendo por el centro de la ciudad en hora punta. Más de una vez me ha venido a decir algo algún municipal y se ha dado media vuelta cuando ha visto el percal ….
3. No usar toallitas húmedas siempre que se pueda. Es mucho más conveniente lavarle el culito con agua templada tirando a fresquita, nunca caliente, y jabón neutro, y luego secarle a golpecitos suaves con una toalla limpia y seca. El problema está en cuando te pilla fuera de casa… que no hay manera de hacerlo.
Entre los consejosy/o cremas que otras madres me han recomendado están:
1. La Pasta Lassar: no me está yendo mal y parece que aplicada en grandes cantidades, Carlos va mejorando. Creo que junto con la crema al Aceite de Caléndula de la marca Weleda es de lo mejorcito que he conocido, de hecho, hemos tenido este problema después de que se acabara el bote que tenía, a lo mejor es casualidad o a lo mejor no, pero ha sido así.
2. Alternar mercromina de toda la vida (la roja) aplicada con una gasa esterilizada con aceite de oliva virgen. Esto lo probé con Ana y es cierto que funciona, pero va lento y además es muy escandaloso porque si le quitas el pañal delante de alguien y ve el culo todavía más rojo por el tinte de la mercromina, se piensan que eres lo peor por dejar que tu hijo se haya irritado de esa manera.
3. Crema Cilcafate de Avène una o dos veces al día, sobre todo por la noche. Esta mañana cuando se ha levantado he notado bastante mejoría.
¿Y vosotras? ¿Se ha irritado alguna vez el culete de vuestros niños? ¿Cómo lo habéis solucionado?
Enviado por: Carmen
September 24, 2009
El peque de la casa ha comenzado a echar los dientes. No le habíamos notado nada raro a excepción de un día que sí estuvo muy nervioso, irritable e incluso, lloró durante una hora sin motivo aparente.
Lo que sí habíamos observado es que babea mucho desde hace semanas y se “tira” a morder todo lo que se le ponga por delante, ya sea un dedo del primero que el coge la mano o una pata de una silla del salón. Como el pobre parece desesperado por llevarse a la boca cualquier cosa, le he comprado varios mordedores, dos de ellos de los que se enfrían en el frigorífico, que no en el congelador….
He de reconocer que no sé el motivo exacto de no poder meter el mordedor y dejarlo como si de un polo se tratara, pero será por algo y si lo sabes, te agradecería que me lo contaras. Imagino que es porque si se congela y por un casual al solidificarse el líquido de su interior se expande más de la cuenta, existirá la posibilidad de romper el material en el que está metido y causar algún tipo de intoxicación, pero esto digo, son suposiciones mías.
Además, de vez en cuando y con las manos requetelimpias (sobre todo ahora con esta histeria que tengo con la Gripe A) le doy un masajito en la encía con el dedo. A él le encanta, pero mi mano, claro, termina chorreando babas, por lo que siempre intento tener algo con lo que secarme cerca. Ahora ya no le dejo tanto, porque el “tío” tiene muchísima fuerza y su recién estrenado diente me hace polvo.
Aunque no ha sido necesario con este estreno dental de Carlos, con Ana me aconsejaron aplicar mediante un masaje en la encía dolorida unas gotitas de Apiretal (el paracetamol de los niños), pero posiblemente algún pediatra te diga que no sirve para nada o que eso no está bien hecho… Yo desde luego, lo haré si noto que Carlos lo necesita.
La dentición se suele iniciar en torno a los 6 meses, pero cada niño es un mundo y en esto de los dientes también. Por lo visto influye mucho la genética y cuándo le salieron los primeros dientes a sus padres.
Si tenéis un bebé al que le están saliendo los dientes os recomiendo que echéis un vistazo a este tema www.crecerfeliz.es/El-bebe/Salud/dolor-encias-dientes Encontraréis otras “ayuditas” para hacerle pasar mejor el mal trago.
Y vosotros ¿Cómo aliviáis las molestias de la salida de los dientes de vuestros bebés?
Enviado por: Carmen